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La Ciudadela Laferrière, la fortaleza más grande del Caribe y que es noticia por una tragedia

El acceso a la fortaleza se realiza desde Milot, con un ascenso de 5.6 kilómetros que puede hacerse a pie o a caballo en un recorrido de más de dos horas

Llegar hasta ella en vehículo tarda de seis a ocho horas

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La Ciudadela Laferrière, la fortaleza más grande del Caribe y que es noticia por una tragedia
La Ciudadela Henri, uno de los monumentos más emblemáticos de Haití, ubicada al norte de la isla. (ARCHIVO)

En lo alto de la Bonnet à l'Évêque, entre montañas cubiertas de vegetación y nubes que rozan la cima, se levanta una de las construcciones más grande del continente: la Ciudadela Laferrière, conocida también como Ciudadela Henri. Para muchos haitianos, no es solo una fortaleza: es "la octava maravilla del mundo".

Y no es para menos.

Con sus enormes muros que se elevan más de 13 pies de ancho y 100 pies de altura, y a unos 900 metros sobre el nivel del mar, esta estructura se alza a 130 pies sobre la cima de la montaña, ubicada en la ciudad de Milot y domina todo el paisaje del norte de Haití.

Desde allí se pueden apreciar montañas, ríos y hasta el océano.

Sin embargo, este majestuoso monumento, testigo de la historia haitiana, fue escenario de una tragedia. El pasado sábado 11 de abril, durante la celebración del Festival de la Ciudadela, que reunió a miles de jóvenes, se produjo una estampida en medio de la aglomeración, la lluvia y la niebla.

El pánico, sumado a la falta de salidas y rutas de evacuación, dejó al menos 25 personas muertas y unas 30 heridas, muchas por asfixia y aplastamiento.

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Infografía
La Ciudadela Henri, Milot, Haití. (FUENTE EXTERNA)

Su creación

Pero su verdadera grandeza no está solo en lo que se ve, sino en lo que representa. La Ciudadela fue construida entre 1805 y 1820, poco después de que Haití lograra su independencia de Francia, convirtiéndose en la primera república negra libre del mundo.

Su construcción fue ordenada por Henri Christophe, uno de los líderes de la revolución, quien entendía que la libertad recién conquistada debía ser protegida a toda costa.

El temor no era infundado. Existía la posibilidad real de que los franceses intentaran reconquistar el territorio. Por eso, Christophe mandó a levantar esta fortaleza como una señal de que Haití estaba preparado para defenderse.

La Ciudadela Laferrière formaba parte de un sistema de fortificaciones más amplio que incluía el Fuerte Jacques y el Fuerte Alexandre, todos construidos para proteger a Haití de futuros ataques de colonizadores que pudieran llegar desde islas vecinas. 

La obra fue monumental. Más de 20,000 hombres trabajaron durante 15 años para construirla en una ubicación casi inaccesible. El resultado fue una estructura de más de 100,000 pies cuadrados, equipada con múltiples niveles, murallas, túneles, pasajes ocultos, galerías, baterías de cañones, rincones ciegos y puentes levadizos diseñados para confundir a cualquier invasor.

La Ciudadela podía albergar hasta 5,000 personas y contaba con cisternas y almacenes suficientes para resistir un asedio durante un año completo. Además, estaba armada con más de 150 cañones, muchos capturados en batalla a franceses, ingleses y españoles, y miles de balas de cañón que, en su momento, superaron las 50,000.

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Infografía
La Ciudadela Laferrière se alza imponente sobre las montañas del norte de Haití, como símbolo de resistencia y libertad. (FUENTE EXTERNA)

Con el grosos de sus muros y una posición estratégica en la cima de la montaña, Haití era prácticamente inconquistable.

Sin embargo, hay un detalle que la hace aún más sorprendente: nunca fue atacada.

Los franceses no regresaron, y la fortaleza nunca tuvo que disparar en combate. Aun así, cumplió su misión. Su sola presencia, visible incluso desde el mar, enviaba un mensaje claro a cualquier potencia extranjera: Haití no volvería a ser sometido.

El recorrido

Hoy, más de dos siglos después, la Ciudadela permanece casi intacta. Caminar por sus pasillos es recorrer la historia.

De acuerdo con una reseña de la plataforma digital Visit Haití, en su interior, los visitantes pueden explorar un pequeño museo, galerías, recorrer patios y descubrir cómo esta obra fue pensada no solo como defensa, sino como refugio y símbolo de poder.

Llegar hasta la fortaleza tarda de seis a ocho horas en automóvil. El ascenso desde el palacio Sans-Souci es de 5.6 kilómetros que puede hacerse a pie o pagar al menos 15 dólares a caballo, en un recorrido de más de dos horas.

La Ciudadela Laferrière no es solo un destino turístico. Es un emblema nacional. Su silueta aparece en monedas, billetes, así como en las portadas de los libros escolares y en 1982 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

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 Es periodista en Diario Libre.