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La lista de mujeres asesinadas sigue creciendo ante la indiferencia social

La lista de mujeres asesinadas sigue creciendo ante la indiferencia social

En buena medida, la justificación del feminicidio y la de las ejecuciones extrajudiciales se interceptan. La vida vale cada vez menos en el país

«Eso pasa seguirá pasando en aumento porque la ley le de demasiado poder a la mujer y el único escape que el hombre ve es terminar con la vida de la mujer porque el sabe que cono quiera se va a joder, si no hay salida pues yo haré lo que entienda que yo gano y esa es el pensamiento de un hombre acorralado».

Respeté la sintaxis y la ortografía del comentario a la información sobre uno de los feminicidios ocurridos en este último trimestre escrita, como es costumbre, en lenguaje policial. No es el único. Comentarios como este inundan las redes. La inmensa mayoría están hechos por hombres, aunque no falta una buena cantidad de mujeres. 

Podríamos analizar lo que subyace a cada palabra, porque cada una de ellas significa. Como un todo, expresa lo que la cultura masculina inocula en los individuos: los derechos concedidos por la ley a las mujeres han ido demasiado lejos. La lectura es, por tanto, política. El régimen patriarcal pervierte las nociones de derecho y de poder, no solo respecto a las mujeres, sino en general. En buena medida, la justificación del feminicidio y la de las ejecuciones extrajudiciales se interceptan. La vida vale cada vez menos en el país. Los derechos, cualquier derecho, son una abstracción.

Erradicar el pensamiento que justifica la muerte violenta obliga a dinamitar el andamiaje que sostiene la ideología patriarcal y el autoritarismo, dos caras de una misma moneda. Pero lejos de darse a la tarea, el Estado refuerza la cultura del desprecio por la vida y enaltece el poder absoluto. Lo escribe el comentarista: el único escape del hombre es matar a la mujer, es decir, anular el poder concedido por la ley haciendo prevalecer el suprapoder masculino sobre su vida. Lo dice el presidente Abinader a los delincuentes: la disyuntiva es entregarse o morir. El derecho constitucional a la vida no cuenta.

Un tío de Loyca Alvarado Adames unió en una frase ambas expresiones de la violencia masculina: «Para matar sí hay hora, pero para recibir una querella, no».

JULIO

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    Tenía 28 años. La mató a puñaladas su expareja, cuando se dirigía a su trabajo. El feminicida la arrastró moribunda hasta la orilla de un río. Un transeúnte fue advertido por otra persona del cuerpo ensangrentado sobre la arena. Al acercarse, la joven le pidió que no la dejara morir. Expiró antes de que pudiera recibir ayuda. El cadáver putrefacto del feminicida apareció días después colgado de un árbol cerca del lugar del crimen. Ocurrió el<strong> 2 de julio</strong> en Arroyo Salado, provincia María Trinidad Sánchez.
    ELLA SE LLAMABA GISELLE JIMÉNEZ

    Tenía 28 años. La mató a puñaladas su expareja, cuando se dirigía a su trabajo. El feminicida la arrastró moribunda hasta la orilla de un río. Un transeúnte fue advertido por otra persona del cuerpo ensangrentado sobre la arena. Al acercarse, la joven le pidió que no la dejara morir. Expiró antes de que pudiera recibir ayuda. El cadáver putrefacto del feminicida apareció días después colgado de un árbol cerca del lugar del crimen. Ocurrió el 2 de julio en Arroyo Salado, provincia María Trinidad Sánchez.

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    Tenía 29 años. Era madre de tres hijos. La mató de un disparo su pareja, quien se suicidó. La víctima advirtió mediante una nota de voz a su madre que estaba siendo amenazada de muerte por él, por lo que acudiría al día siguiente a la policía a poner una denuncia. No tuvo tiempo de hacerlo. Durante el velatorio, los familiares consultados repitieron que el feminicida no era un hombre violento. Sin embargo, admitieron que la pareja tenía conflictos por los celos del hombre. Ocurrió el <strong>4 de julio</strong> en el sector Los Casabes, en Los Guaricanos, municipio Santo Domingo Norte.
    ELLA SE LLAMABA MARÍA SALMO PIERRE

    Tenía 29 años. Era madre de tres hijos. La mató de un disparo su pareja, quien se suicidó. La víctima advirtió mediante una nota de voz a su madre que estaba siendo amenazada de muerte por él, por lo que acudiría al día siguiente a la policía a poner una denuncia. No tuvo tiempo de hacerlo. Durante el velatorio, los familiares consultados repitieron que el feminicida no era un hombre violento. Sin embargo, admitieron que la pareja tenía conflictos por los celos del hombre. Ocurrió el 4 de julio en el sector Los Casabes, en Los Guaricanos, municipio Santo Domingo Norte.

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    Tenía 33 años. Era supervisora de un restaurante, cargo al que había sido ascendida poco antes de su muerte. La mató por asfixia y golpes en la cabeza su pareja de más de 15 años, con quien procreó tres hijos que no se encontraban en la casa al momento de los hechos. Según familiares, el feminicida la maltrataba desde los tiempos del noviazgo, que inició cuando eran adolescentes. Nunca presentó denuncias, aunque en varias ocasiones intentó separarse. Agregaron que, tras cometer el feminicidio, el hombre intentó incendiar la vivienda. Ocurrió el <strong>6 de julio</strong> en Villa Mella, Santo Domingo Norte.
    ELLA SE LLAMABA MAYDARLIN YUNERKI ACOSTA ALMÁNZAR

    Tenía 33 años. Era supervisora de un restaurante, cargo al que había sido ascendida poco antes de su muerte. La mató por asfixia y golpes en la cabeza su pareja de más de 15 años, con quien procreó tres hijos que no se encontraban en la casa al momento de los hechos. Según familiares, el feminicida la maltrataba desde los tiempos del noviazgo, que inició cuando eran adolescentes. Nunca presentó denuncias, aunque en varias ocasiones intentó separarse. Agregaron que, tras cometer el feminicidio, el hombre intentó incendiar la vivienda. Ocurrió el 6 de julio en Villa Mella, Santo Domingo Norte.

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    Tenía 46 años. Era trabajadora doméstica. Su feminicidio fue un acto de violencia vicaria cometido por encargo de la expareja de una de sus hijas. El hombre había amenazado a esta con «darle por donde más doliera». Su cuerpo presentaba signos de tortura, golpes en la cabeza y varias puñaladas. La policía determinó que el feminicida alquiló un vehículo para el secuestro de la víctima y pagó diez mil pesos a un tercero para que le diera muerte. Ocurrió el <strong>7 de julio</strong> en el sector Yabanal, provincia La Vega.
    ELLA SE LLAMABA FELICIA RAMÍREZ CAPELLÁN

    Tenía 46 años. Era trabajadora doméstica. Su feminicidio fue un acto de violencia vicaria cometido por encargo de la expareja de una de sus hijas. El hombre había amenazado a esta con «darle por donde más doliera». Su cuerpo presentaba signos de tortura, golpes en la cabeza y varias puñaladas. La policía determinó que el feminicida alquiló un vehículo para el secuestro de la víctima y pagó diez mil pesos a un tercero para que le diera muerte. Ocurrió el 7 de julio en el sector Yabanal, provincia La Vega.

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    Tenía 23 años. Trabajaba en una zona franca. La mató con un disparo de escopeta su expareja y padre de su hijo de tres años. Tenían ocho meses separados. Según amigos de la víctima, con quienes se encontraba compartiendo, el feminicida se presentó al lugar en actitud violenta, exigiéndole que lo acompañara fuera del local. Varios quisieron prevenir una desgracia, pero fue inútil. El padre de la víctima aseguró que el feminicida la maltrataba, razón por la que se separaron. Pese a ello, nunca quiso denunciarlo. La joven fue definida como una persona trabajadora, amorosa y amable. Ocurrió el <strong>8 de julio</strong> en Haina, provincia San Cristóbal.
    ELLA SE LLAMABA DARINEE ESPINOSA ASENCIO

    Tenía 23 años. Trabajaba en una zona franca. La mató con un disparo de escopeta su expareja y padre de su hijo de tres años. Tenían ocho meses separados. Según amigos de la víctima, con quienes se encontraba compartiendo, el feminicida se presentó al lugar en actitud violenta, exigiéndole que lo acompañara fuera del local. Varios quisieron prevenir una desgracia, pero fue inútil. El padre de la víctima aseguró que el feminicida la maltrataba, razón por la que se separaron. Pese a ello, nunca quiso denunciarlo. La joven fue definida como una persona trabajadora, amorosa y amable. Ocurrió el 8 de julio en Haina, provincia San Cristóbal.

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    Tenía 35 años. Trabajaba como secretaria en un dealer propiedad del feminicida, padre de su hijo de siete años. El hombre utilizó un arma de fuego para quitarle la vida. Residentes en Santo Domingo, donde estaba ubicado el negocio, habían viajado a Nagua para visitar a familiares de ella. El feminicida se entregó a la policía. Ocurrió el <strong>12 de julio</strong> en Las Gordas, Nagua, provincia María Trinidad Sánchez.
    ELLA SE LLAMABA CATHERINE ROSARIO GUTIÉRREZ

    Tenía 35 años. Trabajaba como secretaria en un dealer propiedad del feminicida, padre de su hijo de siete años. El hombre utilizó un arma de fuego para quitarle la vida. Residentes en Santo Domingo, donde estaba ubicado el negocio, habían viajado a Nagua para visitar a familiares de ella. El feminicida se entregó a la policía. Ocurrió el 12 de julio en Las Gordas, Nagua, provincia María Trinidad Sánchez.

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    Tenía 17 años. Trabajaba en un supermercado. La estranguló el hombre con quien mantuvo una relación durante dos años, la cual ella terminó poco tiempo antes de ser asesinada. La legislación dominicana considera violación la relación sexual entre una menor y un adulto, por lo que es impropio hablar de expareja. La adolescente aspiraba a estudiar Educación Artística. El feminicida abandonó el cuerpo en unos matorrales. Ocurrió el <strong>12 de julio</strong> en Santiago.
    ELLA SE LLAMABA LISSETT NOEMÍ ALMONTE PEÑA

    Tenía 17 años. Trabajaba en un supermercado. La estranguló el hombre con quien mantuvo una relación durante dos años, la cual ella terminó poco tiempo antes de ser asesinada. La legislación dominicana considera violación la relación sexual entre una menor y un adulto, por lo que es impropio hablar de expareja. La adolescente aspiraba a estudiar Educación Artística. El feminicida abandonó el cuerpo en unos matorrales. Ocurrió el 12 de julio en Santiago.

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    Tenía 24 años. La mató de un balazo su expareja, padre de sus tres hijos, con quien convivió durante 11 años. Un caso más de unión temprana entre una menor y un adulto, considerado violación por las leyes dominicanas. El feminicida se disparó a la cabeza y murió días después. De acuerdo con familiares de la víctima, la separación sobrevino a causa de los malos tratos que recibía. Sintiéndose amenazada, horas antes de su asesinato solicitó una orden de alejamiento. Frente a la evidencia de que la mataría, la joven intentó vanamente huir de su agresor. Ocurrió el<strong> 27 de julio </strong>en el sector Aguas Vivas, en el municipio de Las Guáranas, provincia Duarte.
    ELLA SE LLAMABA DAHIANA PAULINO SANTOS

    Tenía 24 años. La mató de un balazo su expareja, padre de sus tres hijos, con quien convivió durante 11 años. Un caso más de unión temprana entre una menor y un adulto, considerado violación por las leyes dominicanas. El feminicida se disparó a la cabeza y murió días después. De acuerdo con familiares de la víctima, la separación sobrevino a causa de los malos tratos que recibía. Sintiéndose amenazada, horas antes de su asesinato solicitó una orden de alejamiento. Frente a la evidencia de que la mataría, la joven intentó vanamente huir de su agresor. Ocurrió el 27 de julio en el sector Aguas Vivas, en el municipio de Las Guáranas, provincia Duarte.

AGOSTO

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    Tenía 27 años. Era enfermera. La mató a puñaladas su expareja y padre de sus dos hijos. Los niños presenciaron el crimen y uno de ellos, de siete años, dio la voz de alarma en el vecindario sobre lo que había pasado. Para entrar a la casa, el feminicida fingió llevar pizza para los niños. Según versiones familiares, el feminicida quería obligar a su víctima a reanudar la relación rota. Su insistencia llevó a la joven a solicitar una orden de alejamiento. No llegó a obtenerla. Tras cometer el crimen, el feminicida permaneció sentado tranquilamente en el apartamento, donde lo apresó la policía. Ocurrió el <strong>2 de agosto </strong>en el sector La Zurza, Distrito Nacional.
    ELLA SE LLAMABA NELIZA FIGUEROA

    Tenía 27 años. Era enfermera. La mató a puñaladas su expareja y padre de sus dos hijos. Los niños presenciaron el crimen y uno de ellos, de siete años, dio la voz de alarma en el vecindario sobre lo que había pasado. Para entrar a la casa, el feminicida fingió llevar pizza para los niños. Según versiones familiares, el feminicida quería obligar a su víctima a reanudar la relación rota. Su insistencia llevó a la joven a solicitar una orden de alejamiento. No llegó a obtenerla. Tras cometer el crimen, el feminicida permaneció sentado tranquilamente en el apartamento, donde lo apresó la policía. Ocurrió el 2 de agosto en el sector La Zurza, Distrito Nacional.

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    Tenía 31 años. Trabajaba en una empresa productora de aceite de palma. La mató a machetazos su expareja, padre de dos de sus tres hijos, quien se entregó a la policía varios días después del crimen. Aunque separados, compartían la casa: ella en la parte delantera y él, en la trasera. Vecinos de la víctima relataron que el feminicida la acosaba y amenazaba constantemente. La conducta agresiva se intensificó cuando la joven comenzó a trabajar, a lo que él se oponía. Ocurrió el <strong>4 de agosto</strong> en el paraje La Plumita, municipio Los Llanos, provincia San Pedro de Macorís.
    ELLA SE LLAMABA ALICIA (FRANCISCA) ANTONIO PIERRE.

    Tenía 31 años. Trabajaba en una empresa productora de aceite de palma. La mató a machetazos su expareja, padre de dos de sus tres hijos, quien se entregó a la policía varios días después del crimen. Aunque separados, compartían la casa: ella en la parte delantera y él, en la trasera. Vecinos de la víctima relataron que el feminicida la acosaba y amenazaba constantemente. La conducta agresiva se intensificó cuando la joven comenzó a trabajar, a lo que él se oponía. Ocurrió el 4 de agosto en el paraje La Plumita, municipio Los Llanos, provincia San Pedro de Macorís.

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    Tenía 28 años. La mató de una puñalada su pareja quien, según el padre de la víctima, es un deportado de los Estados Unidos, donde intentó asesinar a una mujer. Según publicó el portal Lo que pasa en RD, el feminicidio se produjo delante de la hija de tres años de la víctima. El feminicida había estado detenido por malos tratos gracias a gestiones judiciales del padre de la joven, exoficial del Ejército y abogado, pero esta retiró la querella. Se dijo también que, agonizante, fue llevada al centro hospitalario por el propio autor de la agresión, donde falleció. Ocurrió el <strong>8 de agosto </strong>en el distrito municipal de Hatillo Palma, provincia Montecristi.
    ELLA SE LLAMABA NELKI ALEJANDRINA RODRÍGUEZ GARCÍA

    Tenía 28 años. La mató de una puñalada su pareja quien, según el padre de la víctima, es un deportado de los Estados Unidos, donde intentó asesinar a una mujer. Según publicó el portal Lo que pasa en RD, el feminicidio se produjo delante de la hija de tres años de la víctima. El feminicida había estado detenido por malos tratos gracias a gestiones judiciales del padre de la joven, exoficial del Ejército y abogado, pero esta retiró la querella. Se dijo también que, agonizante, fue llevada al centro hospitalario por el propio autor de la agresión, donde falleció. Ocurrió el 8 de agosto en el distrito municipal de Hatillo Palma, provincia Montecristi.

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    Tenía 30 años. Tenía tres hijos. Se ganaba la vida vendiendo víveres y verduras en un pequeño puesto, y desayuno a transeúntes. Soñaba con ser enfermera. La mató a balazos su expareja, de quien estaba separada desde hacía dos semanas. Descrito como enfermizamente posesivo, el feminicida esperó que ella fuera a la casa de su madre, a quien llevaba a la iglesia todos los jueves, para dispararle. Ya herida, ella logró hacer una llamada telefónica para pedir auxilio, pero él la remató. El feminicida también hirió en un brazo a la madre de su víctima. Ocurrió el <strong>20 de agosto </strong>en la comunidad La Cuesta del Jobo, en Yamasá, provincia Monte Plata.
    ELLA SE LLAMABA AURELINA VALDEZ

    Tenía 30 años. Tenía tres hijos. Se ganaba la vida vendiendo víveres y verduras en un pequeño puesto, y desayuno a transeúntes. Soñaba con ser enfermera. La mató a balazos su expareja, de quien estaba separada desde hacía dos semanas. Descrito como enfermizamente posesivo, el feminicida esperó que ella fuera a la casa de su madre, a quien llevaba a la iglesia todos los jueves, para dispararle. Ya herida, ella logró hacer una llamada telefónica para pedir auxilio, pero él la remató. El feminicida también hirió en un brazo a la madre de su víctima. Ocurrió el 20 de agosto en la comunidad La Cuesta del Jobo, en Yamasá, provincia Monte Plata.

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    Tenía 39 años. La mató a balazos su pareja, padre de sus dos hijos, de quien se estaba divorciando. Pese al proceso legal de separación, continuaban conviviendo en la misma casa, aunque en habitaciones separadas. El feminicida, quien se suicidó, era un militar retirado, pese a lo cual conservaba en su poder la que había sido su arma de reglamento. Una hermana del feminicida confesó que, días antes del hecho, este le dijo que escuchaba voces que lo instaban a matar a sus hijos y a suicidarse, pero que prefería matar a su pareja porque «era ella quien lo hacía sufrir». Ocurrió el <strong>25 de agosto</strong> en el sector Hainamosa, Santo Domingo Este.
    ELLA SE LLAMABA RAMONITA AQUINO AQUINO

    Tenía 39 años. La mató a balazos su pareja, padre de sus dos hijos, de quien se estaba divorciando. Pese al proceso legal de separación, continuaban conviviendo en la misma casa, aunque en habitaciones separadas. El feminicida, quien se suicidó, era un militar retirado, pese a lo cual conservaba en su poder la que había sido su arma de reglamento. Una hermana del feminicida confesó que, días antes del hecho, este le dijo que escuchaba voces que lo instaban a matar a sus hijos y a suicidarse, pero que prefería matar a su pareja porque «era ella quien lo hacía sufrir». Ocurrió el 25 de agosto en el sector Hainamosa, Santo Domingo Este.

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    Tenía 32 años. Murió a golpes y presuntamente violada por un primo. La mujer, residente en una apartada comunidad rural, habría salido al colmado a comprar alimentos para la cena; el asalto ocurrió al regreso. En principio se acusó del feminicidio a dos haitianos, lo que originó una fuerte reacción contra los inmigrantes. Dos días después, la policía mató al feminicida. Aunque las notas periodísticas no lo recogen, uno de los vecinos menciona por lo menos a una hija. Ocurrió el <strong>29 de agosto </strong>en La Jagua Abajo, Jánico, provincia de Santiago.
    ELLA SE LLAMABA YENNY ALTAGRACIA RODRÍGUEZ

    Tenía 32 años. Murió a golpes y presuntamente violada por un primo. La mujer, residente en una apartada comunidad rural, habría salido al colmado a comprar alimentos para la cena; el asalto ocurrió al regreso. En principio se acusó del feminicidio a dos haitianos, lo que originó una fuerte reacción contra los inmigrantes. Dos días después, la policía mató al feminicida. Aunque las notas periodísticas no lo recogen, uno de los vecinos menciona por lo menos a una hija. Ocurrió el 29 de agosto en La Jagua Abajo, Jánico, provincia de Santiago.

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    Tenía 26 años. Trabajaba como agente penitenciaria en la cárcel de Najayo. La mató de trece puñaladas su expareja, padre del más pequeño de sus cuatro hijos. De acuerdo con la versión de allegados, el feminicida se presentó al lugar donde su víctima compartía con amigos y la atacó. Ocurrió el <strong>30 de agosto</strong> en Los Bajos de Haina, provincia San Cristóbal.
    ELLA SE LLAMABA ESTHER SALOMÓN

    Tenía 26 años. Trabajaba como agente penitenciaria en la cárcel de Najayo. La mató de trece puñaladas su expareja, padre del más pequeño de sus cuatro hijos. De acuerdo con la versión de allegados, el feminicida se presentó al lugar donde su víctima compartía con amigos y la atacó. Ocurrió el 30 de agosto en Los Bajos de Haina, provincia San Cristóbal.

SEPTIEMBRE

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    Tenía 14 años. Cursaba el sexto grado. La mató de un balazo en la cabeza un hombre que, al parecer, la sedujo, lo que constituye un delito tipificado en el Código Penal. El día de su desaparición, la niña salió a montar en patineta por el barrio, y habría sido ese el momento aprovechado por el feminicida para llevarla hasta su casa, donde la asesinó. Próxima a cumplir los 15 años, la niña soñaba con la gran fiesta prometida por su madre. Ocurrió el <strong>6 de septiembre</strong> en el sector Mendoza, Santo Domingo Este.
    ELLA SE LLAMABA WILMARIS RAMÍREZ SÁNCHEZ

    Tenía 14 años. Cursaba el sexto grado. La mató de un balazo en la cabeza un hombre que, al parecer, la sedujo, lo que constituye un delito tipificado en el Código Penal. El día de su desaparición, la niña salió a montar en patineta por el barrio, y habría sido ese el momento aprovechado por el feminicida para llevarla hasta su casa, donde la asesinó. Próxima a cumplir los 15 años, la niña soñaba con la gran fiesta prometida por su madre. Ocurrió el 6 de septiembre en el sector Mendoza, Santo Domingo Este.

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    Tenía 42 años. Trabajaba en una banca de apuestas. Tenía dos hijos. Su pareja esperó a que terminara su jornada, entró al local y la golpeó repetidas veces en la cabeza con un martillo. Moriría seis días después. Ella había comentado su intención de separarse debido a los malos tratos. La joven fue encontrada al día siguiente por una compañera de trabajo que acudió al local al notar que no había hecho el reporte habitual. El ataque ocurrió el <strong>6 de septiembre</strong> en el sector San Carlos, Distrito Nacional.
    ELLA SE LLAMABA YANELY YOHANNA SOTO

    Tenía 42 años. Trabajaba en una banca de apuestas. Tenía dos hijos. Su pareja esperó a que terminara su jornada, entró al local y la golpeó repetidas veces en la cabeza con un martillo. Moriría seis días después. Ella había comentado su intención de separarse debido a los malos tratos. La joven fue encontrada al día siguiente por una compañera de trabajo que acudió al local al notar que no había hecho el reporte habitual. El ataque ocurrió el 6 de septiembre en el sector San Carlos, Distrito Nacional.

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    Tenía 17 años. La mató de siete heridas con un destornillador un hombre con el que habría salido a compartir. Antes de asesinarla, el feminicida la violó. Las cámaras de seguridad recogieron las imágenes del momento en que la adolescente abordaba el vehículo del feminicida y cuando su cadáver desnudo era arrojado cerca de un reconocido centro comercial. Ocurrió el<strong> 11 de septiembre</strong> en el sector Alma Rosa, Santo Domingo Este.
    ELLA SE LLAMABA SAILY FRAGOSO LIZARDO

    Tenía 17 años. La mató de siete heridas con un destornillador un hombre con el que habría salido a compartir. Antes de asesinarla, el feminicida la violó. Las cámaras de seguridad recogieron las imágenes del momento en que la adolescente abordaba el vehículo del feminicida y cuando su cadáver desnudo era arrojado cerca de un reconocido centro comercial. Ocurrió el 11 de septiembre en el sector Alma Rosa, Santo Domingo Este.

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    Tenía 54 años. Trabajaba como conserje en una empresa consultora. La mató a puñaladas su pareja. Los medios se limitaron a publicar la nota de la policía en la que se decía que el feminicida estaba bajo los efectos del alcohol cuando cometió el crimen. No apareció ningún otro dato sobre ella. Ocurrió el <strong>20 de septiembre</strong> en el sector Campechito Segundo, en Santo Domingo Norte.
    ELLA SE LLAMABA MARDALISA LEBRÓN VICIOSO

    Tenía 54 años. Trabajaba como conserje en una empresa consultora. La mató a puñaladas su pareja. Los medios se limitaron a publicar la nota de la policía en la que se decía que el feminicida estaba bajo los efectos del alcohol cuando cometió el crimen. No apareció ningún otro dato sobre ella. Ocurrió el 20 de septiembre en el sector Campechito Segundo, en Santo Domingo Norte.

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    Tenía 36 años. Era madre de dos niñas. La mató a puñaladas su pareja en la habitación de un motel. Un video del establecimiento la muestra huyendo de su agresor en un intento de salvar su vida. En el video también aparecen otros hombres que no hicieron nada por salvarla. El feminicida la golpeaba constantemente y, en una ocasión, hirió a una de las niñas. Conocedora del maltrato que sufría su hija, la madre intentó varias veces conseguir una orden de alejamiento. En la última ocasión, acompañó a la policía a buscar al feminicida, «pero al parecer no lo encontraron». Ocurrió el <strong>20 de septiembre </strong>en el sector Canastica, provincia San Cristóbal.
    ELLA SE LLAMABA DEYSI VILLA GARCÍA

    Tenía 36 años. Era madre de dos niñas. La mató a puñaladas su pareja en la habitación de un motel. Un video del establecimiento la muestra huyendo de su agresor en un intento de salvar su vida. En el video también aparecen otros hombres que no hicieron nada por salvarla. El feminicida la golpeaba constantemente y, en una ocasión, hirió a una de las niñas. Conocedora del maltrato que sufría su hija, la madre intentó varias veces conseguir una orden de alejamiento. En la última ocasión, acompañó a la policía a buscar al feminicida, «pero al parecer no lo encontraron». Ocurrió el 20 de septiembre en el sector Canastica, provincia San Cristóbal.

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    Tenía 35 años. Era madre de una niña. Se encontraba preparando la cena cuando su pareja la golpeó y le oprimió fuertemente el cuello. Ella logró escapar y, posteriormente, regresó a su casa. En la madrugada tuvo serias dificultades para respirar y falleció. El informe médico preliminar atribuyó la muerte a estrangulación. Ocurrió el <strong>24 de septiembre</strong> en Villa La Ñoña, en el distrito municipal de Chirino, provincia Monte Plata.
    ELLA SE LLAMABA JALINE SYLVERIN

    Tenía 35 años. Era madre de una niña. Se encontraba preparando la cena cuando su pareja la golpeó y le oprimió fuertemente el cuello. Ella logró escapar y, posteriormente, regresó a su casa. En la madrugada tuvo serias dificultades para respirar y falleció. El informe médico preliminar atribuyó la muerte a estrangulación. Ocurrió el 24 de septiembre en Villa La Ñoña, en el distrito municipal de Chirino, provincia Monte Plata.

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    No se publicó su edad. Era madre de tres niñas y un niño. La mató a machetazos su expareja y padre de sus hijos. El feminicida se ensañó brutalmente con la mujer, a la que cercenó varias partes del cuerpo. Ella había solicitado y conseguido una orden de alejamiento que, como en el caso de otras víctimas, no le sirvió para nada. En una ocasión anterior había intentado matarla y nunca dejó de amenazarla. El feminicida la sorprendió en su casa cuando ella regresó de una consulta médica. Ocurrió el <strong>25 de septiembre </strong>en la comunidad Trinidad, Bayaguana, provincia Monte Plata.
    ELLA SE LLAMABA NICAURIS DE LOS SANTOS

    No se publicó su edad. Era madre de tres niñas y un niño. La mató a machetazos su expareja y padre de sus hijos. El feminicida se ensañó brutalmente con la mujer, a la que cercenó varias partes del cuerpo. Ella había solicitado y conseguido una orden de alejamiento que, como en el caso de otras víctimas, no le sirvió para nada. En una ocasión anterior había intentado matarla y nunca dejó de amenazarla. El feminicida la sorprendió en su casa cuando ella regresó de una consulta médica. Ocurrió el 25 de septiembre en la comunidad Trinidad, Bayaguana, provincia Monte Plata.

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    Tenía 37 años. Era contadora. Tenía una hija. La mató de un balazo su expareja, contra la cual había intentado conseguir una orden de protección. La joven acudió temprano al salón de belleza, donde habría recibido una llamada del feminicida, quien estaba estacionado frente al negocio. Cámaras de vigilancia captaron el momento en que ella sube al vehículo, presuntamente para recibir un celular nuevo en sustitución del que le había roto. Fue la última imagen de ella con vida. Denunciada como desaparecida por su familia, la policía les dijo que debían esperar las 24 horas reglamentarias para iniciar la búsqueda. Lo que encontraron al día siguiente fue su cadáver. Ocurrió el <strong>27 de septiembre</strong> entre Santo Domingo y San Cristóbal.
    ELLA SE LLAMABA LOYCA ALVARADO ADAMES

    Tenía 37 años. Era contadora. Tenía una hija. La mató de un balazo su expareja, contra la cual había intentado conseguir una orden de protección. La joven acudió temprano al salón de belleza, donde habría recibido una llamada del feminicida, quien estaba estacionado frente al negocio. Cámaras de vigilancia captaron el momento en que ella sube al vehículo, presuntamente para recibir un celular nuevo en sustitución del que le había roto. Fue la última imagen de ella con vida. Denunciada como desaparecida por su familia, la policía les dijo que debían esperar las 24 horas reglamentarias para iniciar la búsqueda. Lo que encontraron al día siguiente fue su cadáver. Ocurrió el 27 de septiembre entre Santo Domingo y San Cristóbal.

TEMAS -

Periodista dominicana, feminista y con una amplia trayectoria en medios radiales, televisivos y escritos.