VIDEO | Cerca del 30 % de los pacientes en la Unidad de Quemados presentan lesiones por electricidad
En los adultos, las quemaduras eléctricas solo son superadas por las heridas causadas con flama
Las quemaduras por cables eléctricos y conexión de electrodomésticos se han convertido en la segunda causa más frecuente de lesiones por quemaduras en adultos, solo por detrás de las provocadas por flamas, de acuerdo con las estadísticas que se registran en la Unidad de Quemados Pearl F. Ort, reinstalada desde hace más de un mes en la Ciudad Sanitaria Luis Eduardo Aybar.
El doctor Eddy Bruno, director de la Unidad, señaló que los pacientes con quemaduras por electricidad constituyen entre el 28 al 30 % del total de atenciones cada año, de las entre 1,750 a 1,800 emergencias térmicas que reciben, una proporción anual de unos 540 pacientes.
"En toda la literatura científica que he revisado, no he encontrado un país que tenga más personas quemadas por electricidad que el nuestro. Hemos llegado incluso a años con hasta 37 % de los pacientes que vemos con quemaduras eléctricas. Ese es un gran problema que tenemos", afirmó el especialista.
De acuerdo con Bruno, la alta demanda de aparatos que requieren energía para cargarse y el alto costo de la tarifa eléctrica impulsan a las conexiones ilegales que elevan la probabilidad de quemaduras por contacto con cables de alta tensión.
"En un país con un ingreso per cápita bajo y una tarifa alta, la gente recurre al hurto de energía, a robarse la luz. Eso lo hace un grupo de gente que no tiene entrenamiento, y por eso, tenemos una gran tasa de pacientes eléctricos por alto voltaje", declaró.
En el caso de los niños, las quemaduras por escaldaduras (líquidos calientes) son las principales. El promedio de superficie corporal quemada es de 37 % y 10 % de pacientes que deben permanecer ingresados.
En cuanto a la tasa de mortalidad, el cirujano destacó que antes de inaugurarse la Unidad de Quemados en 1993, las cifras rondaban el 95 %, descendiendo a 26 % en la actualidad.
Más espaciosa
Luego de permanecer por más de una década en el Hospital Ney Arias Lora, al regresar a la Ciudad Sanitaria, la Unidad de Quemados goza de instalaciones más amplias, pasando de 11 camas a 16.

"Es una unidad bien completa, con todos los estándares, faltan algunos detalles porque se concibió como cuidado intensivo, pero estamos más amplios. Tenemos ahora 16 camas, antes teníamos solamente 11, que siguen siendo pocas. Estamos llenos al día de hoy y con algunos pacientes esperando en algunos de los hospitales", aseguró.
Políticas de prevención
Bruno insiste en la necesidad de educar en políticas de prevención para evitar accidentes que ocasionen quemaduras, acciones tan elementales como encender una estufa correctamente, manipular una olla de presión o cómo llenar apropiadamente un tanque de gas.
"La mayoría de los accidentes son caseros y las quemaduras en el 95 % de los casos son evitables", subrayó.
En caso de quemaduras, el experto llama a cubrir la zona con abundante agua fría hasta que llegue la asistencia médica o ambulancia.
"No le unte papa, no le unte salsa de tomate, no le unte mayonesa, nada de eso. Métalo debajo del grifo, debajo de la ducha, por lo menos media hora, 45 minutos y entonces busque asistencia médica", recomendó.
Sobre los tratamientos, Bruno dice que los injertos de piel del propio paciente son la mejor opción. En algunos casos se utiliza piel de cerdo o de tilapia.
"Los bancos de piel salen bastante caros, no tenemos disponible. Aquí la gente todavía no está enseñada a que los órganos se pueden donar", citó como una de las problemáticas aún por resolver.
Testimonios
Yamilki, de 27 años, acude interdiario a la Pearl F. Ort a que le curen sus heridas en la cara, brazos y espalda. El pasado 8 de diciembre, la joven oriunda de Neyba se despertó cuando su sobrina de cinco años le alertó del incendio luego de un alto voltaje en la casa.
"Gracias a Dios, a la niña no le pasó nada", dijo mientras esperaba su turno.

Detrás se encontraba Wilber Pie, un pintor de 49 años de edad a quien hace tres meses se le pegó el palo de un rolo a un cable del tendido eléctrico en el sector Villa Liberación, Santo Domingo Este,
"Hubo que quitarme piel de la pierna para ponerme en el brazo. La ropa se me quedó pegada en la barriga, perdí el conocimiento. Vivo solo y tomo pastillas tres veces al día", narró.



Claudia Fernández