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¿Qué está aprendiendo y construyendo el país mientras crece su economía?

Liderazgo innovador y alianzas estratégicas para elevar la calidad del empleo en RD

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¿Qué está aprendiendo y construyendo el país mientras crece su economía?
La necesidad de evaluar los costos reales del crecimiento. (PEXELS)

Celebramos una inversión por lo que produce hoy. Para llamarla una apuesta de desarrollo, debemos preguntar también qué prepara al país para hacer mañana.

El monto invertido, los empleos y las divisas son resultados valiosos. Pero una evaluación más completa debe examinar qué trabajadores adquirieron nuevas competencias, qué proveedores mejoraron sus procesos y qué instituciones aprendieron a comprender y supervisar actividades más complejas. El crecimiento adquiere mayor profundidad cuando amplía nuestra capacidad para aprovechar la siguiente oportunidad.

En un artículo anterior sostuve que la educación es infraestructura productiva. Esa idea conduce ahora a una exigencia adicional: necesitamos organizaciones capaces de convertir la formación en aprendizaje colectivo. Un profesional puede saber mucho y trabajar en una institución que aprovecha poco de ese conocimiento. Formar talento exige también construir entornos donde proponer, experimentar y asumir responsabilidades tenga consecuencias reales.

Linda A. Hill, Emily Tedards y Jason Wild, ofrecen un marco útil para ese desafío. Los autores presentan tres funciones del liderazgo innovador: construir comunidades con capacidad de crear, tender puentes entre organizaciones y movilizar iniciativas de mayor alcance. Entre nosotros, tender puentes resulta especialmente pertinente. Una empresa puede identificar un problema que una universidad está en condiciones de investigar; un instituto técnico puede preparar trabajadores para procesos que varios sectores necesitan.

Esas conexiones requieren responsables, incentivos y continuidad. Firmar un acuerdo abre una posibilidad. Convertirlo en investigación, formación o mejoras productivas exige presupuesto, trabajo y evaluación. El valor de una alianza se reconoce en lo que sus participantes consiguen hacer juntos.

Los encadenamientos productivos muestran por qué. Un hotel abre oportunidades para productores agrícolas, servicios tecnológicos y empresas de mantenimiento; una operación industrial o minera puede formar técnicos y desarrollar proveedores locales. Pero la cercanía geográfica no prepara a nadie para participar en una cadena de suministro. Aprovechar esas oportunidades exige calidad, regularidad, financiamiento y cumplimiento. El proveedor que aprende a atender a un cliente exigente puede utilizar esa capacidad para conquistar otros.

Realmente: ¿estamos organizando esas oportunidades o confiando en que ocurran por sí solas? El desarrollo de proveedores y trabajadores merece un lugar concreto en la estrategia empresarial y en la política pública. De lo contrario, podemos ampliar la actividad económica mientras desaprovechamos posibilidades de aprendizaje que luego tendremos que construir desde cero.

Aprender a producir también exige aprender a responder por las consecuencias de la producción.

Nicolás Niarchos, examina las cadenas de minerales que sostienen las baterías y la transición energética, junto con sus conflictos de poder y sus costos humanos y ambientales. Ese enfoque invita a mirar las condiciones que hacen posible el producto terminado.

La pregunta alcanza también a la economía digital. Los centros de datos requieren electricidad y refrigeración; su consumo de agua depende de la tecnología, el clima y la fuente de energía. Incluso las actividades que parecen inmateriales necesitan infraestructura física. Su novedad tecnológica debe acompañarse de capacidad para comprenderlas y gestionar sus impactos.

Para República Dominicana, atraer actividades más sofisticadas exige fortalecer nuestra capacidad para evaluarlas: entender sus requerimientos, anticipar sus efectos y establecer condiciones verificables. La promoción de inversiones y la preparación institucional deben avanzar juntas. Tener normas es indispensable; aplicarlas con criterio requiere funcionarios preparados, información confiable, recursos y continuidad.

Las empresas también deben construir esa capacidad. Formar trabajadores y desarrollar proveedores puede mejorar su operación. Escuchar a las comunidades y responder a sus preocupaciones contribuye a construir legitimidad. La confianza necesita compromisos con responsables, plazos y resultados comprobables.

Por eso debemos ampliar los criterios con los que medimos el éxito. Junto al capital y los empleos, debemos seguir el aprendizaje que dejan los proyectos. Esos resultados permitirían reconocer buenas prácticas, corregir fallas y orientar mejor las próximas inversiones.

El liderazgo que necesitamos debe conectar esfuerzos y sostenerlos más allá del anuncio. Cada proyecto abre una oportunidad para producir y otra para aprender. Aprovechar ambas puede hacer que el siguiente proyecto encuentre un país mejor preparado.

La economía puede crecer sin que todas nuestras capacidades avancen al mismo ritmo. La tarea es reducir esa distancia. El crecimiento de hoy debe ayudarnos a construir las herramientas con las que decidiremos, competiremos y resolveremos los problemas de mañana.

TEMAS -

Director Ejecutivo, Cámara Minera Petrolera de la República Dominicana.