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Arturo del Villar
Arturo del Villar

VIDEO | Arturo del Villar: "No quiero que Intec sea la mejor universidad del país, sino la mejor para RD"

De profesor a rector de la universidad que lo formó, del Villar asume el cargo con una idea muy clara: que Intec siga creciendo sin perder su vocación práctica

Arturo del Villar conoce Intec desde adentro. Fue estudiante, profesor, decano y vicerrector académico antes de asumir la rectoría, un recorrido que le permite hablar con propiedad sobre los aciertos, los desafíos y el rumbo que debe tomar la institución. 

Con una formación marcada por la ingeniería, la docencia y la gestión universitaria, llega al cargo con la convicción de que la universidad debe estar al servicio del desarrollo nacional.

En esta entrevista, el rector aborda los principales hitos de su trayectoria, los logros alcanzados durante su paso por la Vicerrectoría Académica, la apuesta por las acreditaciones internacionales y la investigación aplicada -desde proyectos vinculados al sargazo hasta la incorporación transversal de la inteligencia artificial-, así como su visión de una universidad conectada con la empresa, el Estado y el mercado laboral.

¿Qué significa asumir la rectoría de Intec tras haberse formado, enseñado y crecido dentro de la propia institución, y cuáles son las ventajas y desafíos de ese recorrido interno?

Para mí, ante todo, fue un honor. Cuando me llamaron sentí una gran alegría, como el resultado de muchos años de trabajo dentro de la institución.

He sido decano, vicerrector académico y profesor, siempre con el objetivo de mejorar la universidad y llevarla al lugar que merece. Acepté el cargo con mucha humildad. No soy nuevo en Intec: conozco sus procesos, sus fortalezas y sus retos.

Esa trayectoria interna es una ventaja importante, porque me permite entender la institución desde dentro, aunque el desafío está en impulsar cambios sin conformarse con lo ya logrado.

¿Qué clases impartía?

Daba Investigación de Operaciones, una asignatura que se imparte casi al final de la carrera de Ingeniería Industrial. Incluye temas como teoría de juegos, teoría de colas y optimización. Esa experiencia docente fue clave para que me enamorara de la enseñanza y del funcionamiento de la universidad.

¿Qué logros recuerda como vicerrector?

Durante los tres años y medio en la Vicerrectoría Académica culminamos la acreditación ABET de varias carreras de ingeniería y logramos la reacreditación internacional de la Escuela de Medicina.

Esto permitió que estudiantes extranjeros pudieran acceder a fondos federales de Estados Unidos para estudiar aquí y fortaleció el posicionamiento internacional de Intec. También apoyamos a otras universidades del país en sus procesos de acreditación.

"Una de mis prioridades es seguir con las acreditaciones internacionales porque eso nos pone a la par con otras universidades de excelencia"Arturo del VillarRector de Intec

¿Qué porcentaje de estudiantes extranjeros tienen?

No tengo la cifra exacta, pero ronda el 5%. No es un porcentaje alto, pero sí significativo. La mayoría viene a estudiar Medicina, aunque también hay estudiantes extranjeros en Ingenierías y otras áreas.

Generalmente son estudiantes de habla hispana que residen en Estados Unidos y encuentran en Intec una opción académica de alta calidad y menor costo.

Sus acuerdos son con universidades americanas.

Sí, la mayoría de los convenios internacionales son con universidades norteamericanas, por cercanía y afinidad académica. Hemos desarrollado programas como el 2+2 y 3+2 con instituciones como Urbana-Champaign, Texas A&M y Western Michigan, lo que permite a los estudiantes completar parte de sus estudios en el exterior, incluso obteniendo títulos de grado y maestría.

Acreditar para competir

Arturo del Villar ha encabezado uno de los procesos más exigentes -y decisivos- para el posicionamiento de Intec: el fortalecimiento de sus acreditaciones nacionales e internacionales. 

Bajo su gestión, tres carreras de ingeniería obtuvieron la acreditación de ABET, el estándar global que equipara estos programas con los de universidades como MIT o Harvard. 

El proceso tomó casi seis años y supuso ajustes curriculares profundos, evaluación continua y un trabajo docente sostenido.

A esto se sumó la reacreditación internacional de la Escuela de Medicina, un logro clave que permitió a estudiantes extranjeros acceder a fondos federales de Estados Unidos para estudiar en esta universidad, consolidando a Intec como un destino académico competitivo en la región. 

Paralelamente, la universidad ha avanzado en acreditaciones institucionales y programas, tanto a nivel local como internacional, reforzando una cultura de calidad que se traduce en mejoras reales en la enseñanza, la investigación y la empleabilidad.

Usted ha sido siempre muy cuidadoso al hablar de rankings universitarios, porque no siempre reflejan el impacto real de una universidad. ¿Por qué?

Exacto, sobre todo en un país como el nuestro. Muchos rankings valoran indicadores que no siempre miden el impacto local.

Por ejemplo, se exige un alto número de patentes y, en ese sentido, Intec es la universidad con más patentes registradas en el país: tenemos 15, muchas de ellas surgidas de proyectos de estudiantes y profesores, e incluso algunas desarrolladas en Estados Unidos.

Sin embargo, para mí lo importante no es acumular patentes, sino que esas patentes se apliquen al desarrollo nacional y ayuden a resolver problemas reales del país. Por eso siempre digo que no quiero que INTEC sea la mejor universidad del país, sino la mejor universidad para el país.

¿Cómo se traduce esa visión en acciones concretas?

A través de la vinculación con las empresas y el Estado. Un ejemplo es el programa Learning Factory, que iniciamos durante la Vicerrectoría Académica junto a Penn State University.

En este modelo, las empresas llegan a la universidad con un problema real, aportan una cuota y un equipo multidisciplinario de estudiantes y profesores trabaja en su solución. Ha sido una experiencia con resultados extraordinarios y muy alineada con nuestra visión de impacto real.

Y ahora llega la rectoría, ¿cuáles son los planes?

Mi plan rectoral es amplio y muy detallado. Uno de los ejes principales es continuar con las acreditaciones internacionales, porque nos colocan al nivel de universidades de excelencia. También queremos fortalecer la investigación aplicada y la vinculación con empresas y el Estado, priorizando proyectos que resuelvan problemas concretos del país.

Uno de esos proyectos ha sido trabajar con el sargazo.

Sí, hemos desarrollado múltiples iniciativas con el sargazo: su uso como fertilizante, como insumo para jabones y estudios en nanotecnología. Incluso estamos trabajando en un satélite que permitirá monitorear su trayectoria en el Caribe. Todo esto responde a una visión de investigación aplicada al desarrollo nacional.

Uno de los debates más recurrentes es el desajuste entre la formación académica y lo que demanda el mercado laboral. ¿Cómo está respondiendo Intec a estas demandas?

En Intec contamos con comités consultivos integrados por empresas que emplean a nuestros egresados. Ellos nos indican qué competencias necesitan y nosotros ajustamos los planes de estudio. Esto nos ha permitido mantener altos niveles de empleabilidad y una formación alineada con las necesidades reales del mercado.

¿Cuál es el índice de empleabilidad de los estudiantes de Intec?

En Ingeniería ronda el 99.7 % y, en términos generales, el índice global es de aproximadamente 97 %. En el caso de Medicina, la cifra se ve afectada por el periodo de residencia, que no siempre se contabiliza como empleo formal.

Si al final de su rectoría alguien preguntara: "¿Qué transformó Arturo del Villar en Intec?", ¿qué le gustaría que se respondiera?

Primero, que Intec se consolidó como el partner por excelencia del gobierno y de las empresas para solucionar problemas reales del país. Y, segundo, tengo el  sueño de crear un campus inteligente, que incluya títulos con blockchain.

La IA entra al aula (y no como una materia más)

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En Intec, la inteligencia artificial no se está abordando como una moda pasajera ni como una asignatura aislada que se suma al pensum para "estar al día". La apuesta es más profunda: integrarla de manera transversal en todas las carreras y en todas las materias, desde el inicio de la formación universitaria.

"La inteligencia artificial ya está en la vida profesional de nuestros estudiantes; la universidad no puede darse el lujo de ignorarla ni de prohibirla", afirma el rector Arturo del Villar.

Por eso, la reforma curricular prevista para 2026 parte de una premisa clara: enseñar a usar la IA con responsabilidad ética desde el inicio de todas las carreras.

El enfoque no consiste en crear una sola materia sobre inteligencia artificial, sino en incorporarla en contextos reales de aprendizaje.

Un estudiante de ingeniería, medicina, economía o comunicación se encontrará con la IA resolviendo problemas concretos, analizando datos, optimizando procesos o apoyando la toma de decisiones. De este modo, la tecnología deja de ser una teoría abstracta y se convierte en una herramienta cotidiana, siempre acompañada de pensamiento crítico.

"La pregunta no es si los estudiantes van a usar inteligencia artificial, sino cómo lo van a hacer", subraya Del Villar. En ese sentido, la universidad busca formar profesionales capaces de entender tanto el potencial como los límites de la tecnología, sin delegar en ella el razonamiento ni la responsabilidad.

La clave está en el equilibrio. La IA no sustituye al docente ni automatiza el conocimiento, sino que potencia las capacidades humanas: ayuda a formular mejores preguntas, interpretar resultados y tomar decisiones informadas.

La apuesta de Intec es formar profesionales que sepan usar la tecnología, pero que, por encima de todo, sepan pensar por sí mismos. 

TEMAS -

Periodista, con más de 30 años de experiencia en revistas. Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad de Navarra, España. Actualmente, dirige la sección Revista de Diario Libre en la República Dominicana.