María Amalia León: "La cultura tiene un impacto real en la vida de las personas"
La presidenta de la Fundación Eduardo León Jimenes comparte su visión sobre el legado familiar, el poder transformador de la cultura y los retos del futuro

Tres décadas después de su creación, la Fundación Eduardo León Jimenes no solo ha consolidado proyectos emblemáticos como el Centro León, sino que también ha contribuido a transformar la relación entre la cultura y la sociedad dominicana.
Para María Amalia León, su presidente, este aniversario es, sobre todo, un acto de gratitud y compromiso: una oportunidad para honrar un legado familiar que trascendió lo empresarial para convertirse en misión social.
Inspirada en la convicción, evocada por el humanista Pedro Henríquez Ureña, de que la cultura es la expresión más alta del ser humano, León comparte en esta conversación su visión sobre el impacto, la evolución y los sueños que siguen guiando a la institución hacia el futuro.
Una fundación con raíces
Treinta años no se cumplen todos los días. ¿Qué representa este aniversario para usted y para la Fundación?
Hoy, al valorar los primeros treinta años de labor de la Fundación Eduardo León Jimenes, nuestro principal sentimiento es de gratitud hacia aquellos siete hermanos León que, inspirados a su vez en el hermoso legado de servicio heredado de la familia, decidieron crear esta institución y con ella sus filiales, el Centro León y Emisora raíces, en su propósito de contribuir con la sociedad y trabajar por una mejor nación.
Para ellos, como para nosotros, los fundamentos de la nación descansan, sobre todo, en la solidez de su cultura. Y la cultura, además de los grandes conceptos académicos y filosóficos, es también memoria y tradiciones, esa argamasa de prácticas cotidianas que nos mantienen unidos como familia, como comunidad, como país.
Esta Fundación ha querido trascender el entorno empresarial de nuestra familia para convertirse en misión social, cultural y espiritual. Un sueño sostenido por la certeza de que servir al país es una manera elevada de servir a Dios.
¿Cuáles fueron los primeros grandes retos que enfrentaron al iniciar esta labor cultural y social en los años noventa?
Retos confrontamos cada día, procurando desarrollar programas y proyectos que contribuyan a fortalecer permanentemente la misión de nuestras instituciones culturales.
En los años 90, cuando los hermanos León Asensio se propusieron asegurar la permanencia en el tiempo de estas instituciones, decidieron contribuir una parte significativa de su patrimonio personal y corporativo, para asegurar la sostenibilidad de estas en el largo plazo.
Asimismo, se hicieron acompañar de los especialistas más sobresalientes para definir la visión y la misión de la Fundación León Jimenes, que sería la institución responsable de dar vida y de sostener sus dos principales legados: el Centro León y la Emisora Raíces.
Asegurar la sostenibilidad y un buen fundamento institucional, fueron los pilares esenciales para consolidar la institucionalidad de labor cultural que propiciamos.
La Fundación Eduardo León Jimenes conmemora 30 años de legado cultural
El apellido León Jimenes está muy ligado al desarrollo empresarial y cultural del país. ¿Cómo han logrado mantener ese equilibrio entre tradición y evolución a lo largo de los años?
Desde una perspectiva, sencilla, humilde, nuestros padres y tíos se empeñaron en esa labor de preservar y promover la identidad dominicana en sus diversas formas y manifestaciones, con la certeza de que las obras que dejan huella y transforman vidas no nacen de la casualidad, sino de la fe, de la visión, del trabajo honesto y del esfuerzo unido.
Y de esa unidad, nacen los valores consignados en un Credo transmitido de generación en generación, que ellos siempre, los siete hermanos, defendieron.
Parafraseando el credo de familia:
- "Recordaré siempre que somos con orgullo familia de origen campesino, de los forjados con persistente trabajo y fuerte sol. Gente Humilde y Honesta. Gente que, junto con el cultivo de la Tierra, cultiva el Amor, la Fidelidad y la Fe" (...) "Por esto me comprometo a trabajar por el bien común, (...) como familia, que valora y ama sus raíces y que anhela preservar Unidos ese legado que por la gracia de Dios hemos recibido de nuestros Padres. Herencia intangible que debemos pasar a nuestros hijos con la pasión y la convicción de que es nuestra mayor riqueza".
La Fundación ha querido trascender el entorno empresarial de nuestra familia para convertirse en misión social, cultural y espiritual. Un sueño sostenido por la certeza de que servir al país es una manera elevada de servir a Dios.
En tres décadas, la Fundación ha impulsado proyectos emblemáticos, desde el Centro León, la emisora Raíces, el Premio Nacional feria del Libro o el menos conocido Pabellón de Helechos. ¿Qué hitos considera más significativos?
Entre los hitos más significativos destaco la creación del Centro León como plataforma cultural de alcance nacional e internacional; la consolidación del Premio Nacional Feria del Libro Eduardo León Jimenes como estímulo a la investigación histórica y social; el impacto educativo de Emisora Raíces; y otros proyectos igualmente simbólicos como el Pabellón de Helechos, que expresa nuestra vocación de integrar arte, naturaleza y patrimonio.

Más que obras aisladas, lo esencial ha sido la coherencia de una visión cultural sostenida en el tiempo.
¿Cómo ha evolucionado la relación de la Fundación con las comunidades y los creadores locales?
Ha pasado de ser una relación principalmente de acceso (democratización cultural) a una de participación activa (democracia cultural).
Hoy las comunidades y los creadores no son solo públicos, sino aliados, colaboradores y cocreadores. Escuchamos más, trabajamos desde el territorio y construimos programas con sentido de pertenencia.
El lema "Por una mejor nación" define la razón de ser de la Fundación. ¿Siente que hoy la República Dominicana es un lugar distinto gracias al trabajo de estos 30 años?
Por una mejor nación es un lema atemporal, que encierra una búsqueda permanente, cada vez más alta, más desafiante, no solo para el trabajo que desarrolla la Fundación León Jimenes, sino para todos los ciudadanos e instituciones comprometidas con el desarrollo del país y su fortalecimiento cultural en todos los ámbitos.
Ese es nuestro signo, ser mejores en todo cada día, un aspiracional, la búsqueda que encierra superarte de manera personal para incidir en la superación colectiva.

La Fundación ha acompañado a generaciones de artistas. ¿Qué tendencias observa hoy en el arte dominicano contemporáneo?
Veo una escena cada vez más diversa, crítica y consciente de su contexto. Hay una fuerte presencia de temas como identidad, memoria, género, migración y territorio. También una mayor experimentación con lenguajes híbridos y tecnologías.
Lo más estimulante es que muchos jóvenes artistas trabajan desde una mirada profundamente situada en lo dominicano, pero con proyección global y el rigor que acompaña esa manera de ver.
¿Qué rol juega la educación artística en un país como el nuestro, donde las artes a veces no reciben el mismo apoyo que otras áreas?
La educación artística es esencial para formar ciudadanos sensibles, críticos y creativos. En sociedades donde a veces se priorizan otras áreas, el arte ofrece herramientas para comprendernos mejor como país, fortalecer la identidad y fomentar el pensamiento alternativo, crítico y creativo.
Apostar por educación artística no es un lujo: es una inversión en cohesión social y desarrollo humano.
En los últimos años, la Fundación ha fortalecido su trabajo con los jóvenes. ¿Cómo percibe la conexión de las nuevas generaciones con la cultura?
Percibo una conexión distinta, más dinámica y digital, pero igualmente auténtica. Los jóvenes consumen, reinterpretan y producen cultura desde nuevos códigos.
Nuestro desafío como institución es acompañarlos sin imponer, crear espacios donde puedan expresarse con libertad y reconocer que también ellos están redefiniendo qué entendemos por cultura dominicana.
Mirando hacia los próximos 30 años, ¿qué sueños o proyectos le gustaría ver concretados?
Más allá de la concreción de proyectos e iniciativas ya en proceso, como la creación de una extensión del Centro León en la ciudad Colonial de Santo Domingo, aspiramos a que la Fundación León Jimenes, sostenida por las nuevas generaciones, permanezca fiel a sus principios germinales, atenta a las necesidades de la gente y del país, abierta a los nuevos tiempos, extendidos horizontes y sostenida siempre por la certeza de que la cultura es una forma luminosa de amar y de crear.
Que trabajemos todos, familia y colaboradores, para que en los próximos años esta Fundación continúe aún más comprometida con la educación, con el arte, con la memoria, con la belleza y con la comunidad.
Porque, como nos recordó nuestro gran humanista Pedro Henríquez Ureña, "solo en la cultura halla el hombre su expresión más alta", y es precisamente hacia esa altura humana, hacia donde aspiramos seguir creciendo juntos.
Si pudiera definir el futuro de la Fundación, en una palabra, ¿cuál sería y por qué?
La palabra sería compromiso, por el legado recibido y por el futuro que nos invita a seguir sembrando esperanza.

Ha dedicado gran parte de su vida a la gestión cultural. ¿Qué la inspira a seguir cada día?
Es una función que asumo con mucho gozo y con un altísimo grado de compromiso con mi familia y con la sociedad dominicana.
Dirigir una obra de esta magnitud es un reto, pero cuento con un extraordinario equipo de colaboradores, cuyas competencias profesionales, la entrega y pasión que imprimen a sus acciones, hacen de esta responsabilidad un verdadero sentimiento de deleite.
Tengo la convicción de que la labor que realizamos facilitando a los públicos procesos de reflexión crítica a través del arte constituyen experiencias transformadoras y formadoras que contribuyen a la construcción de una mejor nación.
Servirle a mi país de esta manera lo asumo como un privilegio que busco honrar dando lo mejor de mí y agradecida de Dios por esta oportunidad.
¿Hay algún proyecto o momento reciente que le haya hecho sentir especialmente orgullosa?
Me enorgullecen los proyectos educativos, especialmente la incorporación de la Metodología de Integración de las Artes (MIA) en las prácticas educativas y de mediación del Centro León, porque ha fortalecido la forma en que acompañamos a docentes, estudiantes y comunidades en sus procesos de aprendizaje.
Asimismo, valoro profundamente el trabajo realizado para tender puentes entre el arte y la cultura dominicana y el ámbito internacional, a través de alianzas y colaboraciones con importantes instituciones culturales del mundo.
Cuando logramos procesos sostenidos -más allá de eventos puntuales- confirmamos que nuestra misión tiene un impacto profundo y transformador.
¿Qué es lo que más la inspira de su equipo o del trabajo que realizan?
La convicción. Es un equipo comprometido, sensible y profesional, que cree genuinamente en el valor social de la cultura. Más allá de las funciones, hay una ética de trabajo basada en el respeto, la escucha y la vocación de servicio, y eso es difícil de construir y muy valioso de sostener.
Son profesionales definidos por su humanidad.
¿Cuál ha sido el momento más emotivo o simbólico de estos 30 años para usted?
Más que un solo momento, me conmueven los encuentros con personas que nos dicen que una visita al Centro León, un programa educativo o una oportunidad cambió su forma de verse a sí mismos o su futuro.
Ahí uno entiende que el trabajo cultural no es abstracto: tiene impacto real en las vidas. Contribuye a crear una pista de despegue para impulsar los sueños de los demás.

Beatriz Bienzobas