Cómo identificar la rutina ideal para tu piel sin caer en el exceso de productos
La rutina ideal es aquella que se ajusta a tu realidad y necesidades, por lo que puede variar entre una persona y otra

Encontrar la rutina adecuada para cuidar la piel puede convertirse en un desafío en medio de la creciente oferta de productos, tendencias y recomendaciones que circulan en las redes sociales. Entre sérums, retinol, vitamina C y tratamientos antiedad, es fácil pensar que para conseguir una piel saludable se necesita una larga lista de productos.
A esto se le añade la transculturación de la belleza coreana que propone hasta 10 pasos... existen personas sin tiempo para tanto.
La clave está en identificar qué necesita realmente cada piel y mantener hábitos que puedan sostenerse en el tiempo, indicó la doctora Kirshe Piñeiro, especialista en dermatología y antiedad, durante un conversatorio organizado por Farmacia Carol como parte de su Mes de la Belleza.
La especialista planteó que el cuidado de la piel debe entenderse desde una perspectiva integral, tomando en cuenta que este órgano no solo cumple una función protectora, sino que también puede reflejar condiciones relacionadas con la salud general.
"La piel, además de ser uno de los órganos más extensos, es uno de los pocos que está en contacto directo con el mundo exterior. Esto significa que tenemos que cuidar de ella, no solamente protegiéndola de cosas externas, sino también entendiendo que puede ser un reflejo de cosas que estén sucediendo en el interior", explicó.
Tres pasos para comenzar
Ante la abundancia de información y productos disponibles, Piñeiro propone regresar a los fundamentos del cuidado facial: limpiar, hidratar y proteger.
El primer paso consiste en utilizar un limpiador gentil, adecuado para las características de la piel. Luego, incorporar un hidratante, un producto que suele quedar relegado por quienes consideran que, debido al clima tropical o a tener piel grasa, no necesitan aportar hidratación.
La dermatóloga aclaró que lo que cambia es el tipo de producto o vehículo utilizado para hidratar, no la importancia de este paso.
El tercer elemento indispensable es la protección solar, especialmente en países tropicales como República Dominicana, donde la exposición a la radiación ultravioleta forma parte de la vida cotidiana.
Actualmente, además, existen protectores solares que incorporan ingredientes hidratantes y antioxidantes, como la vitamina C, lo que permite atender varias necesidades con un mismo producto y simplificar la rutina.
"Lo básico es limpiar, hidratar y proteger", enfatizó la especialista, quien considera que una rutina corta y constante puede resultar más efectiva que una extensa que termine abandonándose.
Menos productos, mejores decisiones
Uno de los errores que Piñeiro identifica con frecuencia en sus consultas es la tendencia a comprar numerosos productos con principios activos, como retinol, vitamina C y ácido hialurónico, sin prestar suficiente atención a las necesidades particulares de la piel.
Aunque reconoce que existen ingredientes respaldados por evidencia científica, advierte que concentrar la rutina en estos componentes puede llevar a descuidar los pasos esenciales.
"¿De qué te sirve utilizar un retinol o una vitamina C si no proteges todos los días la piel?", cuestionó.
También llamó la atención sobre las recomendaciones que se comparten en redes sociales y que muchas veces se replican sin considerar que cada persona tiene características y necesidades diferentes.
Por eso, recomienda consultar con un dermatólogo cuando existan dudas sobre qué productos incorporar, en qué momento utilizarlos y cuáles son realmente apropiados.
La piel también necesita buenos hábitos
El cuidado facial no termina frente al espejo. La calidad del sueño, la alimentación y otros hábitos cotidianos también forman parte de la salud de la piel.
La especialista explicó que durante el descanso nocturno se producen procesos de recuperación y regeneración cutánea. Por ello, dormir mal o alterar constantemente los horarios de descanso puede repercutir en el organismo y favorecer procesos inflamatorios relacionados con distintas afecciones dermatológicas, entre ellas el acné, el melasma y la psoriasis.
En ese sentido, invitó a prestar atención tanto a la cantidad como a la calidad del sueño, además de mantener una alimentación equilibrada y reducir el consumo de alimentos ultraprocesados.
Su recomendación es comenzar por identificar los hábitos que podrían estar perjudicando el bienestar y trabajar en modificarlos, antes de sumar nuevas exigencias a la rutina diaria.
Una rutina que se adapte a tu vida
Rutina de cuidado de la piel 30+: menos pasos, mejores resultados
Otro aspecto importante es la posibilidad de mantener el cuidado facial sin convertirlo en una obligación difícil de cumplir.
Para Piñeiro, una rutina efectiva debe responder al tiempo disponible, las necesidades personales y el estilo de vida. No todas las personas necesitan siete pasos ni tienen que invertir largos minutos frente al espejo.
Incluso sugirió aprovechar momentos que ya forman parte de la cotidianidad para incorporar estos hábitos. Por ejemplo, colocar el limpiador facial junto al cepillo de dientes puede funcionar como recordatorio para realizar la limpieza diaria.
También recomendó adaptar el horario de la rutina nocturna. En lugar de esperar hasta el momento de acostarse, puede realizarse al llegar a casa, antes de cenar o iniciar otras actividades, siempre que resulte más fácil mantener la constancia.
"Vamos a ser realistas. Yo no dispongo de más de cinco minutos, entonces no vamos a comprar la rutina coreana de siete pasos. Vamos a comprar el limpiador con el protector que tiene antioxidante, hidratante, y ya", comentó.
La dermatóloga también destacó la importancia de introducir desde edades tempranas hábitos como la limpieza facial y el uso de protector solar, para que los niños los incorporen de manera natural a su vida cotidiana.
Ingredientes que mantienen su vigencia

En cuanto a los activos que cuentan con respaldo científico y continúan siendo relevantes en el cuidado de la piel, Piñeiro mencionó el retinol, los sérums de vitamina C y los péptidos.
Estos ingredientes pueden formar parte de estrategias orientadas a atender diferentes necesidades cutáneas, especialmente en pieles maduras. Los péptidos, por ejemplo, son utilizados en formulaciones cosméticas dirigidas a mejorar la apariencia de la firmeza.
No obstante, insistió en que su incorporación debe responder a una evaluación individual, pues las necesidades de la piel cambian con el paso del tiempo, la edad y las distintas etapas de la vida.
"Lo que te funciona en una época del año o en una época de tu vida no es lo que te va a funcionar para siempre", señaló.

Mayra Pérez Castillo