UTECO lidera la oferta universitaria de RD especializada en sostenibilidad
Cuatro décadas formando profesionales para el desarrollo sostenible y la gestión del riesgo

Cuando en la República Dominicana se habla de sostenibilidad, la conversación suele quedarse en los paneles solares y las campañas de reciclaje. Son temas legítimos, pero dejan fuera la pregunta de fondo: ¿quién forma a los profesionales que deben gestionar el agua, el suelo, el subsuelo y el riesgo en un país que cada temporada ciclónica vuelve a medir su vulnerabilidad?
Desde Cotuí, la Universidad Tecnológica del Cibao Oriental (UTECO) lleva años respondiendo con programas concretos. Ya es hora de decirlo en voz alta.
Basta revisar su oferta académica. En el grado, la Facultad de Ingeniería y Recursos Naturales imparte siete titulaciones ligadas al territorio y a sus recursos: Ingeniería en Geología, Ingeniería en Agronomía, Ingeniería Agroforestal, Ingeniería en Producción Animal, Ingeniería Civil, el Técnico en Agropecuaria y el Técnico Superior en Agrimensura.
El plan de Geología se propone aprovechar los recursos minerales, energéticos e hídricos de forma racional, segura y eficiente, y le encarga al egresado restaurar los espacios impactados por la minería y participar en el ordenamiento territorial. El de Agronomía incluye entre sus competencias caracterizar el clima y diseñar prácticas de adaptación al cambio climático, junto con la conservación de suelos y aguas. La Ingeniería Agroforestal combina la producción con el manejo del árbol y del bosque, una de las vías más sensatas para proteger las cuencas altas sin expulsar de ellas al productor.
Incluso las carreras que uno no asocia de entrada con el ambiente lo llevan en su perfil. Ingeniería Civil pide a sus egresados evaluar el impacto ambiental y social de las obras y proponer soluciones que contribuyan al desarrollo sostenible. El Técnico Superior en Agrimensura forma en el levantamiento de información geoespacial que necesitan el ordenamiento territorial y la minería.
En el postgrado la apuesta se ve con más nitidez, porque UTECO ofrece ocho programas que recorren casi todo el ciclo de la gestión ambiental y del riesgo. La Maestría en Gestión Integral de Riesgos de Desastres, semipresencial, se apoya en la Ley 147-02 y en el Marco de Sendai 2015-2030, y prepara especialistas que evalúan amenazas con sistemas de información geográfica e integran la prevención en la planificación del desarrollo.
Hacia la empresa se orientan la Maestría en Prevención de Riesgos Laborales y la Maestría en Higiene Industrial, esta última centrada en los agentes químicos, físicos y biológicos que enferman a los trabajadores. Quien tiene que comprobar que una operación cumple la normativa ambiental encuentra su formación en la Maestría en Auditoría y Gestión Ambiental. Para el aula está la Maestría en Educación Ambiental, que lleva a la escuela y a la comunidad el cambio climático y la legislación ambiental.
A ellos se suma la Especialidad en Ingeniería de Explosivos, muy pertinente en una provincia minera. De una voladura bien diseñada dependen la vida de quienes trabajan en la mina y también la tranquilidad de las comunidades vecinas, que sienten las vibraciones y respiran el polvo.
La sostenibilidad tiene además una cara social y otra científica, y la oferta las cubre. La Maestría en Dirección de Organizaciones de la Economía Social, con énfasis en cooperativismo, forma gerentes que promuevan soluciones sostenibles para las cooperativas, una forma de organización con mucho arraigo en el Cibao. La Maestría en Biología con orientación a la enseñanza prepara docentes que contribuyan a la conservación y el manejo de los seres vivos. En educación continuada, el Diplomado en Prevención de Riesgos Laborales dedica un módulo a la salud ocupacional y el medio ambiente.
Lo que distingue a UTECO no es ninguna de estas piezas por separado, sino la combinación. Otras instituciones del país tienen buenas carreras ambientales aisladas; no conozco otra que reúna, bajo un mismo techo, la gestión de riesgos de desastres, la higiene y la seguridad laboral, la auditoría ambiental y la ingeniería de explosivos, junto a un grado que va de la geología a la ingeniería agroforestal y la producción animal.
Esa amplitud tiene una explicación geográfica. UTECO está en Sánchez Ramírez, la provincia de Pueblo Viejo, una de las mayores operaciones de oro de América, atravesada por el río Yuna y sede de la presa de Hatillo, el mayor embalse del país. Allí la sostenibilidad no es un tema de seminario: es un asunto de todos los días, con relaves mineros, agua para riego y comunidades que conviven con la actividad extractiva.
La universidad ha sabido convertir ese contexto en alianzas. Con la Colorado School of Mines y Barrick Pueblo Viejo organizó el Workshop-Diplomado Jornada Geocientífica, dedicado al manejo de relaves y presas de cola, un campo donde la seguridad operativa y la protección ambiental van de la mano. Con la Dirección General de Minería y la misma empresa ofreció una conferencia sobre exploración minera responsable. Su reciente ingreso al Consejo Superior Universitario Centroamericano (CSUCA) abre, además, la puerta a cooperar con universidades de una región que comparte con nosotros la exposición a huracanes y sismos.
Hay otro respaldo que se menciona poco. La Revista Científica El Capacho, que UTECO publica con artículos desde 2006, fue admitida en septiembre de 2026 en el Directory of Open Access Journals (DOAJ), y es hoy la única revista científica de una universidad pública dominicana indexada en ese directorio. Para los maestrantes y docentes de estas carreras significa tener en casa un medio de acceso abierto, con DOI y licencia Creative Commons, donde publicar lo que investigan sobre la minería, el agua o la gestión del riesgo.
Esta oferta tiene raíces. Cuando el entonces ITECO abrió sus aulas el 11 de octubre de 1982, con 258 estudiantes, sus primeras carreras respondían a la economía de la provincia: Geología y Minas, Zootecnia, Agroforesta y Administración de Recursos Hidráulicos. Cuatro décadas después, los planes de estudio conservan esa lógica de pertinencia y la han extendido hacia la gestión del riesgo de desastres y la auditoría ambiental, problemas que la región conoce de primera mano.
La coherencia con el proyecto institucional también se lee en sus documentos. La misión define a UTECO como una universidad estatal que trabaja por el desarrollo científico y socioeconómico y por la calidad de vida de la población dominicana, con un modelo educativo centrado en el aprendizaje, la investigación y la vinculación social. La visión va más lejos y aspira a una oferta formativa con énfasis en ciencia y tecnología, de perspectiva global y responsabilidad socioambiental, en estrecha relación con el sector productivo. Los programas descritos en estas líneas son la traducción curricular de ese compromiso: forman para el territorio donde la universidad está asentada y atienden las demandas de sus empresas y comunidades.
El país necesita esta formación. La Estrategia Nacional de Desarrollo 2030 (Ley 1-12) dedica su cuarto eje a una sociedad de producción y consumo ambientalmente sostenible que se adapta al cambio climático. Pero las metas de una ley no se alcanzan con leyes: se alcanzan con personas que sepan leer un mapa de amenazas, auditar una operación o explicarle a un niño por qué se protege una cuenca.
Hoy una parte importante de esa formación especializada se imparte en Cotuí. Corresponde a quienes diseñan las políticas públicas y a los organismos de cooperación apoyarla con becas y proyectos de investigación, para que llegue a estudiantes de todo el país.

Rafael Eugenio Robles