Invertir en salud hoy, la clave para una vejez digna y saludable mañana
Patrick Eckert, líder de Roche Pharma para América Latina, destaca la atención primaria, el diagnóstico temprano y la conexión de datos como claves para garantizar una vejez saludable

El envejecimiento poblacional plantea un reto para América Latina: preparar sus sistemas de salud para que las personas puedan llegar a la vejez con dignidad, autonomía y una buena calidad de vida. Para lograrlo, es fundamental invertir en prevención, diagnóstico temprano y acceso oportuno a los tratamientos.
Así lo plantea Patrick Eckert, líder de Roche Pharma para América Latina, en una entrevista concedida durante el Roche Press Day, en la que aborda las implicaciones sanitarias, familiares y económicas del envejecimiento.
"Por lo general, no nos enfocamos en esa parte de la población. Creo que con los adultos mayores tenemos una oportunidad de hacer una diferencia muy grande que, al final, tiene un impacto no solamente en ellos, sino también en la familia", refiere el ejecutivo.
El impacto de la salud en las familias
Cuando una persona mayor enferma, las consecuencias pueden extenderse a todo su entorno familiar. Las consultas, los tratamientos y los desplazamientos implican tiempo, recursos económicos y, en ocasiones, la reorganización de las responsabilidades de quienes se encargan de su cuidado.
Para Eckert, una de las principales oportunidades está en detectar las enfermedades antes de que alcancen etapas avanzadas, cuando pueden comprometer la independencia del paciente y reducir sus posibilidades de supervivencia.
"¿Qué significa eso? La calidad de vida de esa persona se deteriora muchísimo, su dependencia del resto de la familia aumenta considerablemente y, al mismo tiempo, su sobrevida se acorta", sostiene.
El diagnóstico oportuno puede ayudar a reducir las complicaciones de las enfermedades y sus consecuencias sobre la vida cotidiana de los pacientes y sus familiares.
Prepararse para una vejez con mayor autonomía
La posibilidad de conservar la independencia durante la vejez es otro de los aspectos que destaca Eckert. Para ilustrarlo, menciona enfermedades como el cáncer de mama y el cáncer de próstata, que pueden afectar la movilidad cuando presentan complicaciones.
"Los adultos mayores son, muchas veces, las personas que unen a las familias. Poder atenderlos de forma anticipada nos ayudará a contar con ellos durante más años", indica.
En el caso del cáncer de próstata, añade: "Si conseguimos una prevención o un tratamiento más temprano, la enfermedad no afectará de la misma forma la movilidad del paciente".
La atención temprana, por tanto, no solo busca controlar la enfermedad, sino también evitar que sus complicaciones limiten la movilidad y la participación de las personas mayores en su entorno familiar.

La prevención como responsabilidad compartida
La preparación para una vejez saludable comienza antes de llegar a esa etapa. Los chequeos médicos y la búsqueda de atención oportuna forman parte de ese proceso, pero también se necesita que las instituciones faciliten el acceso a los servicios y promuevan una cultura de prevención.
"Creo que la prevención empieza en cada uno de nosotros. Como adultos, tenemos que estar conscientes de que tenemos una tarea importante: realizarnos chequeos constantes".
Eckert considera que las personas y sus familias deben asumir un papel activo en el cuidado de la salud, acompañado de iniciativas educativas por parte de los gobiernos y las entidades médicas.
El desafío consiste en que la prevención no dependa únicamente de la voluntad individual, sino que esté respaldada por servicios accesibles y mecanismos que permitan identificar y atender los problemas de salud oportunamente.
República Dominicana: atención primaria, telemedicina y datos
Ante el crecimiento de la población adulta mayor, Eckert identifica tres áreas prioritarias para República Dominicana: fortalecer la atención primaria, facilitar el seguimiento de los tratamientos y mejorar la conexión entre los sistemas de información sanitaria.
"La atención primaria es el punto de partida en República Dominicana y en muchos de nuestros países", indica.
Una red de atención primaria organizada puede facilitar la identificación de enfermedades y orientar a los pacientes hacia los servicios que necesitan. Sin embargo, el acceso al diagnóstico debe complementarse con mecanismos que garanticen la continuidad de la atención.
Las distancias geográficas representan una dificultad para quienes viven lejos de los centros especializados y deben trasladarse con frecuencia para sus consultas. En ese sentido, la telemedicina ofrece alternativas para facilitar el seguimiento sin que cada evaluación requiera un desplazamiento.
"Hoy en día existen tecnologías que evitan que los pacientes tengan que acudir siempre a un centro de referencia o trasladarse a la capital. La telemedicina es una de esas oportunidades y ya está disponible; simplemente hay que habilitarla".
Para aprovechar estas herramientas, plantea Eckert, es necesario promover la coordinación entre las autoridades y las sociedades médicas, de manera que puedan incorporarse a la atención habitual.
La tercera prioridad es mejorar la gestión y el intercambio de datos entre los distintos niveles del sistema sanitario. Disponer de información conectada permite dar seguimiento a la evolución de los pacientes y evaluar su respuesta a los tratamientos.
"Como consecuencia, no sabemos si el paciente está respondiendo al tratamiento o si está tomando los medicamentos de la manera indicada. En ese punto, el gasto termina siendo un gasto y no una inversión", asegura.
El desafío para República Dominicana es convertir estas prioridades en acciones que permitan a las generaciones actuales llegar a la vejez con mejores condiciones de salud, mayor independencia y acceso oportuno a la atención médica.

Laura Ortiz Güichardo