VIDEO | Colchones al sol y ropa tendida: reflejan lucha por volver a la normalidad en Villa María, Pantoja
Desde tempranas horas de la mañana, los comunitarios continuaban sacando agua de sus casas, intentando limpiar lo que dejó la inundación
En el sector Villa María, en Pantoja, las calles hablan solas. Muebles, colchones, sillas y electrodomésticos dañados ocupan aceras y parte de las vías, mientras las familias intentan rescatar lo poco que les quedó tras la inundación de la madrugada del miércoles.
El agua comenzó a subir alrededor de la 1:00 de la madrugada y no se detuvo. Muchos residentes en esa zona del municipio Los Alcarrizos salieron a alertar a sus vecinos, pero quienes no lograron reaccionar a tiempo se dieron cuenta cuando ya tenían sus casas inundadas.
En medio del susto, Brenda Vásquez, una de las afectadas cuenta que perdió su juego de habitación completo, la mesita y otros ajuares. También se le dañó la computadora, el pasaporte y documentos importantes.
"No me ahogué porque mi hermano vino a rescatarme rápido, sino la historia hubiera sido otra", agrega, aún impactada, tras pasar la noche refugiada en la casa de una vecina. En su vivienda, la nevera, la estufa y el abanico también resultaron inservibles.
Brenda Vásquez, desde tempranas horas de la mañana, continuaba sacando agua de su casa, intentando limpiar lo que dejó la inundación.
Otra residente, Ilvania Bautista, explica que todo ocurrió en cuestión de minutos. Se enteró porque su suegra la llamó de madrugada para advertirle. Al principio pensó que no pasaría a mayores, ya que tiene 17 años viviendo en el lugar y nunca se le había inundado su casa. Pero al salir, la realidad era otra: el agua ya impedía abrir puertas y varias familias estaban atrapadas, incluyendo hogares con niños.
Cuenta que comenzaron a llamarse entre vecinos y a ayudarse como pudieron. Uno movió su vehículo, otro facilitó transporte, y así, entre todos, lograron salir. Para las 2:00 de la madrugada ya estaban alertas, y media hora después, la calle encontraba completamente inundada.
En su caso, apenas pudo rescatar algunos documentos, aunque muchos también se mojaron. Los muebles se dañaron, las camas quedaron empapadas y la nevera estuvo a punto de voltearse. Junto a su hija hizo lo posible por sostenerla.
"Yo nada más pude salvar los papeles, y no todos, porque hasta el papel de compra de la casa se me mojó. Algunos documentos. Los muebles se me mojaron, la nevera se me estaba virando, yo pude agarrarla. Me puse con mi hija, no dejemos que la nevera se nos vire. Las camas se nos mojaron todas", afirma.
Otra afectada, Isabel De la Rosa, asegura que en su casa no quedó prácticamente nada. Tuvo que botar el comedor, los muebles y gran parte de sus pertenencias porque no se pudieron recuperar.
Explica que constantemente sacan fundas de basura con objetos dañados y que esta situación ya se ha repetido varias veces en la zona.
Casas marcadas por el nivel del agua
María, que vive en una vivienda humilde junto a cinco personas, relata que todo comenzó cuando su hija la despertó para avisarle que el agua estaba entrando. No les dio tiempo a reaccionar.
- En menos de dos horas, la casa ya estaba llena. Solo pudieron salir y alertar a otros vecinos para que también se protegieran.
"Uno no se esperaba eso. Lo único que pudimos hacer fue ir donde los vecinos para decirles: salgan, porque no saben lo que puede pasar", expresó.
En su pequeña casa techada de zinc, las paredes permanecen con las marcas del nivel que alcanzó el agua recuerdan lo ocurrido. En su habitación, apenas conserva el espaldar de la cama entre lo poco que logró recuperar.
Las lluvias también causaron daños a vehículos. Es el caso de Manuel, quien estaba trabajando cuando todo ocurrió. Al regresar, encontró su casa afectada y su carro arrastrado por el agua. Ahora lo mantiene en la calle, con una goma levantada y las puertas abiertas, con la esperanza de que pueda secarse y volver a encender.















Anyara Solano