Estrategias para construir recuerdos imborrables
El verdadero reto de la memoria no consiste en guardar recuerdos en nuestra mente, sino en recuperarlos cuando los necesitamos, según explican dos especialistas en memorización y aprendizaje basados en la neurociencia

¿Y si la clave para aprender y memorizar y después poder traer a nuestra mente aquello aprendido y memorizado no radica en nuestra capacidad ni en la cantidad de horas que dedicamos a hacerlo, sino que se fundamenta en cómo lo hacemos?
Ferran Ballard, experto en técnicas de memorización rápida, y Alejandra Scherk, especialista en Neuropsicología aplicada a la formación, se plantearon esa pregunta, iniciando una búsqueda de la cual nació el Método Ballard.
Este es un sistema basado en la ciencia, la experiencia y el sentido común, que ha cambiado la forma de estudiar y trabajar de miles de personas.
Ballard y Scherk, con estudios universitarios en Derecho y en Administración y Dirección de Empresas, han enfocado su trayectoria profesional en el desarrollo y la enseñanza de técnicas educativas y programas de aprendizaje para estudiantes y profesionales, centrándose en "enseñar a otros a aprender mejor", según explican.
En su libro ´Aprender con estrategia´ estos especialistas describen técnicas basada en la neurociencia para organizar la mente, enfocar la atención, comprender a fondo, memorizar con sentido y repasar de forma inteligente, lo que permite aprender en "menos tiempo, con más resultados" y "retener lo aprendido".
La clave para recuperar un recuerdo
Enfatizan que "el conocimiento es poder, pero solo si se sabe cómo retenerlo, usarlo y hacerlo crecer".
Ballard y Scherk ponen un ejemplo, para explicar cómo funciona nuestro cerebro a la hora de guardar recuerdos y recuperarlos.
"Si alguien a quien conoces te pregunta qué hiciste en una fecha determinada hace dos años, probablemente no tengas ni idea; pero si te dice ´estábamos en Roma, entramos en una ´trattoria´ del centro y terminamos pidiendo una pizza tan grande que casi ni cabía en la mesa´, de pronto, todo vuelve a tu mente", plantean.
"No habías olvidado ese día. Solo necesitabas la llave adecuada para encontrar el recuerdo. El verdadero reto de la memoria no es guardar cosas, sino recuperarlas cuando las necesitas".
Así lo aseguran estos especialistas, que sostienen que en esa recuperación juegan un papel decisivo las conexiones que efectuemos entre ideas, hechos, emociones y percepciones a través de los sentidos.
"Cuantas más conexiones haces, más fuerte es tu red mental. Cuanto más interconectas tus ideas, más profunda es tu comprensión, aprendizaje y memorización", ponen de relieve.
"La evidencia científica sugiere que algo tan simple como escribir un contenido a mano puede estimular la memoria, mejorar el aprendizaje, ayudar a gestionar las emociones y permitir estructurar las ideas", según estos autores.
Otra práctica sencilla como "caminar, no sólo ayuda a despejar la cabeza, sino que también ordena las ideas. Dar un paseo tranquilo permite que los conceptos respiren, se mezclen y encuentren nuevas conexiones. Cuando el cuerpo se mueve, la mente le sigue el ritmo", aseguran.
Escribir a mano y caminar son solo dos maneras muy básicas de estimular la retentiva, pero Ballard y Scherk han desarrollado una completa "caja de herramientas" para transformar la información pasajera en conocimiento duradero y ´jaquear´ la tendencia de nuestro cerebro a "olvidar lo que no considera útil para sobrevivir", según apunta.

Dilapidando el esfuerzo con una técnica poco eficaz
El verdadero problema educativo es que el aprendizaje se basa en el mito de que ´estudiar más es aprender mejor´ y en métodos obsoletos que desperdician energía y tiempo, de acuerdo con estos dos profesores en The Brain School.
"La razón más habitual de que olvidemos una información que nos interesa a pesar habernos esforzado en memorizarla es que nos hemos esforzado, pero con mala técnica", explica Ballard.
"Hemos repetido, releído y subrayado, como hacen la mayoría de los estudiantes, pero sin procesar de verdad la información, y aunque tenemos la sensación de haberla trabajado porque hemos estado ocupados mucho tiempo, no hemos construido un recuerdo duradero que nos ayude a aprender realmente", advierte.
"Para poder retener una información y poder recuperarla, necesitamos ´hacerle comprender´ a nuestro cerebro que tenemos que aprenderla porque vamos a necesitarla y utilizarla, así como relacionarla con otras informaciones ya conocidas, para que no la considere prescindible y la deje marchar", puntualiza.
Técnica Nº 1: Evocar
"Una técnica muy relevante del método Ballard es la evocación, que consiste en intentar traer de vuelta de la memoria una información determinada", explica, por su parte, Alejandra Scherk.
Destaca que "esta técnica es muy útil porque requiere esforzarse, pero al final ese esfuerzo está fortaleciendo nuestra memoria".
Para aplicar este sistema en el ámbito educativo "alguien que estudia un tema de historia o de lengua, debería cerrar el libro y decir en voz alta todo lo que recuerda, después de haberlo estudiado y memorizado", ejemplifica.
"Aquí lo importante es comparar lo aprendido con los apuntes o con el libro, para ver qué se ha podido evocar, corregir aquello en lo que se haya fallado y estudiar de nuevo lo que no se haya podido recordar", enfatiza.
Técnica Nº 2: Esquematizar
Otra técnica de memorización que Scherk considera muy importante es la de "esquematizar, que consiste en jerarquizar las ideas y estructurarlas, identificando las ideas principales de un texto, de un temario o de lo que queramos memorizar, entendiendo cómo se relacionan entre sí".
"El esquema se aplica mucho en el mundo profesional, por ejemplo, al preparar una presentación, cuando recogemos algunas ideas esenciales y les damos una estructura visual en las diapositivas o ´slides´ que presentamos, jerarquizando los conceptos y organizándolos", según explica.
"Cuando preparamos una exposición verbal, para presentar un proyecto, pedir dinero para una inversión o lo que sea, también esquematizamos, al recoger una serie de conceptos clave para comentarlos y luego apoyarnos en estos conceptos para efectuar nuestra explicación delante del comité de inversión o de nuestros jefes", añade.
Técnica Nº 3: Pensar en imágenes
Ferran Ballard describe una tercera técnica fundamental para memorizar, consistente en "pensar en imágenes siempre que podamos, ya nuestro cerebro es muy visual, y aprovechar esa característica nos ayudará a recordar mucho mejor".
"Nuestro cerebro es muy visual porque durante miles de años de evolución tuvo que recordar el camino a casa, por ejemplo, cuando íbamos a buscar alimento, para conseguir sobrevivir y reproducirse. Somos herederos de infinidad de personas que eran muy competentes recordando imágenes", resalta.
Por eso, "si al estudiar ponemos al lado de un texto una imagen que esté relacionada con dicho contenido textual o efectuamos un dibujo para describir una palabra que nos cuesta memorizar, todo eso lo recordaremos muchísimo mejor", asegura.
"Para recordar el nombre de una persona que se acaba de conocer, utilizando esta técnica, resulta muy útil convertir el nombre de la persona en una imagen llamativa y asociarlo a su cara", apunta.
Ballard recuerda que aplicó este sistema cuando en sus comienzos incursionó en el mundo de la magia, para poder recordar las caras y los nombres de todos los espectadores.
Por ejemplo, "si una persona se llamaba Ferran, como yo, me imaginaba un coche Ferrari desplazándose por su cara. Así, cuando volvía a ver a esa misma persona me venía a la mente ese Ferrari en su cara, y entonces recordaba su nombre. Es que nuestro cerebro funciona también por asociación", recuerda.
"Así que yo cuando volvía a ver el rostro de esa persona, también veía mentalmente un Ferrari recorriendo su cara y me decía a mí mismo: ´sí, esa persona se llama Ferran´, explica.
Esta técnica "también puede servir si queremos recordar una lista de palabras o una lista de la compra", de acuerdo con Ballard.
Podemos crear -explica Ballard- una historia combinando los diferentes productos o artículos de la lista con elementos visualmente llamativos y eso hará que nuestro cerebro recuerde mucho mejor esa información.
"Si traducimos algo a imágenes lo recordaremos mucho mejor. De hecho, los campeones del mundo de la memorización utilizan esa técnica para transformar absolutamente cualquier información que tengan que estudiar en imágenes y luego aprenden a conectarlas entre sí", concluye.
(Texto: Daniel Galilea)

EFE