Fallece Enerolisa Núñez, guardiana de la salve y símbolo del folclore afrodominicano
La "Reina de la Salve" dedicó su vida a preservar una tradición espiritual y musical de profundas raíces afrodominicanas

Murió este sábado Enerolisa Núñez, reconocida cantante y figura emblemática del folclore afrodominicano, cuya voz y liderazgo espiritual la convirtieron en referente indiscutible de la salve dominicana.
El Ministerio de Cultura de la República Dominicana expresó su pesar a través de un mensaje publicado en sus cuentas de redes sociales. "El Ministerio de Cultura lamenta profundamente la partida de Enerolisa Núñez, ´Reina de la salve´, cuya voz sostuvo la fe y la esperanza de generaciones.
Referente cultural y símbolo vivo de nuestra identidad, su legado permanecerá en el corazón del pueblo dominicano", señaló la institución, que también extendió sus condolencias a sus familiares y a toda la comunidad del patrimonio cultural inmaterial.
Música afrodominicana
Núñez fue una de las principales exponentes de la música afrodominicana y dedicó su vida a preservar la salve, un género de profundas raíces africanas que combina cantos religiosos, percusión y expresiones espirituales propias de las comunidades afrodescendientes del país.
Su labor trascendió los escenarios, al convertirse en guardiana de una tradición transmitida de generación en generación.
Cada tercer domingo de noviembre, en Mata Los Indios, en Villa Mella, celebraba su tradicional fiesta de palos de acción de gracias a los misterios, una manifestación cultural y espiritual con más de 150 años de historia dentro de su familia.
Este encuentro reunía a creyentes, investigadores, familiares y visitantes en torno a los tambores, los altares, los cantos y los rituales que forman parte del vudú dominicano.
Según relataba la propia artista, fue una tía —quien había heredado la responsabilidad de su abuela— quien la eligió desde joven para continuar con la promesa familiar. Desde entonces, asumió con devoción el compromiso de mantener viva esta celebración, convertida hoy en un espacio de fe, memoria y resistencia cultural.
Con su partida, la República Dominicana pierde una voz esencial y una defensora incansable de sus tradiciones ancestrales, cuyo legado permanecerá como parte fundamental de la identidad cultural del país.