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Las metáforas han sido duras de ahogar...

Clásicos nacionales, sincretismo y la crítica social

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Las metáforas han sido duras de ahogar...
El arte de la imagen poética en las letras dominicanas e internacionales. (GENERADA CON IA)

Provocó discusiones entre amigos mi opinión de la semana pasada sobre cuán fino poeta es Tony Raful (Santo Domingo 1951), cuyo verso "abril, nacen alas delante de tus ojos" que titula su poemario dedicado a los años posteriores a la revolución de 1965 (Alfa & Omega, S. D., 1980, 98 páginas), es a mi juicio una de las mejores metáforas de la lírica dominicana. En apenas seis palabras Raful reúne tres significados simbólicos: el mes de la guerra civil, la libertad que representan las alas y que una época pueda mirar como testigo todas las frustraciones y tragedias que aquello acarreó. Explica el Diccionario que la traslación del sentido estricto de una voz o frase a otro figurado, mediante una comparación tácita, o metáfora, es uno de los recursos de la retórica. Este término quizás está desprestigiado, aunque la retórica se refiere al arte de expresarse buenamente, dando al lenguaje la eficacia suficiente para persuadir, conmover o deleitar, sea de viva voz o por escrito. En diferentes épocas las teorías más aceptadas o incomprendidas o superadas por otras nuevas, han postulado preceptos básicos sobre la excelencia de la expresión hablada y plasmada en tinta sobre papel (o pixeles en una pantalla) en la creación literaria u otra forma escrita. Sea porque la poesía prefiere aludir bellamente más que nombrar toscamente o por algún misterio atávico o estético, las metáforas continúan deslumbrando y sacándole la lengua a muchos estólidos lingüistas más apegados a sus unívocas rigideces que a la infinita multitud de posibilidades del universo o la Creación. Desde el principio, en los primeros versículos bíblicos u otras composiciones de tiempos antiquísimos, la metáfora ha sido dura de matar. 

Entre aguas

Uno de los promotores culturales más importantes del país, el laureado poeta Mateo Morrison (S.D. 1946), dirigió durante 22 años el Departamento Cultural de la UASD y creó en 1978 el Taller Literario César Vallejo, de cuyo enorme éxito hablan las trayectorias de quienes fueron sus integrantes, entre ellos los prestigiosos José Mármol, Soledad Álvarez, Plinio Chahín, Ylonka Nacidit-Perdomo, Basilio Belliard, César Zapata y Nan Chevalier, quienes desde la primavera de sus vidas fueron como las perlas del rocío en el nuevo amanecer de la literatura dominicana.  "Ci sonno certamente delle metafore!" Morrison dirigió "Aquí", suplemento del vespertino La Noticia (que quebró en 1999), la plataforma que dio a conocer a la Generación del ´80. Con más de 30 obras publicadas en varios géneros y traducciones al inglés, francés e italiano, Morrison en la plenitud de su madurez no descansa y sigue produciendo.

"La Lascivia Caía como Agua de Madrugada" (Huerga & Fierro, Madrid, 2025, 46 páginas) es su más reciente cuaderno, elogiado por el poeta español y crítico Enrique Villagrasa (Teruel 1957), especialista en literatura dominicana. Opinó que este "poemario catártico, poemas al agua, es toda una apuesta ética y estética, eros y tanatos... (...) Morrison es un poeta que conoce el oficio y sabe con maestría cantar y contar". Una muestra: "La anciana (...) Todavía siente las caricias / de la superficie que recoge sus pisadas. / Reza, pero su iglesia es la calzada / donde antes los muchachos fisgaban / su cuerpo. / La lascivia caía como agua de madrugada". La obra contiene 23 poemas. Merece leerse. Es un libro preñado de lubricidad y evocación de los pecados carnales que alguna vez fueron deleites. Este maestro octogenario aún rasga su lira como cualquier mancebo (quinta acepción) pletórico de ganas de vivir. 

Truísmos líquidos

Entre las metáforas poéticas criollas más conocidas está una de Pedro Mir (Ingenio Colón, 1913 – S.D. 2000), poeta nacional por ley del Congreso en 1984, en su emblemático "Hay un país en el mundo", que está "colocado / en un inverosímil archipiélago / de azúcar y de alcohol", símbolos del monocultivo que era el principal producto de exportación, cuya cosecha usaba mano de obra en condiciones deplorables, parte de la aguda crítica social de Mir. Sin embargo, quizás el valor político de la obra de Mir ha opacado otras brillantes muestras de su talento expresivo, como la siguiente para describir nuestro país: "sencillamente tórrido y pateado / como una adolescente en las caderas", dolorosa imagen del maltrato abusivo destructor de virtudes e inocencia.

Otro gran poema, "Yelidá" (Edición príncipe privada, San Salvador, 1942, 28 páginas), por Tomás Hernández Franco (Tamboril 1904 – S.D. 1952), es en sí una metáfora de luenga extensión, sobre la hija de un marino escandinavo y una hechicera haitiana, cuya vida frente al mar simboliza el sincretismo en Santo Domingo, los conflictos dialécticos isleños (pero universales al modo de Hegel, la transformación por el choque de opuestos –tesis y antítesis— que resulta en una síntesis o idea superior a las confrontadas inicialmente) y las dolorosas secuelas de la incomprensión y rechazo de las mezclas raciales, culturales e identitarias. Hernández Franco sintetiza magistralmente su poderoso poema en un contundente verso: "Yelidá es el tambor roto que aún suena". Hay numerosas ediciones posteriores incluyendo una curada por Manuel Rueda y otra digital en Ediciones Cielonaranja del notable gestor cultural Miguel D. Mena.

Ambos autores y estos magníficos poemas merecen leerse. "Sono due vette della poesia caraibica!"

Peces y aves

Desde hace más de cuatro mil años, siglos antes de que las mujeres y nuestros hijos comenzáramos a filosofar, el contraste entre opuestos ha sido una forma literaria, si bien no propiamente un género, continuamente popular y útil, como el recién citado caso del coloso alemán Friedrich Hegel (Stuttgart 1770 – Berlín 1831). En el tercer milenio antes de Cristo, los gobernantes sumerios difundían siete famosos poemas en que dos personas metafóricas –implementos agrícolas, metales, estaciones climáticas o animales— discutían sobre las virtudes y defectos de cada cual para determinar su superioridad. El debate lo resolvía alguna deidad, cuyo juicio se anunciaba tras escenificar las disputas en escuelas y academias. Esos poemas debían ser copiados y memorizados como requisito para la titulación como escriba con criterio y discernimiento. Las controversias incluían argumentaciones entre un ave y un pez, la plata y el cobre, o la azada y el arado.

Recuerdo que en la secundaria en Roma nos enseñaban cómo Dante empleó muchísimas veces a los peces en sus metáforas, en distintos contextos poéticos o políticos. En el quinto libro de la Divina Comedia, Allighieri describe cómo miles de almas que llegan al paraíso son atraídas "como peces" en "una laguna de aguas puras y tranquilas" por el brillo o destellos de luz en la superficie. En su tratado sobre la elocuencia latina, "De Vulgari eloquentia", escrito entre 1302 y 1305 mientras vagaba errante por el norte de Italia, al lamentarse por su ausencia forzada de Florencia, Dante dice que se consideraba un ciudadano del mundo, pues ese era su hogar "como el mar lo es a los peces", pero "dado que abrevé en el río Arno antes de que me salieran los dientes, amo tanto a Florencia que, por amarla tanto, padezco este injusto exilio...". Esta monografía inconclusa de Dante es excepcional por tratarse de la primera formulación teórica y lingüística en defensa de la superioridad de las lenguas vernáculas romances ante el latín, que en el medioevo sólo era usado por religiosos, la realeza y muy pocos comerciantes. Circuló clandestinamente hasta su primera traducción al italiano publicada en 1529 mientras la primera edición del original se hizo en París en 1577. Paradójicamente, la obra escrita para convencer a los intelectuales sobre la necesidad de importantizar el italiano, el español y otras lenguas fue escrita en latín y su difusión, más dos siglos después, ocurrió cuando ya los idiomas de origen latino se habían arraigado en toda Europa.

Muchos lectores y críticos consideran un verso de la agorafóbica Emily Dickinson (Amherst MA 1830-1886), autora de casi dos mil poemas publicados póstumamente, como uno de los tropos más bellos de toda la poesía en cualquier lengua. En inglés dice: "Hope is the thing with feathers – / That perches in the soul – / And sings the tune without the words...", que en español es "la esperanza es esa cosa con plumas / que se posa en el alma / y canta la tonada sin las palabras...". Es el poema No. 254, escrito en 1861 o antes. Por su uso particular e innovador de la puntuación, el ritmo y las metáforas, Dickinson es considerada una de las escritoras estadounidenses más leídas e influyentes en la literatura moderna. Un sentimiento inasible y etéreo, la esperanza, se convierte en una avecilla cantora que no requiere de palabras para llevar aliento hasta en circunstancias difíciles.

El agua líquida, transparente y refrescante, indispensable para la vida, humedece la literatura de todas las culturas con tanta persistencia como el poder del sol en las alegorías religiosas. Gracias a Borges, un filósofo griego presocrático de cinco siglos antes de Cristo, Heráclito de Éfeso, y su metáfora del invocado río, son citados a diestra y siniestra por escritores que nunca lo han leído en ninguna lengua. Esas tan mentadas aguas los chinos del lejano oriente sabían que no mojarían dos veces nuestros pies. Un feroz noble español, el notable poeta Jorge Manrique (¿Jaén? c. 1440 – Castillo de Garci Muñoz 1479), en sus "Coplas a la muerte de su padre" legó a la poesía castellana sus inolvidables versos "nuestras vidas son los ríos / que van a dar en la mar, / que es el morir...". Ni siquiera tanta agua a favor de esos lingüistas resentidos que sacan paraguas ante los valores estéticos ha podido ahogar a las metáforas.

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