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Notas sobre el Manifiesto de Montecristi (2/2)

El Manifiesto de Montecristi, más que un documento, un legado revolucionario

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Notas sobre el Manifiesto de Montecristi (2/2)
El Manifiesto de Montecristi no solo estableció las bases para la independencia de Cuba, sino que también delineó el modelo de nación que se buscaba construir. (FUENTE EXTERNA)

En el Manifiesto..., por otra parte, se evidencia claramente la ideología de la independencia. Se procura ésta para "construir la patria con formas viables, y de sí propio nacidas" (p. 8), para adecuar el país a la modernidad, para desarrollarlo económica, social, política y culturalmente, para desplegar las libertades del hombre e impulsarlo hacia su pleno desarrollo, sin injustas ni atrasadas discriminaciones de ningún género. Se establece, así, el propósito de fundar "[u]n pueblo libre, en el trabajo abierto a todos, enclavado a las bases del universo rico e industrial" y, de tal forma, sustituir "al pueblo avergonzado donde el bienestar sólo se obtiene a cambio de la complicidad expresa o tácita con la tiranía de los extranjeros menesterosos que lo desangran y corrompen" (p. 12).

La independencia se pretende, más aún, para instaurar un régimen republicano, una república "nueva" (p. 10), "justa" (p. 24), "trabajadora" (p. 26) -laboriosa-, una "república moral" (p. 28).

Por otra parte, el Manifiesto... devela la campaña española en torno a un ánimo vengativo y racista del negro cubano, señala su carácter político y, más aún, "desmiente" con indignación "la tacha de amenaza de la raza negra" (p. 14) con que se procura infundir miedo y, con ello, disminuir el apoyo a la independencia; al hilo de lo cual, entonces, expone el propósito antirracista -contra todo tipo de racismo- que lo nutre y lo guía, para concluir, terminante: "Sólo los que odian al negro ven en el negro odio; y los que con semejante miedo injusto traficasen, para sujetar, con inapetecible oficio, las manos que pudieran erguirse a expulsar de la tierra cubana al ocupante corruptor" (p. 16).

En fin, que todo el contenido del Manifiesto de Montecristi es compartido de manera expresa -y así se hace constar- por Martí y Gómez y, por cierto, expresaba continuidad y coherencia en relación con lo que habían sido la trayectoria y el pensamiento de estos dos colosos cubano, dominicano, latinoamericanos.

El 130 aniversario que se cumple en estos días es propicio para conmemorar la trascendencia de este documento -y de todo lo que él conllevó- y se presta, también, para recordar la estirpe inigualada de los dos próceres a los que aquel pliego manuscrito  unió para siempre.

No es menester abundar sobre sus linajes, si bien no puedo evitar que me asalten buenamente algunas de las expresiones más luminosas y hermosas que -modestamente- conozco sobre ellos, todas de la mano enamorada de Juan Bosch. Valga rescatar, aún sea telegráficamente, un par de ellas: de Martí, "la más atrayente personalidad que hayan producido los pueblos de lengua española" (Cuba, la isla fascinante) y, de Gómez, "él más extraordinario guerrillero de todos los tiempos" (Poker de espanto en el Caribe).

Sobre este último, además, rescató el título de "el Napoleón de las guerrillas" que, para evidenciar su dimensión guerrera, le atribuyera la publicación inglesa The London News hacia 1897 (El Napoleón de las guerrillas) y se encargó de reproducirla intensivamente entre nosotros. En Cuba, la isla fascinante, Bosch señala, asimismo, que la calle por donde Gómez entró a La Habana, en 1898, al final de la guerra de independencia "lleva hoy su nombre"; que en La Habana, hay una estatua suya "al comenzar la Avenida de las Misiones y tiene al fondo el Palacio Presidencial" -efigie de la que, por cierto, realiza una bellísima descripción-; y que, en su fecha natalicia, "el ejército le rinde honores en el viejo cuartel de La Cabaña". Cuba, la isla fascinante fue escrito en 1955 y yo, que nunca he visitado La Habana, desconozco si todo eso sigue siendo así, pero, lo sea o no, ello ha de servir, en todo caso, de acicate para que los dominicanos sumemos un reconocimiento más y apoyemos la iniciativa -que ya ha circulado antes entre nosotros- de renombrar a la provincia Peravia con el nombre de este dominicano singular y extraordinario que fue Máximo Gómez Báez, General en Jefe del Ejército Libertador, vencedor en la guerra de independencia cubana. 

TEMAS -

Ex rector universitario, Juez Emérito del Tribunal Constitucional.