Carolina Mejía y David Collado comparten la aspiración presidencial... ¿y el mismo asesor de modas?
La alcaldesa del Distrito Nacional lució en Santiago una chaqueta azul cruzada similar a la utilizada por el ministro de Turismo durante el RD TradeShow 2026 en Miami

Carolina Mejía y David Collado comparten la aspiración de convertirse en el candidato presidencial del Partido Revolucionario Moderno (PRM) para las elecciones de 2028. Pero surge una pregunta: ¿también comparten asesor de imagen o de estilo?
Durante una actividad en Santiago, la alcaldesa y secretaria general del Partido Revolucionario Moderno (PRM) utilizó un traje azul marino de doble botonadura, de corte estructurado y estilo ejecutivo.
Collado, ministro de Turismo, vistió una chaqueta azul de botones cruzados durante el RD Trade Show celebrado el mes pasado en Miami, en el que estuvo acompañado por ejecutivos del sector, entre ellos Leonardo Matos, vicepresidente ejecutivo de Central Romana, y Frank Elías Rainieri, presidente del Grupo Puntacana.
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La pieza, conocida en moda política y corporativa como "power suit", suele asociarse a liderazgo, autoridad y capacidad ejecutiva. El diseño cruzado, las solapas marcadas y la elección del azul profundo proyectan una imagen de control, formalidad y posicionamiento institucional.

Mejía utilizó el vestuario en un acto de alta carga política: el cierre de su recorrido nacional de rendición de cuentas tras ocho años de gestión como secretaria general del PRM y un discurso en el que reafirmó desde Santiago su intención de convertirse en la candidata presidencial de ese partido.
Collado ha construido en los últimos años una imagen pública vinculada al mundo empresarial y ejecutivo, apostando frecuentemente por trajes de líneas modernas y estética internacional en escenarios económicos y turísticos.
- El azul, color asociado históricamente al PRM, volvió a convertirse en protagonista, no solo en el discurso político, sino también en la construcción visual de dos de sus principales rumbo al 2028.
Especialistas en comunicación política suelen señalar que este tipo de imagen responde a una estrategia cada vez más utilizada por líderes contemporáneos, en la que buscan transmitir cercanía sin perder autoridad, combinando códigos empresariales con narrativa política.


