La cocina de Papá
Cómo el carisma y la comida criolla formaron la estructura del partido oficialista

El expresidente Hipólito Mejía es conocido por ser un excelente anfitrión, tanto en su residencia del sector La Julia como en su finca de San Cristóbal. Es común ver en sus redes sociales videos y fotografías de los manjares que prepara "Papá", como le llaman sus seguidores, durante los frecuentes encuentros que sostiene con dirigentes y simpatizantes de su corriente política o de la alcaldesa Carolina Mejía.
Las redes sociales del exmandatario son la mayor evidencia de su trato cercano, bonachón, alegre y lleno de "chercha" con quienes le acompañan. Entre los seguidores del dirigente político, el ambiente parece más el de una gran familia, pues a cada uno lo llama por su nombre o por su apodo.
En La Julia es habitual encontrar un desayuno criollo compuesto por mangú, yuca, yautía, quesos, huevos fritos, frutas y jugos, servido en reuniones con diplomáticos y dirigentes políticos. Todo indica que la "cocina de Papá" siempre mantiene las hornillas encendidas.
Pero el menú no termina ahí. En su casa campestre de San Cristóbal abundan los moros de habichuelas rojas o negras, el arroz blanco, las carnes —como gustan muchos dirigentes— y las ensaladas, conformando una oferta gastronómica muy variada.
Hipólito, además de ser un buen anfitrión, acostumbra a servir personalmente a sus invitados. Lo hace con la sencillez y el humor que le caracterizan. Entre bromas suele decirles: "No comas mucho, que estás gordo", provocando risas mientras, casi sin darse cuenta, fortalece relaciones y construye importantes alianzas políticas.
La cocina y la comida también han servido como escenario para tejer acuerdos estratégicos que han marcado la vida política del exgobernante. En esas reuniones se consolidó buena parte del proyecto político que dio origen al Partido Revolucionario Moderno (PRM), al integrar a dirigentes que abandonaron el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) para acompañar a Hipólito Mejía y al hoy presidente Luis Abinader.
Mejía posee un carisma muy particular que, al parecer, también ha heredado su familia. Tanto su hija Carolina como su nieto Juan Garrigó han demostrado habilidades políticas. Este último, a pesar de su juventud, ha ido ganando espacio dentro del PRM y formó parte de la comisión de alianzas del partido durante el proceso electoral de 2024.
La "cocina de Papá", por tanto, tiene un valor que trasciende lo gastronómico. Allí no solo se fortalecieron relaciones que contribuyeron a la creación del PRM, sino que también se consolidó la alianza política entre Luis e Hipólito que permitió impulsar a José Ignacio Paliza y a Carolina como presidente y secretaria general del partido, respectivamente.
Ahora surge la pregunta: ¿mantendrá la "cocina de Papá" el mismo sabor, el mismo aroma y el mismo poder de negociación para seguir construyendo alianzas electorales que impulsen las aspiraciones de su hija o que le permitan conservar su cuota de influencia dentro del partido que ayudó a fundar?
Todo parece indicar que Hipólito mantendrá sus hornillas encendidas. Sin embargo, quizás tendrá que echarle un poco más de agua al arroz, porque el PRM ha crecido y muchos de sus dirigentes tienen la firme intención de mantenerse en el poder más allá de 2028.
El exgobernante, un hombre de campo, amante de la comida criolla y con un estilo tan peculiar en su vida personal como en su accionar político, continúa dedicado a respaldar las aspiraciones de Carolina. No obstante, la ovación recibida recientemente por David Collado durante la reunión del Comité Nacional del PRM deja entrever que Mejía tendrá que seguir cocinando... o quizá agregar un poco más de sazón a su receta política.

Juan Reyes