El ejercicio democrático
La protesta pacífica construye; el desorden destruye
Las declaraciones del presidente Abinader reflejan una comprensión equilibrada del ejercicio democrático.
Reconocer el derecho a la protesta como parte esencial de la libertad de expresión fortalece la institucionalidad y envía un mensaje claro de respeto a los principios constitucionales.
En un país con una historia de luchas sociales, afirmar que las manifestaciones pacíficas son bienvenidas evidencia una madurez política que debe ser valorada.
Al mismo tiempo, establecer límites frente al desorden es también una responsabilidad del Estado. La democracia no implica caos, sino reglas claras para garantizar que los derechos de unos no vulneren los de otros.
La protesta pacífica construye; el desorden destruye.
Este enfoque balanceado -libertad con orden- es fundamental en momentos donde las tensiones sociales pueden escalar rápidamente.
Defender el derecho a expresarse sin tolerar la violencia ni la anarquía permite que la convivencia democrática se mantenga firme.
El mensaje es claro: en la República Dominicana hay espacio para disentir, siempre dentro del marco del respeto y la legalidad.