Emilio Treviño: la voz latina de Miles Morales, Telémaco y Wonka que busca más que reconocimiento
Por momentos habla como Miles Morales. En otros recuerda a Timothée Chalamet, a Denji, a Invincible o a Robin. Pero basta apagar el micrófono para descubrir que Emilio Treviño no quiere ser reconocido por una voz, sino por la profundidad con la que entiende el oficio de actuar

Para miles de personas, su voz ha sido la puerta de entrada a algunos de los personajes más importantes del cine, la animación y el anime contemporáneo. Sin embargo, detrás del fenómeno del doblaje latinoamericano aparece un artista que habla mucho menos de fama y mucho más de humanidad.
Su visita a República Dominicana, como invitado de la Feria Mundo Anime, fue el encuentro de un actor con un país al que, asegura, siente cercano desde mucho antes de poner un pie en la isla.
"República Dominicana es un país al que le tengo un cariño y un amor muy especial. Cuando estudié actuación en Nueva York, parte de la familia que me adoptó y me crio allá era dominicana. Entonces, para mí, venir aquí se siente como llegar a casa".
No es una frase protocolar. La dice después de contar, entre sonrisas, que ya caminó por el Malecón, que probó el tradicional Tres Golpes (desayuno típico dominicano), que disfrutó una cerveza Presidente y que lleva años escuchando a Juan Luis Guerra, Romeo Santos, Aventura y Eddie Herrera gracias a esa familia que terminó convirtiéndose también en la suya.
"Claro que bailo bachata y merengue", responde sin titubeos. "También salsa. Tengo una playlist enorme con toda esa música".
Pero si algo deja claro durante la conversación es que la cultura dominicana no representa para él una simple escala de trabajo. La vive como una experiencia profundamente emocional.
Aunque para buena parte del público su nombre está inevitablemente ligado a Miles Morales en Spider-Man: Into the Spider-Verse, la carrera de Emilio Treviño es mucho más extensa.
Es la voz en español latino de Timothée Chalamet en películas como Dune, Wonka y la próxima Marty Supreme; interpretó a Robin en The Lego Batman Movie; da vida a Denji en Chainsaw Man; es la voz de Mark Grayson en Invincible y ha construido una trayectoria de más de dos décadas frente al micrófono.
"Ya llevo 22 años trabajando en doblaje, cine, teatro y televisión".
Lo dice con naturalidad, aunque detrás de esa cifra existe una vida entera dedicada a perfeccionar un oficio que comenzó cuando apenas tenía cinco años.
Su historia inició en los escenarios, formando parte del musical Peter Pan en Ciudad de México junto a Jaime Camil y Lolita Cortés.
Fue durante esa etapa cuando apareció una oportunidad inesperada.
"Me invitaron a hacer una prueba de voz para La Era de Hielo 2. Me quedé... y de ahí ya no me soltaron".
Emilio Treviño, la voz latina de Timothée Chalamet, revela su vínculo con República Dominicana
"La voz es cuerpo"
Quizá una de las reflexiones más poderosas de la entrevista llega cuando desmonta uno de los grandes mitos alrededor del doblaje.
Para el público existe únicamente un actor frente a un micrófono. La realidad es completamente distinta.

Treviño describe una maquinaria donde participan directores de doblaje, ingenieros de grabación, coordinadores de llamados y equipos completos que trabajan durante meses para que una película funcione.
Pero también insiste en que el verdadero instrumento nunca ha sido solamente la voz.
"La voz es cuerpo. El cuerpo está actuando todo el tiempo. Lo único es que la gente lo recibe por vía sonora"
Esa frase resume su filosofía artística.
Cada respiración, cada movimiento físico y cada emoción terminan escuchándose, aunque el espectador jamás vea al actor.

El verdadero enemigo de un actor
Hablar con Emilio Treviño es encontrarse con alguien sorprendentemente reflexivo para una industria acostumbrada a medir el éxito mediante números y popularidad.
Cuando la conversación gira hacia los constantes rechazos que enfrenta cualquier actor, responde sin dramatismo.
"La vida del actor es un 'no' el 95 por ciento del tiempo".
Sin embargo, asegura que aprendió muy pronto que la mayoría de esos rechazos no hablan realmente del talento.
"Para que un actor se quede en un casting, el 60 por ciento no tiene que ver con él. Muchas veces simplemente buscan otro perfil o una voz más parecida al actor original".
Pero su reflexión va mucho más lejos.
"Si Emilio no fuera actor, ¿quién sería Emilio?" La pregunta parece sencilla. No lo es.
Para Treviño, descubrir quién existe detrás de la profesión termina siendo la mejor defensa contra el fracaso.
"Si entiendes que tu valor no reside en un casting, cuando no te quedas sabes que simplemente no eras el indicado para contar esa historia. Habrá otras miles que sí serán para ti".

El ego también puede ser un enemigo
En una industria donde los aplausos son permanentes, Treviño sorprende al afirmar que las críticas positivas pueden ser incluso más peligrosas que las negativas.
"Las positivas son las más fáciles de creértelas porque alimentan el ego."
Por eso intenta recibir ambos extremos exactamente igual.
"Si hay algo que me sirva para seguir creciendo, lo tomo. Si no, simplemente entiendo que es una opinión".
Tampoco dedica demasiado tiempo a leer comentarios en redes sociales cuando estrena un proyecto.
Prefiere conocer la opinión de personas específicas.
Entre ellas, su mejor amigo.
Paradójicamente, alguien que ni siquiera disfruta ir al cine.
"Si logramos mantenerlo emocionado dos horas sentado en una sala, entonces siento que hicimos bien nuestro trabajo".
El hombre detrás del actor
Durante varios momentos de la conversación, Emilio habla de espiritualidad. De meditación.
- De descubrir nuevas religiones, nuevas expresiones artísticas y nuevas formas de leer.
- De viajar. De descubrir nuevas religiones, nuevas expresiones artísticas y nuevas formas de entender al ser humano.
Cuando se le pregunta quién es realmente Emilio fuera de los escenarios, responde sin necesidad de pensarlo demasiado.
"Soy alguien muy curioso. Me gusta aprender de todo. Me gusta viajar, leer, descubrir distintas formas de crear arte. Me gusta mucho pasar tiempo con mi familia y con mis amigos porque son quienes me mantienen en mi centro."
No es casual que mencione varias veces la palabra "centro".
Para él, mantener los pies sobre la tierra resulta indispensable. "El ego siempre es inseguridad escondida detrás de una supuesta seguridad".

Su cable a tierra tiene nombre propio. "Mi familia y mis amigos".
Los proyectos que nunca llegaron... y terminaron cambiándolo todo. Hay actores que recuerdan con frustración los personajes que perdieron.
Treviño los recuerda con gratitud.
Confiesa que hizo casting para Avatar de James Cameron y no obtuvo el papel. También audicionó para Peter Parker en el Universo Cinematográfico de Marvel.
Tampoco fue elegido. Pero el tiempo terminó dándole una perspectiva completamente distinta.
Tras no quedarse con Peter Parker apareció la oportunidad de audicionar para otro Spider-Man. Miles Morales.
Hoy reconoce que jamás cambiaría ese personaje. "Si hoy pudiera elegir entre los dos, elegiría a Miles Morales mil veces".
Algo similar ocurrió cuando perdió la oportunidad de doblar a Timothée Chalamet en A Complete Unknown.
Poco después regresó para interpretar al actor en Marty Supreme, una experiencia que, incluso, terminó despertando una inesperada pasión por el tenis de mesa.
Para Treviño, los rechazos suelen esconder oportunidades que todavía no alcanzamos a ver.

Cuando los ídolos también enseñan
Pocas experiencias emocionan tanto a un actor de doblaje como conocer al intérprete cuya voz ha acompañado durante años.
Eso ocurrió cuando finalmente coincidió con Timothée Chalamet.
Lejos del estereotipo de la estrella de Hollywood, encontró a alguien dispuesto a escuchar, aprender y compartir.
También recuerda con admiración su encuentro con Philippe Petit, el legendario equilibrista que caminó entre las Torres Gemelas.
Lo que más lo marcó no fue su hazaña. Fue escucharlo reconocer públicamente los errores que cometió cuando el éxito alimentó su ego.
"Las verdaderas estrellas siempre son grandes seres humanos".
Christopher Nolan, Dune y los nuevos desafíos
El presente profesional de Emilio Treviño continúa creciendo.
Actualmente participa en el doblaje latino de La Odisea, dirigida por Christopher Nolan, donde interpreta a Tom Holland en el papel de Telémaco.
No oculta la emoción.
"Nolan ha sido mi director favorito desde hace muchísimos años. Tenía muchas ganas de participar en una película suya."
A ello se suma el esperado cierre de la saga de Dune dirigida por Denis Villeneuve, donde volverá a interpretar a Timothée Chalamet.
Define ambos proyectos como algunos de los mayores retos de su carrera.
El niño que nunca dejó de actuar
Al final de la entrevista surge una pregunta inevitable.
Si pudiera volver atrás... ¿Elegiría otra profesión? La respuesta llega inmediata. "Nunca hubo un plan B."
Treviño cree que los niños saben desde muy temprano aquello que realmente los apasiona.
Con el tiempo aparecen los miedos, las dudas y quienes intentan convencerlos de que vivir del arte es imposible.
Pero él decidió no abandonar ese impulso inicial.
"Cada vez que entro a una sala de grabación, a un escenario o a un set vuelvo a sentir los mismos nervios del primer día."
No dice que el camino haya sido sencillo. Reconoce que todavía lucha contra el miedo a equivocarse.
Se define como extremadamente autocrítico.
Casi nunca ve sus propios trabajos porque comienza a analizar cada detalle que pudo haber hecho mejor.
Sin embargo, también reconoce que esos mismos nervios son los que mantienen viva su pasión.
Quizá el mayor descubrimiento de esta conversación sea entender que Emilio Treviño nunca ha querido convertirse únicamente en la voz de personajes memorables.
Quiere ser un mejor actor. Pero, sobre todo, un mejor ser humano.
Habla constantemente de conocerse, de meditar, de mantener cerca a su familia y de recordar que ninguna ovación vale más que la identidad propia.
Paradójicamente, quien ha dado vida a héroes como Miles Morales termina dejando la enseñanza más importante lejos del estudio de grabación.
No importa cuántas voces interprete.
La más difícil de encontrar siempre será la propia.
Y Emilio Treviño parece haber dedicado toda una vida a descubrirla.

Jeury Frías