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Carta a mi hermano Orlando Martínez Howley, a 51 años de su ausencia

El legado inexpugnable de un periodista ejemplar

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Carta a mi hermano Orlando Martínez Howley, a 51 años de su ausencia
Orlando Martínez. (FUENTE EXTERNA)

Querido y siempre recordado hermano:

Hoy, como todos los años, decido volcar nuestra diaria conversación al papel como manera de compartir nuestro sentir y pensamiento con las tantas personas que no te olvidan y te echan de menos.

Qué rápido está transcurriendo el tiempo. Parece que fue ayer cuando, junto a tu pueblo, se hizo gala del agradecimiento que te tienen. Te han convertido en un hecho inexpugnable, porque el olvido no ha podido vencer tu recuerdo. No me refiero a aquellos que son avezados en envidiar lo que no tienen ni podrán tener; allá ellos con su mediocridad.

Supimos que tu microscopio apuntaba allende de nuestra media isla cuando el rector de la prestigiosa Universidad de Mayagüez, en Puerto Rico, envió una comunicación al doctor Molina Morillo, quien la remitió a la familia. En ella decía: "Soy un asiduo lector de Microscopio. No hay nadie igual en América Latina y el Caribe. Lo que duele no es la muerte, sino la pérdida. Le pido permiso para publicar algunos de sus artículos".

Caramba, Orlando, qué humilde y discreto fuiste. Si no es porque, a la semana de tu partida, van a nuestra casa dos sacerdotes de las parroquias de Gualey y Guachupita a solicitar permiso para celebrar una misa en tu memoria, no hubiera podido vencer la curiosidad de saber qué hacías con el dinero que ganabas, que no era poco. Sin embargo, te viste en la necesidad de solicitarme dos veces, dos domingos, diez pesos —eso sería como quinientos de ahora— para ir a compartir con tus amigos a la playa. No te imaginas qué feliz me hacía ese pedido. Al preguntarles a los sacerdotes cuál era el motivo de la misa, me contestaron: "Orlando Martínez mantenía las dos parroquias y además regalaba medicinas a la gente pobre de esos sectores".

Estoy escudriñando tus Microscopio con el fin de hacer posible, en el mes de abril, publicar para las futuras generaciones tu verdadero pensamiento social y político. La fuerza de la verdad de tus escritos no ha permitido que tergiversen tu inmensa obra.

Quiero hacer mención, por justicia y agradecimiento, de algunos hechos relevantes para tu memoria. En la ciudad sureña de San Juan de la Maguana se construyó el Museo Plaza Orlando, en tu recuerdo, donde se exhiben objetos y piezas tuyas. Los ideólogos de esa iniciativa fueron la entonces alcaldesa, la arquitecta Hanói Sánchez, y el periodista Carlos Suero. Hay que destacar la gran y valiosa labor de Carlos para que el museo sea hoy una parada obligada en las visitas de personalidades de todo el país y del mundo, como tributo a tu legado.

La primera dama, doña Raquel Arbaje, creó un hermoso homenaje en Las Matas de Farfán con una gran obra a la entrada del pueblo: una escultura con tu imagen. El doctor Guido Gómez Mazara, joven intelectual e intrépido, que valora profundamente tu vida, te rinde homenaje cada año en las fechas de esa desgracia nacional. Al nuevo edificio del INDOTEL le será asignado tu nombre. La agudeza que acompaña a este joven político lo llevará hasta donde él quiera.

También puedo decir que el honorable presidente de la República, Luis Rodolfo Abinader Corona, desde el inicio de su mandato te ha tenido presente y esta vez te rendirá un homenaje póstumo en honor a tu memoria y a tu legado como periodista ejemplar y firme defensor de la libertad de expresión. Dime con quién andas y te diré quién eres; por los hechos se puede juzgar el corazón y el pensamiento de las personas.

Por mi parte, estoy muy agradecido y sé también que, desde el más allá, mi sufrida madre y nuestra ausente familia dan las gracias.

Solo quien ha pasado por algo similar, después de compartir toda la vida con una numerosa familia, sabe la soledad que produce quedarse solo y sentir tantas veces la necesidad de verlos y conversar con ellos. Imagino, Orlando, que están todos unidos como antes. Seguiremos en contacto, ya sea con el pensamiento o en sueños, que me suceden con frecuencia.

Siempre estaré con ustedes hasta mi último aliento.

Tu hermano,

Sergio Martínez Howley

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