Segunda temporada de incendios arrancó con récord de fuegos
El país registró 109 fuegos en los dos primeros meses de la segunda temporada alta, la mayor cantidad para ese período en 30 años

La segunda temporada alta de incendios forestales, que abarca de junio a septiembre, tuvo este año un arranque activo. Durante los meses de junio y julio, la República Dominicana registró 109 fuegos, la cifra más alta de estos eventos documentada para este período en los últimos 30 años.
Datos del Programa Nacional de Manejo del Fuego del Ministerio de Medio Ambiente muestran que el récord anterior, en una segunda temporada, se registró en 2018, con 90 incendios, seguido de 2025, con 75, y de 2023, con 54.
A nivel individual, los citados meses también establecieron valores máximos. En junio pasado ocurrieron 44 incendios, superando años como 2023 (32), 2018 (31) o 2025 (30).
"En julio de este año tuvimos más incendios que en todos los julios registrados. En 2026 se registraron 65. Desde el 2000, el promedio era de 18 incendios", explicó Gerónimo Abreu, titular del Programa de Manejo del Fuego.
Aunque el período junio-julio de este año presenta un récord, esto no significa que 2026 sea, hasta ahora, el año con más incendios en términos acumulados. Entre enero y julio de 2025 hubo 467 incendios, mientras que en igual período de 2026 se contabilizan 253.
¿Qué causa este repunte?
Las autoridades manejan dos factores que explicarían el aumento de los incendios en este segundo período: la intervención del ser humano y los fenómenos naturales.
"En la primera temporada de incendios (febrero-abril) hubo mucha lluvia y la gente no pudo aprovechar la época para hacer su conuco. Quizás, en algunos casos, los incendios aumentaron en la segunda temporada porque no se pudieron preparar los terrenos", sostuvo Abreu.
"Nos fijamos en la primera temporada alta, que normalmente es la de mayor incidencia. En marzo, que es el mes en el que tradicionalmente ocurren más incendios, el promedio entre 2000 y 2025 fue de 82 incendios; este año fue de 51", agregó.
El funcionario indicó que las descargas eléctricas constituyen un factor influyente. "En esta segunda temporada ha aumentado la cantidad de incendios por descargas", explicó Abreu, aunque no precisó la cifra de fuegos causados por estos fenómenos.
Datos preliminares del Ministerio de Medio Ambiente detallan que, de los 44 incendios registrados en junio, 26 fueron causados por conuquismo, cinco por ganadería, tres por quema de solar y dos por cables eléctricos.
Áreas afectadas
Los datos del Programa Nacional de Manejo del Fuego destacan que 79,754 tareas resultaron afectadas durante 2025. Hasta julio de este año, el área afectada asciende a 173,141 tareas.
Detección de incendios 30 años después
El comportamiento de los incendios forestales no ha sido lo único que ha evolucionado en los últimos 30 años. Las modalidades para detectarlos han sido influenciadas por el uso de la tecnología y una mayor comunicación con las comunidades donde se registran estos eventos.
Gerónimo Abreu cita como ejemplo el incendio forestal ocurrido en el Valle del Tetero, San Juan, en julio pasado. "A ese incendio pudimos darle una respuesta rápida porque lo detectamos en la madrugada. Un satélite pasó a las 2:00 de la mañana y ya a las 3:00 habíamos detectado el punto de calor (...) Ya a las 9:00 de la mañana teníamos personal en el lugar, cuando antes probablemente habríamos llegado a las 4:00 de la tarde", indicó.
"Ha mejorado la información por parte de los comunitarios; cualquier ciudadano reporta los incendios", explicó. Agregó que los residentes tienen múltiples formas de informar sobre la ocurrencia de un incendio: desde el contacto directo con los bomberos forestales y las llamadas al Sistema 9-1-1 hasta la publicación del hecho en las redes sociales.
La segunda temporada alta de incendios avanza en momentos en que varios ecosistemas se encuentran "deshidratados" debido a las altas temperaturas y a las escasas lluvias.
"En Constanza, por ejemplo, han caído un par de lluvias, pero al otro día tenemos incendios porque los ecosistemas están muy deshidratados y, aunque se mantienen vivos, les falta mucha humedad. Cualquier chispa hace que el fuego avance, sobre todo por el viento, que se ha mantenido constante", explicó Abreu.



Paola Wisky