El mito del "yo no sé dibujar" en el salón de clases
El miedo a no hacerlo "bien" puede convertirse en el principal obstáculo. La observación, la práctica y la experimentación son el verdadero punto de partida

En artículos pasados hablamos de la importancia del dibujo, pero hoy hablaremos de una de las cosas que más nos frenan y es que cuando nos sentamos frente a una hoja en blanco, suele aparecer una de las frases más comunes y de mayor autosabotaje entre los que estamos aprendiendo a dibujar:
- "Yo no sé dibujar".
Hemos convertido el dibujo en un acto al cual le tenemos miedo, diciéndonos erróneamente que es una habilidad exclusiva de quienes tienen un talento de nacimiento o de los artistas consagrados. Sin embargo, la realidad es que no hace falta saber dibujar para empezar con nuestros primeros trazos.
Nuestro gran problema está en que nosotros creamos unas expectativas muy altas y nos hacemos una idea de cómo creemos que se tiene que ver un "buen dibujo". Olvidamos que todo experto comenzó exactamente en ese punto de inicio.
Lo primero que debemos entender es que dibujar es simplemente interpretar lo que vemos en un papel. Si queremos ilustrar un objeto cotidiano como una televisión, basta con trazar varios rectángulos organizados en un espacio.
Con el tiempo y la práctica diaria, si soltamos el miedo, ese lenguaje visual básico se irá haciendo cada vez más complejo y detallado.
Entre el lienzo y la supervivencia
Cosas de niños
El ser humano viene con un impulso innato hacia la expresión gráfica; venimos al mundo neurológicamente codificados para dibujar. Mucho antes de saber escribir o leer, e incluso de articular sus primeras palabras, los niños encuentran en el dibujo su principal vehículo de comunicación.
Lo que a nivel popular suele desestimarse como "garabatos inconscientes" o simples pasatiempos, es en realidad una proyección directa del desarrollo cognitivo y emocional. Cada trazo, forma y elección de color responde a una actividad cerebral que busca exteriorizar una idea, un miedo o un deseo.
Es por esto que la expresión plástica temprana trasciende lo puramente artístico: se convierte en una herramienta clínica y diagnóstica invaluable para la psicología pediátrica, permitiendo a los especialistas saber lo que ese niño está sintiendo o pensando cuando no contamos con el habla o con la escritura.
Cosas que vamos olvidando
Cuando vamos creciendo y adentrándonos en la vida cotidiana de los adultos, dejamos de lado muchos hábitos que cuando éramos niños eran elementales para nosotros, cosas como jugar, dibujar y hasta leer, se vuelven hábitos de segundo plano para las personas.
Pero así como no leer causa problemas en el desarrollo del individuo y no jugar hace que nuestra evolución física no sea tan positiva, no dibujar también nos afecta de forma cognitiva.
No dibujar nos limita, nos afecta en nuestra interpretación y relación de espacio, afecta nuestro desarrollo de habilidades motoras finas y limita nuestra creatividad.
Inteligencia espacial
Este término se introduce por la creación de la Teoría de las Inteligencias Múltiples del psicólogo Howard Gardner. El dibujo no es solo "hacer formas", sino un ejercicio continuo de mapeo mental y comprensión de la proporción, la perspectiva y la profundidad. Al dejar de practicarlo, esa agudeza espacial disminuye.
¿Por qué es vital rescatar el papel del dibujo en la educación escolar?

De esto hablé en un artículo pasado y es que la respuesta está en la ciencia. Al dibujar, las personas no solo están tirando líneas y creando cosas bonitas; están realizando un entrenamiento cognitivo profundo. A este proceso los expertos lo han bautizado como el "Efecto del dibujo".
Un estudio pionero liderado por el investigador Jeffrey D. Wammes, de la Universidad de Waterloo, y publicado en el Quarterly Journal of Experimental Psychology (2016), demostró científicamente que dibujar la información mejora significativamente la memoria y la retención, superando ampliamente a estrategias tradicionales como escribir de forma repetitiva o solo observar imágenes.
Mis 5 consejos para aprender a dibujar
- Educar el ojo antes que la mano: siempre que le estoy enseñando a una persona a dibujar le digo que el 80% del dibujo es observación. El dibujo artístico trata más sobre observar cómo interactúan las formas que sobre el acto físico de trazar. En lugar de mirar un objeto y procesarlo por su nombre, acostúmbrate a descomponerlo visualmente en líneas, ángulos, espacios negativos y proporciones geométricas básicas.
- Dominar los volúmenes fundamentales: todo lo que nosotros vemos se puede interpretar con elementos geométricos básicos y después de ahí nos vamos a los detalles La base de cualquier figura, desde el cuerpo humano hasta un paisaje urbano, reside en la esfera, el cubo, el cilindro y el cono. Antes de intentar capturar texturas o detalles complejos, asegúrate de poder rotar y estructurar estas formas tridimensionales en el papel de manera convincente.
- Priorizar el gesto y la fluidez sobre el detalle: al iniciar un boceto, necesitamos que sea gestual, fluido, que podamos interpretar ese movimiento y esa fluidez que ese cuerpo sigue, el movimiento debe nacer desde el hombro y el codo, no solo desde la muñeca utilizando la mayor parte de nuestro cuerpo al dibujar. Trazar con soltura permite capturar la energía y la postura de un sujeto rápidamente. Los detalles finos siempre deben dejarse para la fase final, una vez que la estructura es sólida.
- Comprender el comportamiento de la luz y el valor: el volumen y la profundidad se logran mediante la buena interpretación de la luz y la sombra y el contraste tonal. Estudia cómo la luz envuelve las formas identificando consistentemente las cinco zonas clave: la luz directa, el medio tono, la sombra central, la luz reflejada y la sombra proyectada.
- Utilizar la bitácora como laboratorio, no como galería: repetir hasta el cansancio, esto no tiene ciencia, todas sabemos que al repetir una acción la vamos perfeccionando, así sucede en el dibujo también. La memoria muscular y la biblioteca visual se desarrollan a través de la repetición constante. Un cuaderno de bocetos debe ser un espacio de trabajo sucio, lleno de errores, anotaciones y estudios rápidos del natural, libre de la presión de crear piezas terminadas.

Luiggy Morales