Las Musas del Carnaval de Punta Cana: cuando la tradición se viste de inspiración
Esta comparsa nacida de la amistad se ha convertido, a fuerza de creatividad, trabajo colectivo y orgullo cultural, en el rostro femenino y simbólico de esta celebración cultural

Arte en movimiento, colores que cuentan historias y una comunidad que se reconoce en cada paso del desfile.
Así se vive el Carnaval de Punta Cana, una de las celebraciones culturales más singulares del país, que este 2026 celebrará su decimoséptima edición los días viernes 20 y sábado 21 de febrero, en el Boulevard 1ro. de Noviembre de The Village Puntacana.
La fiesta comenzará el viernes con la Gala de Carnaval, un encuentro pensado para la comunidad de Punta Cana que servirá como antesala del gran desfile.
Allí se revelará el primer vistazo de las comparsas insignia del carnaval -Las Musas de Punta Cana y Los Tres Caras- en un ambiente festivo acompañado de música en vivo.
El sábado, desde las 2:30 de la tarde, el público empezará a ocupar las aceras y, a partir de las 4:00 p.m., más de 20 comparsas y 1,500 carnavaleros nacionales e internacionales tomarán las calles ante la mirada de unos 15 mil asistentes.
Lo que distingue a este carnaval no es solo su puesta en escena, sino su espíritu: es el único evento en el país donde se reúnen todas las comparsas ganadoras de las distintas provincias, ofreciendo un escaparate nacional para trajes premiados, identidades locales y expresiones auténticas del folclore dominicano.
Y en ese mosaico de culturas, hay una comparsa que se ha vuelto emblema: Las Musas de Punta Cana.
Todo listo para el Carnaval de Punta Cana
Un origen sencillo que se volvió tradición

La historia de Las Musas no comenzó como un gran proyecto artístico ni como una estrategia cultural. Nació, más bien, de algo mucho más simple y poderoso: la amistad.
En los primeros años del Carnaval de Punta Cana -cuando aún era una celebración pequeña- un grupo de cinco amigas de la comunidad decidió reunirse para disfrutar juntas del carnaval.
De manera espontánea, sin imaginar lo que vendría después, dieron origen a una comparsa que hoy forma parte esencial de la identidad del evento.
Con el paso del tiempo, Las Musas crecieron, se organizaron y encontraron una voz propia.
Hoy la integran más de 25 mujeres, acompañadas por la comparsa del Puntacana International School -formada por estudiantes y personal del centro- y por Los Tres Caras, un grupo de jóvenes y adultos de la comunidad que actúan como sus protectores durante el desfile.
Pero el crecimiento no ha sido solo numérico. Las Musas han evolucionado como un proyecto cultural intergeneracional. Las fundadoras desfilan hoy junto a sus hijas y, en algunos casos, con sus nietas.
Ese relevo natural ha convertido la comparsa en un espacio de transmisión de valores, memoria y orgullo cultural, donde el carnaval se vive como herencia compartida.
Cada año, Las Musas eligen una temática que exalta la dominicanidad: la fauna, la flora, la historia, la música, los oficios populares o los símbolos que definen la identidad del país. No se trata solo de desfilar, sino de contar una historia y provocar emoción.
Trajes que narran la identidad dominicana
Uno de los rasgos más distintivos de Las Musas es su apuesta por la creación artesanal. Desde 2011, las integrantes diseñan y confeccionan sus propios trajes, un proceso que comienza casi un año antes del carnaval y que implica reuniones, debates creativos, selección de materiales y muchas horas de trabajo colectivo.

A lo largo de los años, sus trajes han rendido homenaje a símbolos profundamente arraigados en la cultura dominicana. En 2008, debutaron con un traje verde inspirado en la Palma Cana, planta que da nombre a la zona.
En 2009, se transformaron en Pavos Reales; en 2010, recrearon las Fantasías del Mar, inspiradas en el traje de Miss Universo Amelia Vega.
La creatividad siguió creciendo: las Indias del Yauya (2011) evocaron la herencia taína; las Musas del Coral (2012) reinterpretaron los diablos cojuelos desde el paisaje marino; y en 2014, las Mariposas rindieron un emotivo homenaje a las Hermanas Mirabal, coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer.

Otros años llegaron La Cayena, el Ave Fénix -símbolo de sanación y renacer-, las Estampas Dominicanas con marchantas pintadas a mano, los Arrecifes de Coral, el Jardín de Flores, el homenaje al Grupo Puntacana con el sol como ícono, y más recientemente, la celebración de la dominicanidad, el béisbol y los frutos tropicales del país.

Cada traje es una pieza única, cargada de simbolismo, que combina tradición y fantasía, memoria y presente. La música, un merengue emblemático del Carnaval de Punta Cana, acompaña el desfile y refuerza esa energía colectiva que contagia a participantes y espectadores por igual.
Hoy, Las Musas de Punta Cana son mucho más que una comparsa. Son el reflejo de una comunidad que crece sin perder sus raíces; de mujeres que, entre trabajo, familia y compromisos, sacan tiempo para crear juntas; y de un carnaval que apuesta por la cultura viva, esa que se transmite de generación en generación.
Porque, en cada desfile, Las Musas recuerdan que el carnaval no es solo fiesta: es identidad, es arte, es pertenencia. Y en Punta Cana, esa inspiración camina con nombre propio.

Beatriz Bienzobas