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Cómo saber si el edificio en el que vives es resistente a los terremotos

Las señales visibles son una advertencia para investigar, no un diagnóstico

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Cómo saber si el edificio en el que vives es resistente a los terremotos
Un edificio con grieta en una pared. (DIARIO LIBRE/DARE COLLADO)

Saber si un edificio es resistente a eventos sísmicos requiere una evaluación técnica realizada por un profesional. Sin embargo, existen elementos visibles a simple vista que pueden ser advertidos por los ciudadanos y servir como señales para solicitar una revisión más completa de la estructura.

Así lo plantean métodos como la Evaluación Visual Rápida FEMA P-154 y documentos dominicanos como el Manual de Evaluación Sísmica y de Huracanes de Edificios Existentes de Hormigón, el Reglamento para el Análisis y Diseño Sísmico de Estructuras (R-001) y el nuevo Código de Construcción de la República Dominicana.

Estas referencias no establecen que la presencia de una de esas características convierta automáticamente a una edificación en insegura. Las utilizan para identificar condiciones que merecen ser analizadas y determinar cuándo es necesario profundizar la evaluación.

A simple vista

Una de las características que tanto FEMA P-154 como el manual dominicano toman en cuenta es que un piso sea muy diferente de los que tiene encima, especialmente cuando la planta baja es considerablemente más abierta o más alta.

Técnicamente puede tratarse de un piso suave o débil. Un piso suave tiene mucho menos rigidez que los demás y puede deformarse más durante un terremoto, mientras que uno débil tiene menor capacidad para resistir las fuerzas que recibe.

Una planta baja abierta para estacionamientos o comercios, por ejemplo, puede hacer visible esa diferencia. Sin embargo, el propio manual dominicano advierte que un primer piso alto o abierto no es necesariamente deficiente, pues pudo haber sido diseñado para soportar adecuadamente esa configuración.

Los documentos técnicos también examinan los cambios bruscos en la forma del edificio entre un nivel y otro. El R-001 y el Código de Construcción contemplan, entre otras irregularidades, los grandes retranqueos, es decir, cuando una parte del edificio se hace considerablemente más estrecha o ancha en determinados pisos.

Otra condición incluida en el manual dominicano y en FEMA es la presencia de columnas cortas o cautivas. Pueden producirse cuando una pared, una rampa u otro elemento ocupa parte de la altura de una columna y deja solamente un tramo corto libre. Esa porción puede comportarse de manera diferente durante un sismo y concentrar mayores esfuerzos.

También aparecen entre los aspectos a evaluar las estructuras con plantas en forma de L, T, U u otras configuraciones con grandes esquinas entrantes, así como las aberturas importantes en las losas. Esas formas no convierten por sí mismas a un edificio en vulnerable, pero pueden hacer más complejo el modo en que distribuye las fuerzas de un terremoto.

Un elemento que una persona puede observar es la distancia respecto a los edificios vecinos. El manual dominicano y FEMA contemplan la posibilidad de que dos estructuras demasiado próximas se golpeen durante un movimiento sísmico, especialmente cuando sus pisos no coinciden en altura.

En cuanto al deterioro, el Manual de Evaluación Sísmica dominicano llama a examinar el hormigón deteriorado, el acero de refuerzo expuesto o corroído, los asentamientos, pisos inclinados y paredes que hayan perdido verticalidad.

Las grietas también forman parte de la evaluación, aunque el manual advierte que no pueden juzgarse únicamente por su tamaño. Para determinar su importancia deben considerarse la dirección, ubicación, cantidad, distribución y el elemento donde aparecen. Las grietas diagonales, los patrones repetitivos o aquellas acompañadas de deformaciones requieren particular atención profesional.

El entorno también importa. El manual dominicano contempla pendientes pronunciadas y señales de antiguos deslizamientos, mientras que el reglamento geotécnico R-024 establece precauciones cuando se realizan excavaciones cerca de estructuras existentes, debido a las deformaciones que estas podrían producir.

Antigüedad del edificio

La antigüedad es relevante, pero ninguno de los reglamentos dominicanos revisados establece que un edificio deba ser demolido automáticamente al llegar a 50, 75 o 100 años.

En ingeniería se habla de vida útil o período de diseño, pero esto no funciona como la fecha de vencimiento de un alimento. Haber alcanzado determinada edad no significa que al día siguiente la estructura deje de ser apta para su uso.

Lo importante es conocer en qué condiciones se encuentra después de esos años, cómo fue diseñada y construida, qué mantenimiento recibió, cuánto se han deteriorado sus materiales, qué daños ha sufrido y qué modificaciones se le han realizado.

Modificaciones

La historia del edificio puede ser tan importante como su antigüedad.

El R-001 contempla expresamente la evaluación de edificaciones existentes cuando son modificadas, ampliadas, intervenidas o rehabilitadas para un nuevo uso. El Código de Construcción también regula las intervenciones que implican cambios de uso o alteraciones relevantes de la configuración o sistema estructural.

Esto significa que conviene conocer si el inmueble fue construido originalmente para la actividad que alberga hoy.

Una vivienda convertida posteriormente en colegio, clínica, oficina, almacén, iglesia o establecimiento de entretenimiento puede recibir cargas y una cantidad de ocupantes diferentes de aquellas consideradas originalmente.

También deben investigarse pisos añadidos, ampliaciones, grandes aperturas en muros, intervenciones en columnas o vigas y la incorporación posterior de tanques, piscinas, equipos mecánicos u otros elementos pesados.

El R-001 establece, por ejemplo, que piscinas, estanques de agua y equipos mecánicos ubicados en pisos superiores deben ser considerados dentro de la masa utilizada para analizar el comportamiento sísmico de la estructura.

La presencia de estos elementos no significa que exista una deficiencia. Lo importante es verificar si fueron contemplados en el diseño o evaluados posteriormente y si, cuando fue necesario, se reforzó la estructura.

Documentos importantes

Además de observar el inmueble, el ciudadano puede preguntar por sus antecedentes documentales.

Entre los documentos de interés están los planos estructurales, el estudio de suelo, la licencia de construcción, los registros de inspección y la certificación final de la obra.

Si posteriormente se realizaron ampliaciones, remodelaciones o cambios de uso, también conviene verificar que existan planos, permisos y evaluaciones correspondientes a esas intervenciones y, cuando haya sido necesario, documentación de los refuerzos ejecutados.

El reglamento de supervisión e inspección de obras establece controles durante distintas etapas de construcción. Por ello, conocer si esas inspecciones fueron realizadas permite reconstruir parte del historial técnico del inmueble.

Estos documentos no convierten al propietario o inquilino en evaluador estructural. Su utilidad es comprobar que la construcción y sus posteriores modificaciones fueron sometidas a los procedimientos correspondientes.

Dónde solicitar una evaluación

Quien tenga dudas sobre una edificación puede solicitar gratuitamente a la Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructura y Edificaciones (Onesvie) una Evaluación Visual Rápida.

Este procedimiento constituye un primer filtro. La institución inspecciona características que pueden indicar vulnerabilidad y determina si es necesario realizar una evaluación más detallada.

Una evaluación visual rápida tampoco constituye una garantía absoluta de que el edificio resistirá un terremoto. Su función es identificar cuáles estructuras requieren un estudio de mayor profundidad.

También se puede recurrir a profesionales privados. El Ministerio de Vivienda, Hábitat y Edificaciones (Mivhed) publica listados de profesionales independientes y empresas habilitados específicamente para realizar evaluaciones y levantamientos estructurales de edificaciones existentes.

Un estudio detallado puede requerir revisar los planos, comprobar que la estructura construida corresponda con ellos, identificar las cargas actuales, estudiar las modificaciones realizadas y, dependiendo del caso, evaluar materiales, cimentaciones y condiciones del suelo y realizar cálculos estructurales.

Las señales visibles son, por tanto, una advertencia para investigar, no un diagnóstico. Que un edificio lleve décadas en pie tampoco demuestra por sí solo que esté preparado para un terremoto. Ante deterioros importantes, transformaciones cuyo respaldo se desconozca o dudas sobre la estructura, la forma de conocer sus condiciones es revisar sus antecedentes y procurar una evaluación especializada.

TEMAS -

Periodista y escritor. Egresado de la UASD, con una trayectoria en prensa televisiva y varios medios impresos.