Guardiola, y luego el resto
El hombre que cambió el fútbol para siempre

Seré parcial. Desde ahora lo admito. Me dejaré llevar por el sesgo que ha creado a lo largo de su carrera. Un recorrido que lo ha acompañado caminando de la mano del éxito por todos los lugares donde fue.
Su trabajo, concentrado en el detalle muchas veces de manera obsesiva, ha cambiado el juego. El fútbol tal como ahora lo conocemos se lo debemos a él. Sus tesis y sus antítesis, sus discípulos, también sus némesis. Los Mourinho, los Klopp, los Arteta, los Kompany, una lista que se irá reproduciendo según se vaya agigantando el legado.
Por aquello de las paradojas nunca ha dirigido a los equipos que simpatizo; casi siempre a sus clásicos rivales, razón por la cual, en medio de la era de la polarización, esta circunstancia me ha permitido ejercitar esa facultad imposible de admirar el mérito del adversario.
El periodista Martí Perarnau ha escrito varios libros sobre este hombre que según nos explica: vive en búsqueda permanente, se reinventa después de cada triunfo y piensa el partido como un ajedrecista que también quiere emocionar.
Dentro de tres años se cumplirán veinte de aquel equipo irrepetible de 2009 que lo ganó todo jugando un fútbol imposible. El tiempo va pasando inclemente y los capítulos en cada temporada en la élite del deporte lo tienen de protagonista, incluso, en las poquísimas temporadas en las que no ganó ningún título, porque en una vida donde se pierde más de lo que se gana, sus derrotas se convierten en noticia.
El Manchester City actual es un equipo de transición; arrastraba la sequía del curso anterior y los rumores de estar viviendo los últimos tiempos junto a este hombre que le ha dado al club los mejores años de su historia parecían hacerlo vulnerable, lejos de la hegemonía que ha sabido establecer.
Reconstruyendo, no dando las cosas por sentado ni descansando sobre lo conseguido, el sábado le ganó al Chelsea la final de la FA Cup, el segundo trofeo de una temporada a la que también podría sumar la Premier si el Arsenal no hace su tarea.
Les hablo de Josep Guardiola: el título lo refiere y ustedes hace rato lo tienen asumido. El mejor de todos, ninguno en época alguna como él.

Francisco Lapouble