Sobrevivir para curarse en un callejón
Nayely necesita mucho más que solidaridad y oraciones. Necesita condiciones dignas para recuperarse
Nayely sobrevivió a 26 heridas de cuchillo. Ahora tiene que sobrevivir también a la pobreza. La imagen resulta difícil de asimilar: una joven con múltiples heridas, sedada, acostada en una camilla en medio de un callejón, porque dentro de su casa de madera y zinc el calor es insoportable.
Allí transcurre parte de su recuperación. Después de salir de un hospital, cualquier paciente con semejantes lesiones necesitaría condiciones mínimas de higiene, ventilación y seguridad. Nayely tiene el cielo como techo mientras intenta sanar heridas expuestas al riesgo permanente de contaminación e infecciones.
Es una escena impropia de estos tiempos. Su tragedia comenzó con la violencia de un hombre que presuntamente intentó matarla delante de sus tres hijas. Pero ahora aparece otra violencia, menos estridente y también dolorosa: la pobreza que obliga a una mujer herida a recuperarse prácticamente a la intemperie.
Nayely necesita mucho más que solidaridad y oraciones. Necesita condiciones dignas para recuperarse.
Las autoridades de La Vega y las instituciones sociales deberían intervenir inmediatamente, porque sobrevivir a 26 puñaladas ya fue demasiado milagro. No deberíamos exigirle otro para sanar en un callejón.
