La lectura de cara a la reforma educativa
El libro y la lectura deben ser el centro de la próxima reforma educativa

En días recientes los ministros de Educación y Educación Superior, Ciencia y Tecnología iniciaron los contactos y reuniones de cara al proyecto de reforma educativa que impulsa el gobierno. Los escritores esperamos ser escuchados.
Ha habido muchos intentos de reforma al sistema educativo preuniversitario; este parece ser el de mayor envergadura, porque podría desembocar en la fusión de los dos ministerios responsables de la educación tanto pública como privada en nuestro país.
Recientemente, en mi calidad de viceministro de Cultura, estuve como representante del ministro en el Consejo Nacional de Educación. Allí dejé clara mi forma de ver el mundo de la educación y la experiencia vivida tras mi paso por ese ministerio. Por suerte, el pilar número uno de los cinco que contempla el Ministerio de Educación habla taxativamente de la mejora de la calidad de la educación tomando como fundamento la lectura, la escritura y las matemáticas. Ilusiona este pilar.
La pregunta inquietante a la que debemos buscar respuesta es cómo lo vamos a hacer.
En el caso de la lectura, cuando fungí como director de Cultura en Educación lanzamos una iniciativa llamada Dominicana Lee. Durante el desarrollo del plan ejecutamos acciones que buscaban básicamente poner en boga el tema de la lectura en la educación preuniversitaria.
Acciones realizadas a través de Dominicana Lee
Celebración del primer festival nacional de lectura; en octubre de 2021, a través de una coordinación con las regionales y distritos educativos, ejecutamos una jornada en la que se involucró más del 80 por ciento de la matrícula estudiantil; de igual manera, durante la jornada llevamos a más de ciento veinte escritores a las aulas a dictar charlas y a realizar conversatorios en torno a la importancia de la lectura no solo para mejorar la calidad de la educación, sino, también, para aprender a pensar, el desafío mayor que enfrenta un mundo asediado por la inmediatez, por lo banal, por lo superfluo.
En febrero del año siguiente lanzamos En San Valentín enamórate de la lectura; en mayo el Maratón nacional del libro y la lectura. Al mismo tiempo iniciamos los puentes culturales, mediante los cuales los profesores y técnicos de lengua española intercambiaban con escritores e intelectuales, siempre haciendo énfasis en la lectura.
Dentro de las acciones del plan celebramos un seminario internacional en ISFODOSU, recintos Félix Evaristo Mejía y Luis Napoleón Núñez, con expertos colombianos, argentinos y españoles. Celebramos la primera feria distrital del libro y la lectura en la escuela República de Costa Rica en los Ríos con mucho éxito y entusiasmo; para celebrarla, subsidiamos a veinte librerías pequeñas para que participaran; llevamos más de tres mil libros para intercambio; y una tanda de charlas y conferencias en varios salones del recinto.
Otro punto a destacar de Dominicana Lee es la celebración del primer concurso Escribir desde las aulas, para incentivar la escritura en docentes y técnicos. Este concurso repartió más de siete millones de pesos a los ganadores en las dieciocho regionales de Educación. Los renglones fueron cuento, poesía y ensayo.
Dominica Lee es una experiencia gratificante; y lo es porque el sistema educativo asumió con entusiasmo el tema de la lectura; porque lo abrazaron con ganas. Y en muchas ocasiones nos preguntaban: Y cuando ustedes se vayan del Ministerio, ¿qué pasará con el plan?
La reforma educativa que viene
La sociedad dominicana ha hecho un enorme sacrificio para financiar el 4 por ciento para la educación. Ha habido avances en ciertos campos, pero la calidad de la educación sigue siendo una de las principales carencias. En el aspecto social, la educación pública es el mayor logro del Estado dominicano de los últimos años; los hijos de los más pobres e incluso los no tan pobres se han beneficiado de lo que les entrega la escuela: uniformes, zapatos, mochilas, desayuno escolar, plan de salud visual, libros de textos, matriculación gratuita y el último gran logro: el transporte escolar. Era difícil imaginar a los hijos de los motoconchistas, empleados de zonas francas, trabajadoras de bancas de apuestas llegando a sus recintos escolares en un autobús confortable y seguro.
En tanto que los estudiantes tienen cubiertas sus necesidades materiales básicas, ahora hay que mirar a lo intangible, a lo que no da rédito político inmediato, pero que es tan importante como lo material: el libro y la lectura.
Esta reforma educativa debe contemplar los planes de lectura mediante su inclusión en la ley; no debe dejarse a merced del estado anímico de ningún equipo, sujeto a cambios por razones políticas. Ahora mismo, tal como le solicitara al Consejo Nacional de Educación, debe crearse mediante ordenanza el plan Dominicana Lee para que sea institucionalizado. Y señalar las áreas responsables de su ejecución. Si hoy usted preguntara quién está a cargo del tema de la lectura en Educación probablemente no obtendría una respuesta satisfactoria.
Las bibliotecas y los libros de lectura: una decisión política
He dicho, estando en el Ministerio de Educación y fuera de este, que las bibliotecas escolares en nuestro país presentan un panorama muy preocupante: espacios calurosos, mal iluminados, bibliografía irrelevante, bibliotecarias cansadas, porque a muchas maestras las envían a esperar su jubilación a la biblioteca del centro. Hay demasiadas preguntas a las que hay que responder en el tema del libro y la lectura. Por ejemplo: ¿quién y con qué criterio decide qué llega y que no a la biblioteca escolar? De los tantos proyectos de formación magisterial, ¿existe alguno dirigido a formar bibliotecarios?
El Estado Dominica suele hacer grandes inversiones en libros de textos, no así en libros de lectura. El libro de texto está relacionado con tareas, trabajo, algo cansino. En tanto que los libros de lectura remiten a placer, entretenimiento, a imaginación que vuela, a sueños.
En la reforma que se avecina el libro y la lectura deben estar en el centro. Y si llegase a darse la fusión que se ha anunciado, el plan debe llegar a las universidades, especialmente a las facultades de Educación; hay que tener maestros conscientes de la relevancia de la lectura en los aprendizajes y en la formación del pensamiento crítico, y eso se consigue impulsando planes y programas desde las aulas universitarias.
Puede haber muchas reformas, y ninguna dará los resultados deseados en materia de calidad educativa si no se asumen las políticas del libro y la lectura como una decisión de Estado, como una política pública permanente, con financiamiento, pero sobre todo con un equipo entusiasta, capaz de movilizar al sector educativo en torno al tema. Lo he dicho delante del presidente Abinader: no es la tecnología lo que salvará nuestra educación, sino el libro y la lectura.

Luis R. Santos
Luis R. Santos