ONU alerta que pandillas siguen extendiendo su control en Haití tras masacre de Kenscoff
Haití pidió a la comunidad internacional acelerar el despliegue de la Fuerza de Represión de Pandillas hasta completar los 5,500 efectivos previstos

Tras la masacre en la comuna de Kenscoff que dejó 47 muertos y más de 50 personas secuestradas, el Consejo de Seguridad de la ONU se reunió este viernes para abordar la grave crisis de seguridad que atraviesa Haití, donde las pandillas continúan ampliando su control y poniendo en riesgo la estabilidad del país.
Las posiciones fueron expuestas durante una reunión urgente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas este viernes, convocada después de los ataques ocurridos entre el 23 y 24 de agosto en Kenscoff, en las afueras de Puerto Príncipe.
Según los datos presentados ante el organismo, al menos 47 personas murieron, entre ellas niños, más de 50 fueron secuestradas y unas 2,600 tuvieron que abandonar sus hogares.
Haití exige una respuesta rápida
El representante de Haití condenó con "la máxima firmeza" lo que calificó como "actos de barbarie extrema" y aseguró que los ataques representan una nueva muestra de la capacidad de los grupos criminales armados para sembrar terror entre la población.
El Gobierno haitiano sostuvo que la situación obliga a acelerar el despliegue de la Fuerza de Represión de Pandillas hasta alcanzar los 5,500 miembros contemplados y, especialmente, garantizar que disponga de los equipos y recursos necesarios para operar junto con la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas de Haití.
Las autoridades informaron además que, tras el ataque, la Policía Nacional, las Fuerzas Armadas y el alto mando de la fuerza internacional fueron colocados en estado de máxima alerta con instrucciones de recuperar progresivamente los territorios ocupados por las pandillas y restablecer la autoridad del Estado.
Haití afirmó que recuperar la seguridad es indispensable para avanzar hacia la celebración de elecciones y pidió también una aplicación más estricta del embargo de armas establecido por el Consejo de Seguridad para detener el flujo de armamento y municiones hacia los grupos criminales.
EE. UU.: "No pueden robarle a Haití su futuro"
Estados Unidos utilizó su discurso para calificar a las pandillas como "terroristas" y advertir que sus acciones buscan obstaculizar el futuro democrático del país.
"Los terroristas no pueden tomar de rehén la democracia para sus propios fines violentos", sostuvo la delegación estadounidense.
Washington aseguró que desde hace meses las bandas han asesinado civiles, aterrorizado comunidades, incendiado viviendas y destruido familias, y sostuvo que ahora buscan impedir que los haitianos puedan elegir a sus representantes.
Estados Unidos defendió además el mandato de la fuerza internacional y reclamó que pase de las declaraciones a resultados sobre el terreno.
"Esta misión no se creó para emitir declaraciones desde un complejo", expresó la representación estadounidense, que reclamó equipos, recursos y voluntad política para hacer frente a las bandas y detener el derramamiento de sangre.
Aunque respaldó una respuesta de seguridad contundente, Washington reconoció que la fuerza por sí sola no resolverá la crisis y pidió acompañarla con inversiones, infraestructura, empleos y mejores condiciones de gobernanza.
China rechaza una solución exclusivamente militar
China marcó distancia de una estrategia centrada únicamente en la fuerza.
"Los militares por sí solos no pueden resolver la crisis en Haití", afirmó su representación.
Beijing sostuvo que la expansión de las bandas responde también a problemas políticos prolongados, fallas de gobernanza y dificultades económicas y sociales.
Advirtió que combatir "violencia con violencia" puede generar un círculo vicioso y pidió un enfoque que combine seguridad con soluciones a las causas estructurales del problema.
China reclamó, además, detener desde su origen el tráfico de armas y municiones hacia Haití y cuestionó que, tres años después de establecido el embargo, las pandillas continúen disponiendo de grandes cantidades de armamento.
Rusia apunta al tráfico de armas desde EE. UU.
Rusia introdujo otro elemento en el debate al señalar directamente el tráfico de armas procedentes de Estados Unidos como una de las fuentes de abastecimiento de las pandillas.
La delegación rusa sostuvo que los propios líderes de esos grupos exhiben sus arsenales y municiones en redes sociales, lo que permite identificar con facilidad el origen de parte del armamento.
También afirmó que los haitianos están cansados de la crisis y que existe desconfianza tanto hacia las autoridades nacionales como hacia la presencia internacional.
Canadá, entre los principales donantes
El subsecretario general interino de Asuntos Humanitarios de la ONU, Indrika Ratwatte, mencionó al país entre los principales donantes que respaldan la respuesta humanitaria en Haití, junto con Estados Unidos, la Comisión Europea y el Banco Mundial.
La ONU advirtió que la emergencia humanitaria necesita una financiación más flexible y previsible ante el creciente número de personas que requieren asistencia.
Panamá ve incierta las elecciones para el 2027
Panamá advirtió que la celebración de elecciones en Haití durante el primer semestre de 2027 parece "al menos ilusoria" debido al deterioro de la seguridad y la expansión de las pandillas.
Durante la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la crisis haitiana, la delegación panameña sostuvo que la violencia dificulta la creación de las condiciones necesarias para celebrar comicios libres, legítimos y transparentes.
Panamá señaló que el despliegue de la Fuerza de Represión de Pandillas es un paso indispensable para recuperar el control territorial y generar las condiciones que permitan avanzar hacia la renovación de las instituciones haitianas.
Haití no celebra elecciones presidenciales desde 2016 y su actual calendario electoral contempla una primera vuelta el 13 de diciembre y una segunda vuelta el 21 de febrero, aunque su realización está condicionada a que existan condiciones de seguridad suficientes.
Colombia: "No podemos normalizar una masacre cada semana"
Colombia alertó que la crisis haitiana lleva más de tres décadas en la agenda del Consejo de Seguridad sin que la respuesta internacional haya alcanzado la magnitud necesaria.
"No podemos llegar a normalizar que cada semana se presente una masacre en Haití", afirmó.
La delegación colombiana señaló que las operaciones realizadas durante los últimos meses permitieron recuperar algunas zonas de Puerto Príncipe, pero sostuvo que los avances siguen siendo frágiles debido a la rápida expansión de la violencia hacia otras comunidades.
Colombia pidió atacar con mayor determinación el tráfico ilegal de armas, la trata de personas, el reclutamiento forzado, los secuestros, la extorsión y las conexiones entre las bandas haitianas y las redes criminales transnacionales.
La ONU alerta de una crisis humanitaria extrema
Durante la reunión, Naciones Unidas describió un panorama que supera ampliamente el problema de seguridad.
Cerca de 1.5 millones de personas, equivalentes al 12 % de la población haitiana, se encuentran desplazadas internamente y la mitad son niños.
La ONU informó además que durante los primeros seis meses de este año fueron registrados más de 5,500 incidentes de violencia de género, alrededor de 30 cada día.
Cerca del 70 % de esos casos involucraron violaciones y casi tres cuartas partes correspondieron a violaciones colectivas.
La infancia también enfrenta uno de los escenarios más graves de la crisis. Más de 1,600 escuelas permanecen cerradas, unos 240,000 estudiantes están sin recibir clases y el reclutamiento de menores por grupos armados aumentó aproximadamente 200 % durante el último año.
El representante especial del secretario general de la ONU en Haití advirtió que la masacre de Kenscoff demuestra que las pandillas continúan extendiendo su control más allá de Puerto Príncipe y representan una amenaza directa para la autoridad del Estado.
El organismo sostuvo que las operaciones de seguridad son indispensables, pero insuficientes por sí solas, y reclamó reconstruir las instituciones, combatir la impunidad, recuperar los servicios básicos y crear las condiciones políticas y sociales que permitan a Haití retomar el camino hacia la estabilidad.




Henry Arvelo