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Remontada del siglo

Lula logra una remontada histórica en la segunda vuelta presidencial de Brasil

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Remontada del siglo
Luíz Inácio Lula da Silva. (EFE/ANDRE BORGES)

Entre los materiales sobre la jornada del domingo 25 de octubre 2026, el Informe Final de la Segunda Vuelta Presidencial de Brasil elaborado por Vision Américas, ofrece una apretada síntesis del cuadro resultante de las elecciones polarizadas más dramáticas realizadas en el gigante del Sur, desde la restauración del régimen democrático tras 21 años de dictadura militar desarrollista. Cuando asumiera en 1985, por deceso del presidente Tancredo Neves, el vice José Sarney, ambos electos por la vía indirecta del Congreso tras elecciones legislativas. En 1989 se efectuaron los primeros comicios presidenciales directos, ganados por el joven nordestino Fernando Collor de Mello, quien ejerciera apenas 2 años, destituido por el Congreso a raíz de una crisis económica y social.

En 2026, luego del triunfo de Flávio Bolsonaro (47 %) sobre el presidente Lula da Silva (45 %) en la 1ra ronda del domingo 4 de octubre y ante encuestas que otorgaban un modesto margen de ventaja al senador de cara al balotaje del 25 de octubre (la última Datafolha daba 0.6 puntos), se registró una remontada extraordinaria de 10 millones 353 mil votos adicionales a los 53 millones 879 mil del candidato a la reelección en la ronda anterior, totalizando 64 millones 232 mil votos (51.79 %). En cambio, el senador Bolsonaro sólo aumentó 3 millones 722 mil sufragios, escalando desde 56 millones 104 mil a un techo de 59 millones 826 mil (48.21 %). Con un saldo de 4 millones 430 mil votos de diferencia, o sea, 3.58 puntos porcentuales.

Una investigación publicada en 2025 por Journal of Politics in Latin America reportaba 20 remontadas en 93 elecciones presidenciales realizadas en la región entre 1975 y 2024. Afirmando que el 21 % de esas jornadas concluyó con el triunfo en balotaje del candidato que quedó segundo en la 1ra ronda.

El Informe preliminar de la corporación Vision Américas -encabezada por Roger Noriega- alude a un "resultado matemáticamente definido por el Tribunal Superior Electoral que declaró reelegido a Luíz Inácio Lula da Silva para un cuarto mandato no consecutivo" que concluiría en 2030. "A las 9:35:47 p.m., hora de Brasilia, se habían totalizado 498,747 de 499,248 secciones (99,90 %). Lula obtenía 51.77 % de los votos válidos frente a 48.23 % de Flávio Bolsonaro, una ventaja de 4,381,024 votos y 3.54 puntos porcentuales. El resultado es irreversible, aunque todavía no ha sido formalmente certificado." Con ese 99.9 % computado Lula marcaba 64,171,161 frente a 59,790,137 de Flávio Bolsonaro.

El Informe refería que "el patrón decisivo fue el margen de Lula en el Nordeste: con 95.33 % escrutado, aventajaba allí 69 %-30 %, un superávit de 13.17 millones de votos. Flávio ganó el Sur 62 %-37 %, el Centro-Oeste 60 %-40 % y el Sudeste 53 %-47 %; el Norte quedó prácticamente empatado. En el conteo casi final, Lula ganó estrechamente Minas Gerais, mientras Flávio encabezó São Paulo, Río de Janeiro y los tres estados del Sur. El TSE registró 128,111,065 sufragios: 123,961,298 válidos, 1,429,281 en blanco (1.12 %) y 2,720,486 nulos (2.12 %). La participación fue de 80.79 %; la abstención bajó a 19.21 % desde 21.08 % en la primera vuelta".

Vision Américas aborda la situación jurídica suscitada por "la orden tardía del juez Cristiano Zanin de extender la votación hasta las 7:00 p.m. (que) generó confusión y podría provocar litigios; el partido de Lula había examinado opciones legales por las interrupciones del transporte. Ninguna decisión del TSE ha identificado una irregularidad nacional ni cuestionado la validez de la totalización. La cuestión inmediata ya no es quién ganó, sino si Flávio acepta rápidamente el resultado matemático y contiene la presión por movilizaciones callejeras o litigios. Lula comienza su cuarto mandato con un claro respaldo en el voto popular, pero frente a un Congreso conservador y una derecha que encabezó 14 de 27 estados en el mapa. La movilización de votantes, particularmente en el Nordeste, parece haber sido más decisiva que la persuasión de última hora".

Estrategia ganadora

El Partido de los Trabajadores se propuso recuperar el terreno perdido identificando los bolsones de votantes pro-Lula que se abstuvieron de acudir a las urnas en la primera vuelta, al confiar que su líder se impondría con cómoda ventaja. Lula proclamó el lanzamiento de un operativo cara a cara para motivar a sus potenciales electores, conocedor de los segmentos rezagados y los distritos recuperables.  

Dando un giro significativo a la estrategia comunicacional de su campaña se apeló al empleo inteligente de las redes sociales con producciones de cortos digitales creativos de fuerte simbolismo popular. Como la pieza animada en 3D que muestra a Lula bailando en una marcha multitudinaria de alegres comparsas que se suman en el sambódromo carnavalesco. O el spot generado con IA en el que juega al baloncesto con Bolsonaro, le quita la bola y encesta de espaldas al canasto. Tras lo cual, el así llamado "Nueve dedos", hace burlón la señal digitus impudicus a su joven adversario.

Así como estas estrategias de aprovechamiento de las herramientas digitales redituaron en votos entre las nuevas generaciones -siendo esencial en ello el diputado paulista André Janones a quien Lula agradeció efusivo durante su discurso de la victoria-, la coalición que impulsó la reelección jugó otras cartas de amplio calado a su favor. Elevó el sentido crucial de la contienda desde una calzada nacionalista, implicando que un triunfo bolsonarista representaría una merma del perfil soberano de Brasil que se vería sometido a las influencias cruzadas de Trump, Milei y Netanyahu. Alejándolo del bloque de los BRICS y el enfoque geopolítico Sur Global que enfatiza la cooperación intercontinental entre los Sures. Activando así resortes del orgullo nacional.

Todo ello agigantado por la explotación del temor a un triunfo de Bolsonaro asociado a la motosierra del mediático mandatario argentino y el desmoche de beneficios sociales tenidos como conquistas. Y la aplicación de políticas económicas radicales que desmontarían "la dictadura socialista corrupta" de los "zurdos" del PT, al decir de un Milei injerencista en el proceso comicial brasileiro.

Un punto que al parecer generó indignación aprovechable por los lulistas, fue la designación de Lula con el sambenito "Nueve dedos" por parte de Bolsonaro en medio del 2do debate presidencial, que mereció dura respuesta del mandatario -quien a los 17 había perdido un meñique en accidente de trabajo- y la exigencia inmediata de disculpas. "Trabajaba de noche para poder comer de día" expresó enfático el ex obrero metalúrgico. Según analistas, este episodio logró sumarle apoyos emotivos a Lula.

Pero quizás mayor relieve tuvo la Carta al Pueblo de Dios suscrita por 47 obispos católicos de 19 de los 27 estados llamando a votar en contra de Bolsonaro sin nombrarlo, pero perfilándolo. Una participación eclesial en la tradición del catolicismo redentorista de Helder Cámara y Paulo Freyre. "El escenario es muy grave, pues una de las dos candidaturas amenaza frontalmente diversos puntos centrales de la Doctrina Social de la Iglesia, la existencia de la democracia, la soberanía nacional y la práctica del bien común."

"Uno de los dos candidatos promete sumisión de Brasil a los Estados Unidos, fue parte de una conspiración para poner aranceles a productos brasileiros, defiende una intervención estratégica en nuestras elecciones y promete entregar nuestras tierras raras a la explotación de EE. UU." Proclamando una toma de posición en nombre del Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia, el mensaje apelaba a un voto consciente en defensa de los derechos de los trabajadores, los programas sociales, la protección medioambiental y el rechazo a la tortura y a la desregulación del uso de las armas. Más claro, sólo agua de manantial bautismal.

Otro aspecto fue el Nordeste determinante con más de 13 millones de votos petistas por encima de la votación de Bolsonaro registrados en esa región desventajada. Un sesgo similar a la decisiva ventaja en la votación de Antonio Guzmán en el Distrito Nacional cuando ganó a Balaguer en 1978, dando pie a la primera alternancia en la bisoña democracia dominicana. En el Norte, Centro Oeste, Sudeste (donde Bolsonaro ganó Sao Paulo y Río de Janeiro con 53 %) y el Sur (más del 55 %), el candidato liberal aventajó a Lula.

El reconocimiento internacional a este personaje que celebraría victorioso sus 81 años fluyó. En la región le felicitaron José Antonio Kast, Daniel Noboa, Rodrigo Paz, Keiko Fujimori, Santiago Peña, Claudia Sheinbaum, José Mulino, Bernardo Arévalo, Luis Abinader. Desde Colombia Abelardo de la Espriella indicó su preferencia por Bolsonaro, resaltando su respeto al mandato de las urnas y la voluntad de cooperación. En Europa, Ursula von der Leyen, Emmanuel Macron y Pedro Sánchez madrugaron salutaciones, seguidos por Putin, Xi Jinping y Narendra Modi, cabezas de los BRICS.

El lunes 26 trascendió el retiro por el Departamento de Estado de un documento de reconocimiento, mientras Donald Trump declaraba que le "parecía otra elección amañada. No tomé partido, pero fue una imagen terrible para el mundo. Las elecciones tienen que ser indiscutibles, y a mí me pareció muy mala". El miércoles 28, Diario Libre titulaba "Huida de Bolsonaro enfrenta a Lula y Trump", en lo que sería un nuevo capítulo en las tensiones entre ambos mandatarios. La fuga de Bolsonaro y familia cruzando a Argentina, desde donde habría volado a EE. UU. y su autoproclamación como presidente y luego líder de Brasil, más el propósito de impugnar judicialmente los resultados, agrega combustión al asunto.

La economía de Brasil es la 10ma mundial en tamaño PIB, con intercambio global de 628,000 millones de dólares en 2025 y superávit de 68,292 millones en su balanza. China es principal destino de sus exportaciones con 95,900 millones en soja, petróleo, hierro, azúcar y café. USA el segundo con 41,000 millones en manufacturas, combustible y tecnológicos. Argentina le compra 13,800 millones en autos y repuestos, químicos y alimentos.  Países Bajos, 11,800 y España, 9,940 millones. Otros socios Chile, México, Perú, Alemania y Portugal. En 2025 transamos con Brasil 839 millones en cereales, cárnicos, maquinarias y autos, vendiéndole 57 en fármacos y equipos médicos.

Lula mantuvo fuertes lazos con el viejo PLD hoy bifurcado, al que prestó su marqueteiro Joao Santana. Su reelección a un cuarto mandato parecería frenar la marea regional neoconservadora. De cara al 2028, ¿incidiría Lula en RD?

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José del Castillo Pichardo, ensayista e historiador. Escribe sobre historia económica y cultural, elecciones, política y migraciones. Académico y consultor. Un contertulio que conversa con el tiempo.