Endeudamiento y desigualdad una preocupación compartida
El déficit fiscal y su impacto en la inversión pública

A todos nos preocupa en sentido general el endeudamiento interno y externo. Pero cabe destacar que es un fenómeno viejo en la historia dominicana, casi desde el mismo momento de la independencia. La deuda per se no es mala herramienta para el desarrollo, todo depende en lo que se emplee.
Para el desarrollo de infraestructura es redituable, para reposición de redes eléctricas, para fomentar el crecimiento de negocios pequeños y medianos, a través de financiamiento a tasas cómodas, para complejos habitacionales con capacidad de retorno, reparación de canales de riego para la agricultura y un largo etc.
A todos los economistas nos preocupa la brecha presupuestaria que por más de dos décadas mantenemos entre los ingresos fiscales y los gastos fiscales que se cubren con endeudamiento externo. Buscamos el faltante en los mercados de capitales, y ha llegado el momento de tratar de reducir ese faltante mediante una reforma fiscal estructural que de paso corrija distorsiones acumuladas y simplifique nuestras figuras impositivas.
Hemos visto que los umbrales alcanzados por la deuda perjudican al desarrollo actual y que ocurre cuando el pago de los intereses de la deuda para el próximo 2026 ascendente a 322 mil millones de pesos (un incremento del 8% respecto de 2025) es mayor que la inversión del gasto de capital (posibilidad de crecimiento mediante las inversiones públicas) que será de 215, 284 millones de pesos (un 2.5% del PIB).
A raíz de la turbulencia experimentada por el mercado mundial producto de las políticas arancelarias proteccionistas, ahora se añade la guerra entre EE. UU e Israel contra Irán, y los cambios políticos de muchos países los resultados y balances fueron de menores tasas de crecimiento al nivel general y nosotros no fuimos excepción.
Los prestamos siguieron creciendo producto de los desequilibrios mundiales. La acumulación de obligaciones internacionales tiene otra dimensión ya que afectan el normal desempeño de la economía. Toda transacción internacional que no se traduzca en inversiones productivas se acumula en intereses anuales.
La baja tasa de ahorro interno y la tenencia excesiva de reservas internacionales en países emergentes como el nuestro por razones preventivas representa un serio escollo que debe tratarse con cuidado.
El común denominador de los países deficitarios es un marcado aumento de la desigualdad de ingresos ya que en los últimos decenios el 5 % más rico en cada país concentra mayor riqueza en proporción a la distribución nacional del ingreso.
La mayor desigualdad históricamente ha contribuido a un deterioro creciente del equilibrio ahorro-inversión agregado de los países más ricos, ya que las clases bajas y medias recurrieron a préstamos y prestamistas.
Por lo regular, vemos los informes de la reducción de la pobreza monetaria anualmente ofrecido por el ex MEPyD y el Viceministerio de Análisis Económico y Social (VAES) de Hacienda, y como resultado se observa que el crecimiento experimentado por la economía dominicana durante los últimos 10 años, ese shock positivo, se ha reflejado en una reducción de la pobreza del grupo más bajo.
El grupo más alto encuentra satisfacción en el consumo de carros de lujo o de alta gama, residencias en Punta Cana o Casa de Campo, ya que "lo tienen todo" debido a la acumulación de riquezas donde prima la financiera.
Pese a la reducción de del consumo del grupo más bajo y a las escasas posibilidades de acceder a crédito del sector bancario formal, el dominicano de a pie sobrevive.
La relación deuda/ingreso del grupo bajo se acrecienta con los procesos de inflación y su endeudamiento requiere de las múltiples ayudas sociales gubernamentales, en la práctica cuando la desigualdad de ingresos aumenta suelen aplicarse políticas para mejorar las condiciones del grupo bajo cuyo ingreso real se ve estancado.
Por lo general no se atacan las causas de las desigualdades, tales como menor poder de negociación colectiva, indexación de salarios, acceso a empleos de calidad mejor remunerado del grupo bajo o realineación de la presión fiscal.
En la práctica, las políticas tendentes a reducir la desigualdad de ingresos conllevan muchas dificultades basadas en presiones a la baja de los salarios debido a la competencia internacional sumado a los riesgos de que la inversión se desvíe a otros países para reducir el impuesto sobre la renta del trabajador que elevan los impuestos sobre la renta del capital.
- Las soluciones tributarias serían hacer más progresivos los impuestos sobre la renta física en una escala que no perjudique la canasta básica o sea liberar las tasas impositivas a la clase profesional de rentas medias.
Las dificultades de cada país son estructurales. El diseño de impuestos adecuados responde a realidades particulares propias del desarrollo de los países, en los cuales el poder de negociación de los trabajadores debería sopesarse, evitando consecuencias potencialmente desastrosas en la calidad de vida, que profundicen las crisis financieras reales que se traducen en malestares sociales y de endeudamiento de los hogares de ingreso bajo y mediano.

Tomás D. Guzmán Hernández