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Residencial Don Honorio lucha por rescatar su pulmón verde en medio del crecimiento urbano

Se trata de un mini bosque tropical, hábitat de diversas especies y frondosos árboles

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Residencial Don Honorio lucha por rescatar su pulmón verde en medio del crecimiento urbano
Don Honorio crece hacia arriba y su área verde descuidada también. (DIARIO LIBRE/LUDUIS TAPIA)

Enclavada entre el dinamismo de la autopista Duarte y el crecimiento constante del Distrito Nacional, la urbanización Don Honorio conserva un tesoro ambiental que durante décadas ha sido parte de su identidad: un área verde concebida desde sus inicios como pulmón ecológico y espacio de integración comunitaria.

Hoy, ese terreno, que vecinos estiman entre 4,500 y 20,000 metros cuadrados según las delimitaciones consideradas, enfrenta deterioro, contaminación y abandono. Sin embargo, también se ha convertido en el eje de una causa común que une a residentes históricos y nuevas generaciones: rescatar el parque para transformarlo en un espacio digno, seguro y funcional.

Un sueño que nació con la urbanización

Don Honorio fue desarrollado en la década de los años 70 sobre terrenos que pertenecieron a un hacendado del mismo nombre. La visión original incluía dejar una franja de terreno destinada a la recreación y al equilibrio ambiental del residencial.

Es un residencial de clase media baja que fue concebido como proyecto para el retiro de familias o espacio para una convivencia en armonía con la naturaleza, sin embargo, la situación ha cambiado.

Se trata de un espacio con frondosos árboles, hogar de diversas especies de aves y reptiles en un pequeño bosque tropical.

"Esto se pensó como un pulmón verde para que la gente pudiera caminar, respirar aire puro y compartir en comunidad", explica Bolívar Castillo, presidente de la junta de vecinos.

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Infografía
En el lugar se siente la frescura que aportan los árboles. (DIARIO LIBRE/DARE COLLADO)

Durante años, residentes voluntarios limpiaron el área, abrieron senderos ecológicos, sembraron árboles frutales como aguacate, granada y carambola, e incluso habilitaron una pequeña cancha improvisada donde jóvenes y adultos practicaban deportes.

Guillermo Berroa, uno de los vecinos con más de cuatro décadas en la comunidad, recuerda cómo junto a otros residentes construyeron nueve trillos utilizando cartones reciclados y aserrín donado. "Esto estaba hermoso. Venían personas de otros sectores a caminar aquí", afirma.

El deterioro progresivo

Con el paso del tiempo, la falta de mantenimiento y los problemas estructurales comenzaron a afectar el espacio.

Dos cañadas bordean el área verde y, según explican los residentes, el residencial no cuenta con un sistema de drenaje cloacal formal. Algunas conexiones irregulares de aguas residuales hacia el sistema pluvial han provocado que aguas contaminadas desemboquen en la zona, generando malos olores y proliferación de mosquitos.

"Cuando llueve, esto se convierte en un caos. Se han inundado vehículos y el terreno queda intransitable", señala Castillo.

  • En 2022, la comunidad envió una comunicación a la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD) solicitando la canalización adecuada de las aguas y la posible instalación de una pequeña planta de tratamiento. Aunque recientemente se anunció un plan de saneamiento para cañadas de la zona, los residentes esperan que el proyecto se ejecute y beneficie también a Don Honorio.

A esto se suma la pérdida de infraestructuras recreativas, como la cancha que durante años sirvió de punto de encuentro para la juventud.

Más que un parque, una inversión social

Don Honorio alberga alrededor de 2,000 familias, algunas estimaciones comunitarias elevan la cifra a más de 5,000 hogares, en un entorno que muchos describen como privilegiado por su frescura y tranquilidad.

Sin embargo, la ausencia de un parque funcional obliga a los residentes a ejercitarse en las calles, exponiéndose al creciente flujo vehicular.

"Los jóvenes tienen que irse a otros sectores para practicar deporte. Aquí no tenemos un espacio formal de recreación", lamenta Francisco María, residente del sector.

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Infografía
El pulmón boscoso en Don Honorio, es uno de sus atractivos (DIARIO LIBRE/LUDUIS TAPIA)

Entre las propuestas comunitarias para la recuperación del área se encuentran:

  • Construcción de senderos formales para caminatas.
  • Habilitación de una ciclovía interna.
  • Instalación de áreas de picnic y esparcimiento familiar.
  • Reforestación y paisajismo respetando especies endémicas.
  • Recuperación de la cancha deportiva.
  • Iluminación y mobiliario urbano básico.

Los residentes enfatizan que cualquier intervención debe preservar la biodiversidad existente, que incluye aves como el pájaro bobo y cotorras, así como especies vegetales y árboles de bambú, higuera y roble.

Un llamado a la acción conjunta

La comunidad reconoce que se trata de un proyecto ambicioso que requiere la articulación entre autoridades, sector privado y vecinos.

Empresas cercanas, supermercados y comercios de la zona han mostrado disposición a colaborar, según explican los líderes comunitarios, aunque insisten en que el saneamiento de las cañadas es el primer paso indispensable.

"Nosotros no pedimos un lujo. Pedimos recuperar lo que siempre fue nuestro: un espacio pensado para vivir mejor", resume Castillo.

En tiempos en que la planificación urbana enfrenta grandes desafíos, Don Honorio podría convertirse en ejemplo de cómo la organización comunitaria y el trabajo coordinado pueden rescatar espacios públicos y fortalecer la calidad de vida de sus habitantes.

TEMAS -

Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Dominicana O&M. Ha ejercido el periodismo desde 1988 en radio, televisión y periódicos.