Con ese mismo apoyo
El orgullo dominicano vuelve a encender las gradas en los Juegos Centroamericanos

La apertura de los Juegos Centroamericanos y del Caribe nos emocionó. Ver a Félix Sánchez llegando a su máxima capacidad para un evento deportivo es un buen síntoma. La línea que separa el entusiasmo de la indiferencia es fina, y esta vez, supimos responder.
Es poco frecuente observar la coincidencia de gente de todos los estratos compartiendo el mismo espacio público, sintiendo y vibrando por esos elementos comunes que nos distinguen. El viernes, salimos unas cuantas horas de las exclusivas burbujas para apoyar a nuestros atletas y mostrarnos ante la región con la camiseta de ese pueblo unido, hospitalario y alegre que tan bien que nos queda.
Félix caminando por su estadio en plena ceremonia me empujó la memoria a aquel verano histórico de 2003 de esos Panamericanos donde pasamos de saber competir a saber ganar. Jamás en una actividad deportiva se ha llenado el Olímpico como lo hicimos ese atardecer de agosto para verlo ganar su oro. Y qué no decir de aquella noche irrepetible, cuando en el Palacio del Voleibol por fin le ganamos a Cuba y nacieron las Reinas del Caribe.

Las mujeres dominicanas son protagonistas de todo lo bueno que nos pase, incluido el deporte. Ana Rosa nos dio el primer oro, y las expectativas para ver en cancha a nuestras reinas, y en pista a Marileidy, van aumentando al mismo ritmo que se van agotando las entradas de sus respectivas competencias.
Parado en las gradas, mientras desfilaba la delegación, me sorprendían las caras de la gente alentando con orgullo, sintiéndose representada y pensé, si algún día el fútbol pudiera provocar todo esto.
Un deseo al que todavía le falta trecho. Antes de llegar a ese destino, vayamos a apoyar a la selección que estará jugando en la subsede de Santiago.
Y se las dejo picando, en octubre con la Absoluta jugamos en casa contra Haití, si no nos espabilamos es probable que en las gradas los locales sean ellos, no nosotros, y eso sería muy triste.

Francisco Lapouble