Si lo imaginas es posible...
Luces y sombras de las letras dominicanas contemporáneas

He oído que se atribuye esa frase a Einstein y a otros genios. La realidad es que hasta donde sé (admito que tengo enormes lagunas), no existe ninguna autora moderna con más derecho a reclamarla como suya que la científica Lisa DeLuca (Helena, 1983). La dijo tal cual al figurar en una campaña publicitaria televisiva estadounidense en 2018 para estimular a mujeres jóvenes a optar por carreras de las ciencias duras o STEM. Estas son aquellas cuyo currículo se basa en las ciencias, la tecnología, la ingeniería o las matemáticas (science, technology, engineering and math, en inglés).
Lo recordé cuando llamó mi prima Tere para enchinchar con lo de quién ideó primero que la mayor demostración de genialidad literaria es la capacidad de proporcionar placer al lector. Dicen Marujita o Mafalda que fue Samuel Johnson en Londres hace cuatro siglos. No les hago mucho caso porque, distinto a Tere que está retirada, tengo oficios de sobra. Comoquiera, por una de esas raras serendipias de cuando oigo alguna perorata sin poner atención, como a veces con amigas que quiero mucho (como Tere), pensé que debe ser muy triste aspirar a ser escritor, poseer destreza para escribir más o menos correctamente, pero carecer de ese numen indispensable para abonar la imaginación de forma sugerente y motivadora. "Quanto contorto!", diría el inolvidable profesor Gianfranco Contini (Domodossola, 1912-1990).
Lo que sí dijo Einstein es que la imaginación es más importante que el conocimiento. Imaginar algo hasta creerlo posible es una idea tan arraigada en el inconsciente (individual y social o colectivo), desde antes de existir el concepto o la palabra imaginación, que, en el libro V, verso 231, de su poema épico "La Eneida" (Editorial Plaza, Miami, 2017, 232 páginas), el romano Virgilio (Galia 70 a.C.-Brindisi 19 a.C.), expresa "possunt, quia posse videntur", que "pueden porque creen que pueden", describiendo el poder anímico inmenso que nace por creer posible cualquier cosa, como que la tripulación de un barco gane una carrera contra toda esperanza.
Imposible perdón
La jurista y periodista Carmen Imbert Brugal (Puerto Plata, 1955), de notable carrera en la judicatura como procuradora fiscal adjunta, jueza de instrucción y miembro titular de la Junta Central Electoral de 2016 a 2020, es también una prolífica escritora con cuatro décadas de admirable producción literaria en los géneros de novela, cuentos, ensayo y poesía.
Debutó editorialmente en 1983 con un olvidado poemario, pero encontró su bella voz propia en una lúcida prosa que combina la crítica social con una elegante sensualidad, al publicar "Distinguida Señora" (Amigo del Hogar, Santo Domingo,1995, 230 páginas), la primera y más aclamada de sus cuatro novelas. También ha presentado dos obras sobre la explotación y vulnerabilidad de las mujeres y un ensayo sobre el sistema judicial dominicano.
Su más reciente obra es "El Imposible Perdón" (Huerga y Fierro, Madrid, 2025, 172 páginas), cuyo protagonista Santiago Valdez es un fiel retrato del amoral logrero que perpetra todas las indignidades necesarias para progresar dentro de la dictadura de Trujillo y luego en los gobiernos de Balaguer. El éxito político y económico del bien logrado personaje encuentra su inesperada némesis en su esposa, cuyas intrigas y manejos insospechados mantienen la tensión de la narración en dos planos: uno sociopolítico como retrato de dos épocas en que muchas conversaciones debían ser cifradas; otro íntimo en que la podredumbre del ambiente asombrosamente produce anticuerpos dentro del propio hogar. Esta novela merece leerse.
Imposible ignorarlo
Concita atención cualquier persona pública que imprima, figurando como autor, cinco obras sobre economía, la democracia y el desarrollo del país, del que ha sido político a tiempo completo casi desde cuando era muchacho sin mayoría de edad. Es el caso de Ito Bisonó (Santo Domingo, 1963), una revelación como escritor hasta entre sus allegados, pues ha sido más conocido como legislador balaguerista que, meses antes de las elecciones de 2020, derivó hacia el PRM logrando la cartera de Industria y Comercio por cinco años y luego el Ministerio de la Vivienda.
Las obras con su firma son "Desde Adentro: Hacia el país que queremos", de 2024, con recuerdos personales y comentarios políticos; "Mis Escritos: reflexiones de un político", de 2020, reproducción de artículos de prensa; "Reflexiones para una Transformación en la República Dominicana: ensayos sobre la economía, la política y el Estado", de 2016, exhaustivo título que no requiere explicación; "Visión de Nación", de 2012, más artículos periodísticos reciclados; y "Las Bases de la Nación, Fuente de Virtudes Ciudadanas", de 2006, en ensayo donde pontifica acerca de valores y principios democráticos.
Merece elogio el esfuerzo del ingeniero Bisonó por procurar reconocimiento como escritor, visto que se formó a la sombra del prodigioso pensador y estadista Joaquín Balaguer, quien si bien necesitó de asistentes para que le leyeran nunca los tuvo que le escribieran. Este inteligente funcionario, de brillante carrera política preñada de futuro, quizás aumentaría su creciente popularidad si, como sus paradigmas latinoamericanos de la democracia social-cristiana, cultiva su autenticidad y natural simpatía. ¿Cuántos lectores tiene esta reciclada obra editorial publicada por él mismo?
Imposible leerlo
Vi la impresionante edición de "Santiago de los Caballeros, 500 años de historia" (Impresora Soto, S. D., 2025, dos tomos de 645 y 769 páginas), del reconocido periodista Ubi Rivas (Santiago, 1937). Pocas veces he sufrido tanto el intento de digerir dos libracos cuyas 1,414 páginas están plagadas de inconexas equivocaciones, lisonjas más almibaradas que la crónica social de mediados del siglo pasado y textos hilvanados como las flojas costuras de un frac hecho con paños de henequén. "Accipicchia!".
La publicación no refleja el talento de Rivas, cronista deportivo y analista político cuyas columnas durante seis décadas han salido en los principales diarios, acreditándolo como un veterano. Su libro quizás habría sido tremendo si lo hubiera sometido al rigor de una adecuada revisión y curaduría.
Quien desee conocer la historia de la Ciudad Corazón puede ir a la excelente "Historia social de Santiago de los Caballeros (1863-1900)" y su segundo tomo de igual título cubriendo el período de 1900-1916, por el distinguido abogado, historiador y genealogista Edwin Espinal Hernández (Santiago, 1971), laureado el primero con el Premio Feria del Libro-León Jimenes en 2006 y el siguiente con el Premio Nacional de Historia en 2020. Para el período anterior a 1863, recomiendo "Santiago y la Independencia Nacional" por Emilio Rodríguez Demorizi.
Imposible olvidarlo
La primera vez que volví a Santiago como adulta, hace unos añitos, quise que me llevaran al famoso colmado o barra de las cervezas más frías y quipes enormes, cuyo nombre árabe ahora no recuerdo. Me dijeron mis parientes cibaeños que a ese lugar no iban las señoritas de buenas costumbres. Reí asegurándoles que podía rebajar mis estándares. Por vedado me apetecía ir más porfiadamente. No pude, pero mis primos me llevaron quipes... Qué discriminación absurda.
La doctora DeLuca, que referí al comenzar, es una nombradísima científica e inventora de tecnología digital, la más prolífica desarrolladora tecnológica estadounidense, con más de 700 patentes de propiedad intelectual. Con 42 años (¡podría ser mi hija!), tras 14 con IBM fundó su propia empresa. Es autora de libros para niños explicando temas educativos. Por su frase "si lo imaginas es posible" estoy planeando ir a Santiago a ver si ahora por mis canas puedo ir a buscar unos quipes. ¡Qué alegría!

Mirope Bragui Pérez
Mirope Bragui Pérez